Juventino Rosas Cadenas. Biografía

General
Por Víctor Manuel García Flores
 Parte XXVII
– Vals en México y regresando a su tierra, en México,con
honores.
     Desde 1519, tuvo
mucha influencia en México la música europea; primeramente española y después
italiana. La música centroeuropea en el siglo XIX irrumpe en México influyendo
en su variante popular, introduciendo polka, mazurka y vals. Hay una nota de
vals, en los archivos de la Inquisición, con fecha de 1815; denunciándose vals
corrupto y degenerado, importado de Francia.
     El Vals en México
llegó, adquiriendo popularidad entre 1810 y 1815. Se convirtió en un eslabón
entre la música clásica y la popular. A partir del nombramiento durante el
Imperio de  Maximiliano de Habsburgo,
como emperador de México, de 1864 a 1867, las notas europeas del vals se
terminaron de aclimatar y dieron lugar a que muchos compositores mexicanos
hicieran ensayos muy afortunados; la música de salón europea se impuso entre
las élites mexicanas y se introdujo la banda militar. Las partituras de finales
del siglo XIX en el Archivo General de la Nación concluyen que casi todas son
piezas de salón para piano publicadas en París y que la mayor parte son valses.
Tiempo después, el vals se convirtió en una danza popular que fue aceptado en
las reuniones y eventos familiares.
    El vals mexicano,
tuvo desde un principio características propias; se daba antes rapidez de la
danza y después se hizo más lento y adecuado para escucharse. En la sociedad metropolitana,
la gran mayoría de sus autores, eran nacidos del interior del país, en busca de
mejores oportunidades. El ritmo del vals tiene tal arraigo que no se limita a
crear un género específico, sino que se convierte en una de las esencias de la
música mexicana, en donde se encuentran innumerables composiciones con
diferente típico de compás.
     Fueron escritas
en tiempo de vals, melodías folklóricas mexicanas del siglo XIX. La danza
habanera son los ritmos más usados en las canciones mexicanas, aunque el ritmo
de polka es frecuentemente. Ya se sabe que se impuso en México en el Imperio de
Maximiliano el vals y tuvo su auge durante el Porfiriato.
La hegemonía del vals mexicano, se inicia en la segunda
mitad del siglo XIX. La mayoría de las partituras originales de esta música,
fueron escritas para pianos, sin embargo, muchas de ellas se convirtieron en
versiones orquestales. 
Entre las transcripciones de vals, para orquesta sinfónica;
los compositores de valses mexicanos, que tuvieron popularidad en ese tiempo
del siglo XIX, eran: Macedonio Alcalá (1831-1869), Rosalía Quirino Mendoza
(1862-1957), Rodolfo Campodónico (1866-1926), Juventino Rosas Cadenas
(1868-1894), Miguel Lerdo de Tejada (1869-1941), Enrique Mora Andrade
(1876-1913), Ángel J. Garrido (1880-1924), Belisario de Jesús García
(1894-1952), Alfonso Esparza Oteo (1894-1950) y Francisco Mouré Holguín
(1897-1964).
Varios compositores mexicanos populares compusieron valses y
entre ellos, el más exitoso fue Juventino Rosas, músico guanajuatense. Entre
sus obras impresas, 18 son valses. Su composición más conocida, es el vals
“Sobre las olas”, que llegó a ser reconocido por todo el mundo.
 En 1909, el
periodista mexicano Miguel Necochea asiste a realizar algunos trabajos de
ciertas noticias de la casi recién independizada Cuba, sin ser ya colonia
española. En dicha isla caribeña, Necochea visita varias partes inclusive
Surgidero de Batabanó, en donde se da cuenta de que allí murió el compositor
mexicano Juventino Rosas Cadenas; así acude, al panteón en donde vio la tumba
del santacrucense, el creador del internacional vals “Sobre las olas”,
fallecido desde 15 años anteriores, en 1894.
Inmediatamente que regresa a México, el periodista Miguel
Necochea, comentó a la Sociedad de Compositores Mexicanos y a la Comisión de
Bellas Artes, respecto a la tumba de Juventino Rosas en Cuba.  Así se comienzan a  realizar gestiones para, exhumar y trasladar
los restos de Juventino a su nación.
Siendo aún presidente de la República, don Porfirio Díaz
Mori, ante las presiones de la prensa y, principalmente, de la Sociedad de
Compositores Mexicanos y la Comisión de Bellas Artes; se logra traer los restos
mortales de Rosas Cadenas de Cuba, que llegan al puerto de Veracruz en México,
el 16 de julio de 1909.
Uno de los vagones del Ferrocarril Mexicano se convirtió en
capilla ardiente y las notas del vals se escuchan en todos los lugares por
donde pasa el tren, de Veracruz a la ciudad de México. Los restos de Juventino
Rosas Cadenas permanecieron en el Teatro del Conservatorio para recibir el
tributo del pueblo. Siendo recibidos por Miguel Lerdo de Tejada, director de la
Comisión de Bellas Artes y Ernesto Elorduy, de la Sociedad de Compositores
Mexicanos, cuyo presidente era en ese entonces, Julián Carrillo.
   Los restos, son
expuestos durante dos meses en el Teatro del Conservatorio de la ciudad de
México. Recibiendo múltiples homenajes y sepultados en el Panteón Civil,
correspondiendo al poeta Rubén M. Campos dirigir las palabras alusivas, que
conformaron una excelente pieza 
oratoria:
     “…Porque tu
música es amor y consuelo y embriaguez y deleite, y traspasará las fronteras y
las distancias en alas de la gloria; sobre los vientos, sobre las nubes, sobre
las nieblas, sobre las brumas,…¡sobre las olas!”

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