Sáb. Sep 26th, 2020

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La más terrible amenaza para el México moderno nos alcanzó: Donald Trump gana la elección

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El hombre que ha amenazado con
obligar a los mexicanos a pagar un muro en la frontera; el que nos considera
violadores, asesinos y un peligro para su estilo de vida, se ha convertido en
Presidente de Estados Unidos en un hecho histórico que se traduce en esto: los
peores años para el país están por venir.
Ciudad de México,.– Donald Trump, el
hombre que odia a los mexicanos, se convirtió  en el Presidente número 45 de Estados Unidos,
después de una campaña agria y llena de ataques que el republicano alimentó con
una promesa: que hará pagar a México por el muro fronterizo que piensa
construir en los cuatro años que dura su mandato.
Los mercados financieros de Asia,
ante la perspectiva de que el multimillonario inicie una regresión en el avance
del liberalismo y el comercio global, que Estados Unidos vendió durante las
últimas tres décadas, abrieron con una fuerte pérdida. El peso mexicano, que de
por sí ha sufrido una devaluación paulatina por una economía interna débil, se
hundió en los mercados de divisas.
Inesperado candidato republicano,
Trump ganó impulsado por votantes que buscaban cambios y estaban dispuestos a
aceptar a un aspirante poco fiel a los hechos y acusado de conducta sexual
inapropiada. En una victoria que conmocionó los mercados bursátiles en todo el
mundo, se impuso a la demócrata, que habría sido la primera mujer en servir en
la Oficina Oval.
Los republicanos conservaron su
mayoría en la Cámara de Representantes por dos años más, luego de victorias de
candidatos republicanos en una serie de distritos en Florida, Virginia y
Colorado que los demócratas esperaban ganarse debido a los divisivos
comentarios de Trump sobre mujeres e hispanos. Los demócratas que habían
imaginado grandes avances en distritos suburbanos y con diversidad racial
parecían en cambio encaminados a triunfos modestos.
Trump considera que México es un país
que ha llevado a la ruina a los trabajadores de Estados Unidos, y ha prometido
presionar a las fábricas norteamericanas para que abandonen suelo mexicano y
regresen a las ciudades y al campo estadounidense. El multimillonario cree que
los años de apertura comercial entre el bloque del norte de América deben
terminar porque sólo han traído desempleo para sus ciudadanos, aunque los
economistas lo consideran una visión errónea que tendrá consecuencias no sólo
dentro de Estados Unidos sino a todo el mundo.
El Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (TLCAN) será revisado. Trump ha prometido una deportación
masiva de los 11 millones de mexicanos que viven sin documentos en Estados
Unidos.
ADEMÁS
El peso se derrumba, y una tormenta
financiera que inicia en los mercados de Asia recibe a Trump
La noticia del triunfo de Donald
Trump en EU agarra a México en un momento de gran debilidad. La economía, en
los últimos cuatro años, ha venido decreciendo mientras que el peso se ha
debilitado. La gran industria estratégica nacional, y de manera especial
Petróleos Mexicanos (Pemex), está virtualmente desmantelada. El nivel de
endeudamiento del país alcanzó el 50.5 por ciento del Producto Interno Bruto
(PIB) y tenderá a subir por dos razones: primero, porque se tasa en dólares y
la moneda mexicana se ha debilitado; segundo, porque el Gobierno federal
mantiene un alto gasto a pesar de que había prometido austeridad.
El Presidente Enrique Peña Nieto
mostró ya su debilidad, de acuerdo con los analistas, frente a Donald Trump. A
finales de agosto pasado, por recomendación del entonces Secretario de
Hacienda, Luis Videgaray Caso, Peña Nieto invitó a Trump de visita a la
residencia oficial de Los Pinos. No le hizo ninguno de los reclamos que
esperaban los mexicanas por las ofensas, y se mostró débil, casi subordinado a
un multmillonario que de regreso a casa, la noche misma de la visita, repitió
las amenazas contra México.
Trump llamó violadores a los
mexicanos. Propuso, desde inicio de campaña, construir un muro fronterizo y que
prometió que México pagará por él. Dijo que un juez nacido en Estados Unidos no
podía ser imparcial debido a su “herencia mexicana”. Propuso deportar a 11
millones de indocumentados mexicanos. Dijo que el caso de un inmigrante que
conducía ebrio al atropellar y matar a una joven de 21 años había sido parte de
un ritual mexicano de sacrificio. Incluso llegó a amenazar con el uso de las
fuerzas armadas en contra de México.
Ese es el hombre que llega a la
Presidencia de Estados Unidos.
EL ODIO
Entre 2014 y 2015, el número de
grupos de odio o extremistas en Estados Unidos pasó de 784 a 892, de acuerdo
con un reporte del Southern Poor Law Center (SPLC, por sus siglas en inglés),
una organización que hoy integra al grupo de expertos más importante sobre el
tema en ese país.
Los números significan que la
aversión organizada, o el odio institucionalizado, como quiera verlo, aumentó
14 por ciento en un solo año.
Entre los grupos de odio o
extremistas a los que SPLC mantiene en constante vigilancia, y a los que el
reporte se refiere, están el Ku Klux Klan, los skinheads o cabezas rapadas,
movimientos neonazis e incluso grupos de afroamericanos separatistas.
“El aumento de los grupos de odio ha
sido impulsado por la reacción de un gran número de estadounidenses ante
importantes cambios demográficos, económicos y culturales en el país en los
últimos años”, dice en entrevista con SinEmbargo Mark Potok, uno de los
