0 11 mins 6 años
Por Francisco Rodríguez
La comida organizada por el truhán huizachero Diego
Fernández de Cevallos, en una de sus mansiones campestres de Guanajuato, es
algo de lo más ofensivo, proveniente de un cenáculo de personajes que conforman
parte del uno por ciento de los bestialmente enriquecidos con el sudor y la
sangre del pueblo de México.
No es la primera vez que los junta en un solo chiquero el
nefasto barbón, icónico entre los descremados panistas y sus elegíacos coros de
Milenio, el periódico del tiraje de tres mil ejemplares diarios, que
inexplicablemente cuenta entre sus haberes con una concesión televisiva, que a
lo mejor es de todos los quincalleros… y de ninguno.
‎No fue una reunión de amigos, como quiso hacerlo aparecer
el Periscope de la imprudente, guarra y ñoña Xóchitl Gálvez, quien subió las
escenas a la red. Es el testimonio involuntario del grupito del saqueo y de la
befa, del escarnio; una descarada escenografía del humor cutre que retrata la
impudicia de un grupo de desalmados.
Reunidos, en camaradería burlona, dirigentes de partidos,
líderes de todos los colores opositores, megamillonarios como Slim, el ruin
Salinas de Gortari, secretarios del Despacho Presidencial –que no de Estado,
pues este es un régimen presidencialista y no parlamentario–, personitas del
peñanietismo, el beodo Calderón, proyectos de candidatos “independientes”,
lamesuelas del salinismo, como el engaña bobos Jorge Gutman Castañeda,
demostraron palpablemente que no hay una sola diferencia entre ellos. Que todos
son del mismo barro.
Comensales se enca…nijaron con la guarra Gálvez
“¡Aquí está todo mundo!”, expresó
con algarabía de orgasmo la infausta Xóchitl, a la vez que en las caras de los
comensales se reflejaba la molestia y el temor–sí, el capital y los ladrones
son animales miedosos– como si sintieran estar filmados por alcaides y mayoras
de alguna reclusión de presos de altísima peligrosidad. En esas reuniones todo
es peligroso. Basta verlos.
‎La real impertinente, la que ha esgrimido su lenguaje
procaz para abrirse paso entre el panismo ordinario, el fascismo y el filo
nazismo rampante, demostró qué tan poco confiable es, no sólo para sus
gobernados, sino para los molestos y cariacontecidos ricachones y borrachines
que aparecen a fuerza en las imágenes. Más amargo que tragar cicuta.
Xóchitl demostró que es cierto el viejo adagio mexicano:
“Los políticos son como una vaca arriba de un techo; uno no se explica cómo el
inmenso animal llegó a un lugar tan alto”. Igual que la gran mayoría de los
descastados que le estaban rindiendo honores al perverso huizachero.
Ahora sí, sintieron en carne propia lo que los ciudadanos de
la Miguel Hidalgo padecen cuando esta mentecata –acompañada de su Conserje Nazi
(City Manager, le llama), Arne aus den Ruthen Haag, formado en el nido fascista
del panismo de la demarcación Benito Juárez– violan sus derechos humanos de
integridad y de privacidad a mansalva.
El beodo Calderón menospreció al Chucho Navarrete
“¡Aquí están todos!”, festeja su
ocurrencia la trepadora, como si todo el mundo fueran nada más ellos. Los
jodidos no existen en su cerebrito traicionero, en su ignorancia voraz. En su
loca carrera para integrarse de cualquier modo a los verdaderos buitres de la
patria.‎ Nunca entrará, no pasará, porque la consideran bocona e insensata.
Hasta entre los perros, hay clases.
En las caras de los magnates, se refleja el disgusto, la
desaprobación hacia la audacia de la pesada e inoportuna con cámara en mano. El
beodo Calderón le dice , nervioso, como pretendiendo generar un chiste – de mal
gusto, como siempre, como él mismo- que ahí está Carlos Navarrete -perredista o
Chucho- “estacionado en doble fila”, como si no mereciera apersonarse en esa
Corte.
Y no, no es El festín de Babette, que retrata la historia de
aquella cocinera francesa del famoso comedero parisino Des Anglais, que prepara
con sus ahorros unos platos deliciosos, casi espirituales, para una aldea de
pescadores daneses. La que acaba diciendo: “un artista nunca es pobre, porque
hace felices a los demás”.
Las deposiciones y excrementos de nuestra vergüenza
Se parece más a La gran comilona, donde el genial Marco
Ferreri destaca un banquete grotesco, de glotones neuróticos , cinta que
evidencia los absurdos físicos y morales de la sociedad. Un retablo del
pantagruelismo de los indolentes, que acaban muriendo como reses congeladas y
sus carnes terminan siendo devoradas por los perros callejeros.
