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Jesús Sosa León

Para aquellos que creen que la amistad
de un canadiense es sincera, déjeme transcribirle lo que han dicho funcionarios
del gobierno de Canadá respecto a las negociaciones que ellos llevarán a cabo
con el gobierno de Donald Trump. Al respecto del Tratado de Libre Comercio de
América del Norte, los canadienses tienen su propia filosofía: “Amamos a
nuestros amigos mexicanos. Pero nuestros intereses nacionales están primero y
la amistad viene después».
A tal grado llega el miedo que tienen
los canadienses al gobierno norteamericano y a que los dejen fuera de un
acuerdo comercial, que se olvidaron pronto de 
aquel discurso de junio del 2016, en el Parlamento canadiense, cuando el
primer ministro, Justin Trudeau, afirmó que «es importante que aliados y
socios trabajen juntos para responder de forma conjunta a los desafíos a los
que nos enfrentamos»… ¡si como no!
 El mismo gobierno canadiense, a través de
voceros, señalan que ellos se concentrarán en mantener sus lazos comerciales
con Estados Unidos y que podrían verse impedidos de ayudar a México para que
evite convertirse en blanco de Donald Trump.
Los canadienses, que de amistad
demuestran no saber ni un poquito, revelaron a un diario especializado en
finanzas, que “Trump está descontento por el enorme déficit de Estados Unidos
con México y ha prometido castigar a las empresas que produzcan en su vecino
del sur.”
Para Cañada la relación con los Estados
Unidos es vital: los principales destinos de las exportaciones de Canadá son
los Estados Unidos con el  74 %, mas de
331 miles de millones de dólares y  China
con apenas el 4 % ($18 mmd)
Los principales orígenes de las
importación de Canadá son los Estados Unidos 55% (241 Mmd) y a China un 11%
($50,6 Mmd).
Las fronteras que tenemos nosotros y los
canadienses con los Estados Unidos, también son significativas: entre Canadá y
el gigante del Norte,  se da el límite
territorial más largo del mundo  conocido
popularmente como la International Boundary. Según la Comisión Internacional de
Límites y Aguas mide un total de 8.891 km.
En esa frontera no hay muros, ni bardas,
hay algunas aduanas fronterizas y garitas, pero tanto norteamericanos como
canadienses pueden pasar a uno u otro lado simplemente con su pasaporte, y en
ocasiones ni siquiera se los requieren. Es lo que se llama una frontera
abierta.
En contraparte, La frontera entre
Estados Unidos  y México, que tiene una
longitud de 3 185 km, tiene el mayor número de cruces legales en el mundo ya
que cuenta con 50,23 millones de cruces peatonales desde el año 2002, así como
con el mayor número de cruces ilegales del orbe.
Así pues, el presidente Donald Trump y
sus arrebatadas acciones, han puesto en claro quienes –de entre los países del
norte de América- son nuestros amigos y quienes no.
Los canadienses ya nos demostraron que,
a la hora de enfrentar problemas, no saben de amistad.

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