especialistas más avezados en EU sobre grupos extremistas y editor de The
Intelligence Report, la publicación en la que SPLC presenta sus
investigaciones.
La ira en ciertos sectores
predominantemente blancos/conservadores ha sido provocada específicamente por
la inmigración latina y las proyecciones demográficas que muestran que los
blancos ya no tendrán un estatus de mayoría en el país en el año 2040.
El aumento de los grupos de odio se
aceleró en 2009, año en que Barack Obama llegó a la Casa Blanca y se convirtió,
para pesar de millones probablemente, en el primer presidente afroamericano de
la historia. El avance de estos grupos comenzó a reducirse en 2011, pero el año
pasado la cifra aumentó por primera vez en tres años, de la mano de Trump.
La campaña presidencial en 2015-2016,
marcada por la retórica xenófoba y racista de Donald Trump, impulsará al alza
la creación de estas organizaciones beligerantes, de acuerdo con Potok.
SinEmbargo habló, esta semana, con
Mark Potok.
–El reporte de SPLC registra un
aumento de 108 grupos de odio o extremistas tan sólo de 2014 a 2015. ¿Qué
explica el aumento?
–Muchos de estos estadounidenses, la
mayoría de ellos simpatizantes de Donald Trump, sienten que el país en el que
crecieron está desapareciendo y que las élites políticas y económicas [en
cierto sentido representadas por Hillary Clinton, la candidata demócrata] no se
preocupan por la gente común.
–¿Cuántos estadounidenses pueden
actualmente ser miembros de o simpatizar con cualquiera de estos grupos de
odio?
–Eso es casi imposible de saber, pero
ciertamente son cientos de miles los que están involucrados en algún grupo
vinculado con la derecha radical. Decenas de millones de estadounidenses están
enojados por los cambios económicos y culturales que ya mencioné.
–El mapa de los grupos de odio que
ustedes desarrollaron pareciera reflejar un país con una guerra interna de la
que se habla poco.
– Es cierto que el mapa muestra un
montón de grupos de odio, pero hay que tomar en cuenta que actualmente la
población de Estados Unidos es de unos 320 millones de personas. En realidad es
una fracción muy pequeña de ese total la que está involucrada en grupos de
extremistas.
HACER A ESTADOS UNIDOS GRANDE
Tom McCarthy, de The Guardian,
publicó cuatro escenarios ayer. Uno de ellos es el que se ha cumplido: Trump
gana, y con buenos números.
“El Reino Unido votó a favor del
Brexit. Los Chicago Cubs ganaron la serie mundial de béisbol. Se dice que estas
cosas vienen de a tres. Es 2016. Pensabas que estabas viviendo en otra época,
la de los realities de televisión, la del entretenimiento puro y duro, la era
de Trump.  Y cualquiera que no esté ciego
por nostalgias del ayer puede verlo venir. Los votantes a los que no les
molesta nada de lo que diga Trump han votado por él”, escribió.
“Pero millones de votantes
adicionales –madres de los suburbios, inmigrantes de segunda generación que ya
se han integrado, republicanos que han “entrado en razón”, y hombres de todo el
país– han ido a votar y se han dado cuenta de que no podían votar por una
representante de la política del pasado –y encima de todo, mujer– o no les han
molestado tanto las declaraciones de Trump ni las acciones de sus seguidores”,
agregó.
Después de todo, dijo, “no debe ser
en serio lo de deportar a millones de habitantes de Estados Unidos, ni eso que
dijo sobre las mujeres, ni hablaba en serio cuando puso en duda la democracia
estadounidense, ni cuando dijo que los mexicanos son violadores y los
musulmanes terroristas, ni hablaba en serio cuando dijo que estaría bien que
Arabia Saudita tuviera armas nucleares, ni cuando dijo que había que callar a
los periodistas, ni todas las veces que dijo que Hillary Clinton debería acabar
en la cárcel”.
“Las victorias de Trump comienzan en
New Hampshire, siguen en  Virginia y
Carolina del Norte, se extienden a Iowa y Ohio y luego, más temprano de lo que
nadie hubiera apostado, llegan a Florida, donde Trump tiene su segundo hogar.
Nadie lo puede creer cuando Trump gana en Pensilvania. Resulta que los votantes
afroamericanos de Filadelfia se han quedado en casa y un gran número de
residentes de los suburbios de Filadelfia decidieron que un candidato al que le
gusta tanto el golf no puede ser tan malo”, escribió.
Lo sorprendente es que Tom McCarthy
lo escribió como ficción.
Pues sí: la peor pesadilla, algo que
parecía de ficción, se ha cumplido.
LA IRA DE LOS VOTANTES
El análisis de lo que pasó ayer: Los
estadounidenses transmitieron de forma clara su descontento con el gobierno y
su ansia de cambio cuando decidieron entre dos candidatos a la presidencia que
no consiguieron generar mucho entusiasmo. eso dice The Associated Press.
“Los sondeos de salida registraron el
patente descontento del electorado estadounidense. Cuatro de cada 10 votantes
dijeron tener ganas de cambio, y esos votantes se inclinaron por abrumadora
mayoría por el republicano Donald Trump. Grupos más pequeños que buscaban un
candidato con buen juicio, experiencia o que se preocupara por ellos preferían
a Hillary Clinton”, dijo.
Casi 7 de cada 10 votantes dijeron
estar insatisfechos con la forma en que funciona el Gobierno, incluido un
cuarto que dijo estar directamente indignado, según resultados preliminares de
los sondeos de salida realizados por Edison Research para Associated Press y
cadenas de televisión.
Tres cuartas partes de esos votantes
enfadados apoyaron a Trump.

Seis de cada 10 electores dijeron que
Estados Unidos va por mal camino.

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