23 enero, 2021

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

La Delincuencia que no da Tregua.

3 minutos de lectura
Por.- Jesús Sosa León
Para
evaluar el trabajo de los cuerpos de seguridad pública en Celaya basta con
darse una vuelta por las colonias de esta ciudad y preguntarles a los vecinos
como les va con la delincuencia.
Preguntarles,
por ejemplo, si ya no han sido víctimas del delito en alguna de sus formas.
Consultarles
si el ir y venir de los Policías municipales, estales y del mismo Ejercito, ha
evitado que ya no sean víctimas de asaltos, robos, cristalazos o robos domiciliarios.
Ese
ejercicio les hace falta a las autoridades para comprender la creciente
irritación que existe en Celaya ante el incremento de los hechos delictivos
que, generalmente, siguen pegando a las clases populares. Los ricos, claro,
tienen guardaespaldas o veladores bien armados.
Como
ejemplo muy claro, debe tomarse en cuenta lo que sucede en la región nororiente
de la ciudad. 
Específicamente en el Fraccionamiento Los Olivos, cuyo
crecimiento se viene dando exponencialmente. Ahí, la delincuencia ha pegado con
saña; vecinos que han sido asaltados al regresar de sus labores, domicilios que
han sido saqueados   cuando sus
habitantes apenas han ido a la tienda; incidentes sobran –de todo tipo- y hasta
ocioso sería enumerar la variedad de casos y características delictivas que han
sufrido… pero le aseguro que el repertorio esta completo. Bueno, hasta macetas
de las puertas les han robado.
Los
vecinos se han reunido y han acordado todo tipo de medidas desesperadas:
intercambiar números telefónicos, establecer grupos para guardias vecinales,
poner barreras entre los circuitos y cerrar calles; colocar mantas amenazantes
contra rateros,  denunciar eventos
delictivos a las autoridades, instalar retenes en las entradas de su fraccionamiento
y hasta “madrear” a las “ratas atrapadas”.
El
resultado ha sido prácticamente nulo: una farmacia que ahí se asienta ha sido
asaltada tres veces en una semana y ellos siguen sintiéndose indefensos
.
Para
colmo, la desconfianza aumenta: hace unos días, un comando de siete sujetos perfectamente
armados asaltó una gasolinera del rumbo sometiendo a los trabajadores y
clientes. El asunto que les mueve a duda es que una patrulla municipal estuvo
casi una hora cerca de la gasolinera. A los escasos dos minutos que la unidad
`policiaca se retiró llegaron los asaltantes… De que sirve establecer una
vigilancia así si los maleantes están cazando a las fuerzas del orden para
atacar tan pronto se retiran. 
Mientras
todo eso sucede, las autoridades y los pudientes de Celaya siguen haciéndose…
haciéndose los que no entienden la urgencia del caso y proyectan cosas que
parecen meras tácticas dilatorias. Tal como explicó recientemente el presidente
del Consejo Empresarial, Enrique Jiménez Lemus, los resultados de una reunión
sostenida con la Secretaría de Seguridad del Estado, la Procuraduría de
Justicia, el Ejercito Mexicano, la Policía Federal y el Gobierno de
Celaya:  “se establecieron cinco puntos
de trabajo: radiografía de hechos, líneas de acción de la autoridad, líneas
generales de acción ciudadana con la creación del observatorio ciudadano de
seguridad pública, esquemas de coordinación efectiva y seguimiento puntual de
compromisos y evaluaciones de resultados.”
Con
el perdón… pero todo eso a los vecinos robados, asaltados y vejados les suena a
ineficiencia, cobardía y a basura.

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