Por Víctor Manuel García Flores

II 
-Tramitar la fundación de pueblo-doctrina y asignar solares, como vicaría de Comontuoso.
– Primera Santa Cruz de madera.
  
  En 1711, ante don Francisco Fernández de la Cueva Enríquez, décimo duque de Alburquerque, 34° virrey de la Nueva España; presionados por frailes franciscanos que moraban por estos lugares, los nativos que rentaban tierras y los trabajadores criollos de las haciendas de Comontuoso, El Guaje, Los Amoles y El Rincón, tramitaron que se efectuaran fundaciones de pueblos-doctrina, a fin de contar con sus propios templos, en terrenos de dichas haciendas.
 
   Los nativos y criollos de los poblados solicitantes de la jurisdicción de Celaya, arrendatarios y trabajadores de las haciendas de Comontuoso, El Guaje, Los Amoles y El Rincón; aprovechando en 1717, que don Baltasar de Zúñiga Guzmán Sotomayor y Mendoza, que era nuevo virrey de la Nueva España, le enviaron un escrito solicitando que ordenara al obispo de Michoacán que erigiera templos en dichos lugares. De tal forma, don Baltasar de Zúñiga ordenó al obispo de la provincia michoacana dar providencias para la ejecución de templos y mandar a sus vicarios a colocar las primeras piedras y erigir capillas provisionales y así, poder atender a los naturales y criollos en sus necesidades religiosas. Ante la omisión de las autoridades de Celaya, en el cumplimiento de los despachos virreinales anteriores, por compromisos con los hacendados; el virrey Baltasar de Zúñiga, ordena al alcalde mayor de León que acuda a la jurisdicción de Celaya, a ejecutar diligencias y hacer un reconocimiento.
 
   El 21 de septiembre de 1717, comisionado por el alcalde mayor de León, previa notificación hecha a la propietaria de la hacienda de Comontuoso, Margarita Cano, se constituyó al pie de la Sierra de Codornices, parte de la Sierra Central del actual estado de Guanajuato, concretamente en el centro de los terrenos afectados a la hacienda, don José de Villa y Urrutia, teniente general de partido de la alcaldía mayor de León; y así, a los indios arrendatarios  y trabajadores criollos de dicha hacienda, que vivían dispersos, les asignó a cada jefe de familia de éstos, un solar, correspondiente a una manzana y se dejaron dos solares reservados, uno para la casa curial y otro para la casa de gobierno. A los criollos se les otorgaron los solares del centro y a los indígenas, los de la periferia. Diligencias parecidas se realizaron en El Guaje, Los Amoles y El Rincón. A partir de entonces, se les conoce como las vicarías de Comontuoso, de El Guaje, de Los Amoles y de El Rincón. El teniente general de partido, don José de Villa y Urrutia, rinde informe al virrey y al alcalde mayor de León, respecto a las diligencias de afectación y asignación de solares en terrenos de las haciendas de Comontuoso, El Guaje, Los Amoles y El Rincón. El virrey de la Nueva España, don Baltasar de Zúñiga, en 1718, ordena ejecución y colocar las primeras piedras de cuatro templos, uno para cada grupo solicitante. En el solar para la casa curial, se puso la primera Santa Cruz.
 
   En la época de la colonia, a partir del 21 de septiembre de 1717, por el comisionado don José de Villa y Urrutia, en lo que se expedía la cédula virreinal que le otorgara la categoría de pueblo; a esta congregación, se le conoció provisionalmente como: vicaría de Comontuoso.