30 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

La credibilidad política

3 minutos de lectura

G. Saúl García Cornejo.  

La verdad, como el sol, siempre aparece. La situación en México sobre la Justicia no ha cambiado, sobre todo cuando se trata o implica a personajes políticos o que han vivido como funcionarios públicos de alto nivel. Es decir, permea la impunidad relativa, cuando el costo (penalidad, reparación del daño) es menor que la ganancia (lo sustraído ilícitamente de cualquier fuente pública o privada). Ese es el caso más sonado en el último trecho de la 4T y las “mañaneras”. 

Politizar casos como el de Emilio, exfuncionario federal, no es triunfalismo, palabreo político, ni una somera opinión del Presidente de la República. Es una estrategia ranchera: posicionamiento político, para amainar la baja de aceptación por otros asuntos, que inciden directa o indirectamente en la imagen que quiere mantener o mejorar AMLO, más ahora que el “año electoral” está a tiro de piedra. Y una peligrosa postura: Jugar con la esperanza de millones que todavía creen en los “santos reyes”: ¡Qué sí habrá “justicia”! 

Porque se supone que están en la mira otros “tiburones muy gordos”, expresidentes, por ejemplo, aunque el “tlatoani” ahora quiere desempeñar el papel de “Pilatos”, al insistir abrir una encuesta para decidir si se aplica o no la Ley y que el Pueblo “decida”, cuando lo simple es: ¡Aplicar la Ley! Sólo esperando no estén prescritos los delitos que no son calificados como de “alta peligrosidad”. Por lo que nuestros representantes populares deberían ocuparse de reformar esas leyes que dan bajos costos (penalidades, sanciones, reparación del daño) a sujetos de alta corrupción y peligrosidad, en lugar de solazarse tanto, por la impunidad relativa que ya se supone obtendrá Lozoya y familia. 

La oferta de que el Pueblo decida, ya pasó un plazo anunciado y se fue dejando para “mejor momento”: Las elecciones del 2021. Aunque hay quien dice que el caso de Emilio, estuvo en realidad un tanto adelantado, que debió ser más “oportuno” a principios del año que viene. Claro, también hubiera sido más burdo. Sólo que nadie esperaba un hecho aleatorio: La pandemia sanitaria del Covid-19, que cambió precisamente la credibilidad en el gobierno, al no tener respuesta ágil, útil, que nos coloca en peor situación que países considerados subdesarrollados –en la tasación neoliberal- y la galopante crisis económica y laboral, en que dé más o menos 60% de pobres, podríamos llegar a más del 75%, mientras AMLO parece preocuparse más por el destino de Morena en el Congreso Federal –y bueno, es lógico pues de ello depende al igual su propio devenir y, ya se aderezan alianzas-. 

La verdad, hay problemas de supervivencia que nos preocupan más que el destino de Emilio, pero no se vale que la Justicia tenga “estatus”, cuando debería ser horizontal. Y ventilar en las “mañaneras” datos del proceso penal de tal personaje o cualquiera otro, tiene sus bemoles: Qué los “implicados” o supuestos coparticipes o cómplices de Emilio, echen las barbas a remojar y preparen mejor, la de por sí elusión de sus responsabilidades. Algunos que opinan sobre el tamaño profesional o la independencia de la Fiscalía que comanda Gertz Manero, olvidan que tiene un “jefe”, lo que no requiere de mayor explicación y falta que en breve, también renuncie si quiere salvaguardar su imagen y prestigio. En fin, así “masca la iguana”. 

¿Qué opinan, estimados lectores?

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