Y es idéntica, eso sí, a aquella escena de El fantasma de la
libertad, del genial Luis Buñuel, en la que transmuta un acto tan primario–y a
menudo repugnante– como la ingestión de alimentos (salivación, masticación,
deglución), por la de una fábrica de excrementos donde un grupo se reúne para
defecar y leer diarios y revistas, mientras un hambriento se excusa para acudir
a un pequeño cuarto donde come con vergüenza. ¿No habría que avergonzarse del
consumo y compartir civilizadamente las deposiciones de nuestra vergüenza? O en
palabras de Hutak Rashtomi: “La ingesta nos esclaviza, la excreción nos
libera.”
Ralea de extraviados y extraños que nos socava
La comilona de Jerécuaro, la organizada por el donatario de
los carísimos terrenos costeros de Punta Diamante, en Acapulco, de las manos
manchadas de sangre y patrimonialismo neurótico de Carlos Salinas de Gortari,
en agradecimiento eterno por haberlo reconocido como Presidente –a pesar del
enorme fraude electoral de 1988–, reúne a los que en público juegan con dos
caras. Ambos, Fernández de Cevallos y Salinas de Gortari, pagaron 60 y más
millones de pesos a Carlos Ahumada, para que divulgara los videos infamantes a
AMLO.
Pero en privado sólo tienen una: la verdadera, la que los
asemeja aspiracionalmente a quienes quisieran ser: El protector de pederastas
Norberto Rivera, que los domingos se viste de Cardenal y en Acapulco nada con
sus “pecesillos”, jóvenes galane$ que les acerca y paga el salomónico anti-publirrelacionista.
Es la misma ralea de extraviados y extraños que en México
socava los derechos elementales de desprotegidos y minorías raciales y étnicas,
que la que empuja entre los republicanos al lenguaraz Donald Trump en sus
atropellos de migrantes mexicanos, latinos y musulmanes. ¿O de aquí van a salir
los contestatarios? ¿Cómo? Si son los mismos.
Y sus carnes serán pasto final de los perros
‎Porque la ultraderecha retrógrada no se produce por países,
sino por segmentos, por sectores y por franjas de validos y beneficiarios de la
gran miseria. Son los hambreadores de siempre. Los que aprovechan el mínimo
resquicio para sacar provechos desproporcionados e infames. A los que aterra
exhibir sus debilidades endémicas.
La guarra se cuidará de hoy en adelante para sacar su
Periscope sin el permiso de los aludidos, para utilizarlo fuera de tiempo real.
Ya la regañó Diego, con ese lenguaje exótico que amilana a los estultos. Los
carroñeros sorprendidos,‎ redoblaran el número y ferocidad de sus guaruras y
procurarán seguir reuniéndose en lugares más protegidos, si es posible a piedra
y lodo, como puercos mazorqueros.
En México, los negocios y la política, se han convertido en
las vedetes, oxigenadas, de tercer talón ‎, que montan sus escenitas en el
teatro del escarnio. Están en el centro de la befa de los desposeídos y de las
clases pensantes y trabajadoras, a las que todavía les interesa conservar el
país, o como quiera que esto todavía se llame.
Los que viven en el horizonte de la miseria, apuestan por la
cultura, por el análisis crítico de nuestra realidad, no por los disfraces del
Periscope. Apuestan porque no se despoje a las palabras de su poder fundador,
de su capacidad reveladora. En esto, no admiten negociaciones o componendas.
Ningún grupito de carroñeros podrá contra esta corriente, que ya es un alud.
Frente a ellos, la nata de depravados y prevaricadores. Los
que persisten en seguir construyendo los muros, junto con Trump, de un reducto
con poca tolerancia a la justicia y proclividad contumaz a la desigualdad, al
latrocinio, al asalto en despoblado.
Son el uno por ciento de la ignominia, la molicie, la
corrupción, la represión y la impunidad rampante.
Guarras, como la Gálvez, y carroñeros, como Diego y el resto
de sus invitados, sirviéndose en el mismo plato… ¡Hasta que sus carnes sean
pasto de los perros!
Índice Flamígero: En esta emergencia ambiental nadie ha
reparado en el hecho de que toooodos los llamados Verificentros son propiedad de
Jorge Kahwagi, prestanombres de Carlos Salinas en el diario La Crónica. Cada
uno le deja entre 800 mil y un millón de pesos al mes… más las “buscas”, que no
son pocas, y que han provocado –entre un mil razones más– que los capitalinos
respiremos aire altamente contaminado. + + + Mi agradecimiento a don Alfredo
Álvarez Barrón y a su alter ego El Poeta del Nopal por el epigrama que, desde
Zacatecas, donde reside, dedica a este escribidor por el premio que hace un par
de días me otorgara el Club de Periodistas de México: “Es un merecido premio, /
pasión por la vieja escuela, / verdad que se nos revela, / pluma ejemplar para
el gremio; / con el tesón de un bohemio / avanza en el laberinto / de la razón,
por instinto, /elude toda estridencia / dominado por la urgencia / ¡de ver
un país distinto!”. Muchas gracias, don Alfredo, espero honrar sus palabras con
mi trabajo cotidiano.
www.indicepolitico.com / [email protected] /
@pacorodriguez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *