La Ingratitud Como Identidad

General
Por.- Jesús Sosa León
En este mundo no hay peor cosa que un
ingrato.
Decían las abuelas, con los ojos medio
cerrados y el tono sutilmente amenazador, que a los ingratos habría qué
quemarlos en leña verde.
El ilustre Séneca; filósofo, político,
orador y escritor romano, dejó dicho que: “Ingrato es quien niega el beneficio
recibido; ingrato, quien no lo restituye; pero de todos, el más ingrato es
quien lo olvida.”
Y vaya que los mexicanos hemos dejado que
el sistema globalizador mundial nos esté convirtiendo en ingratos. Se nos ha
implantado sutil, pero contundentemente, la idea de olvidar a los héroes y
descartarlos, como ejemplos, de nuestras vidas.
Será acaso porque los héroes que hemos
tenido los mexicanos, la mayoría han sido nacionalistas que piensan que la
patria es primero y que morir es poco cuando por la patria se muere. O que,
primero tengo Patria que partido y menos debemos recordar a aquel que pronunció
“El gobierno no trata con bandidos, los hace».
A los globalizadores tecnócratas que se
adueñaron del gobierno mexicano y que, tal parece, no piensan soltarlo sino
alternarse para ocuparlo, no les está costando trabajo borrar de las memorias
infantiles los ejemplos de los héroes. 
Así, en estos días, la “memoria colectiva”, salvo humildes y honrosas
excepciones, se olvidaron de conmemorar el aniversario del fallecimiento de don
Lázaro Cárdenas, uno de los mas visionarios y nacionalistas héroes del panteón
cívico nacional. 
Tata Lázaro, como era conocido por los pueblos
indígenas del país, a los que tanto defendió,
fue un enorme creador de instituciones que
aun perduran. Fue quien, completó la nacionalización de la red ferroviaria y
expropió los bienes de las compañías petroleras residentes en México.
Modificó la Ley Agraria y amplió también la
red de carreteras.
Somos ingratos al olvidarnos de Tata
Lázaro; pero mas ingratos fueron los priistas, ellos le deben
la creación de organismos sindicales  como la Confederación Nacional Campesina  y la Confederación de Trabajadores de México;
modificó la estructura de ese partido: de ser una federación de partidos
locales y regionales, se integró con cuatro grandes sectores (campesino,
obrero, popular y militar), en los que por mucho tiempo se sustentó el priismo
que, ahora se respalda, en el olvido y la apatía de los mexicanos por la
política.
Hay un hermoso poema, sentido hasta las
lagrimas, que escribió un profesor rural, Sinforoso Elías Ruiz, nacido en
Cocucho., Michoacán, que expresa el sentir de los pobres que perdimos a
Cárdenas:
Tata Lázaro, ¿En dónde estás?
Ahora si nos quedamos huérfanos
Los pajaritos chillones alegres cantan
Acompañan nuestro llanto.
Y cuando tú estabas valíamos mucho,
Tata Lázaro, ¿En dónde estás?
Tata Lázaro, cuando tú vivías
A todos nosotros nos escuchaban,
Todos nos respetaban.
Y ahora todos nos golpean,
Tata Lázaro ¿A dónde te fuiste?
De verdad, le recomiendo que lo escuche
completo, en voz de una hermosísima pequeñita que expresa lo que sienten
quienes no son ingratos con el Tata General.

 Le
dejo aquí la liga para oírlo: solo cópiela completa en su buscador y –si puede-
aguántese las lágrimas… 

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