Mar. Sep 29th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

La Nueva Estrategia Peña

3 minutos de lectura
Por.- Jesús Sosa León
Y ahora sólo falta que los mexicanos en
masa tengamos que organizarnos en una masiva peregrinación y enfilarnos a la
Ciudad de México; no con rumbo a la Basílica de Guadalupe sino a la zona de El
Chivatito y tocar las puertas de Los Pinos para ofrecerle una disculpa al
presidente Enrique Peña Nieto, devolviéndole la que el pronunció por el asunto
de la Casa Blanca.
Al menos, así se entiende que es la
respuesta que los estrategas de mercadotecnia del Gobierno Federal esperan de
un pueblo ingrato,  corto de vista y
entendimiento que no alcanzamos a ver que el trabajo de Peña Nieto se verá en
el futuro. Cuánto tiempo pasaremos los mexicanos en percibir los beneficios de
aquel pacto de partidos y las reformas que ha propuesto… aún no está claro.
Como en la casa presidencial se ve que
la popularidad del presidente no se va a levantar a corto plazo y no alcanza para
recomponerle el panorama al PRI para las elecciones del 2018, los estrategas
arrancan una nueva operación para insistir que el porvenir será el que le  dará la razón a las pretendidas reformas;
quizá ni usted ni yo lo veamos, pero las generaciones que vienen si apreciarán
lo que un día, un mandatario llamado Enrique Peña Nieto  hizo para mejorar a un pueblo de ingratos, a
un pueblo común que no alcanza a ver la estatura del Presidente, tal como lo
señaló el comentarista Jonathan Tepperman asegurando con cierta precaución que
el Presidente Enrique Peña Nieto “quizá sí salvó a México.”
El también escritor afirma en el Washington
Post que los primeros dos años de la administración de Peña fueron “los más
productivos en toda la historia de México” y ya sin pudor  afirma: “El más grande éxito de Peña Nieto es
algo con lo que muchos líderes mundiales, incluyendo el nuestro (Barack Obama),
sólo podrían soñar: romper el bloqueo político que había paralizado a su país
durante años”, esto en referencia a las rivalidades entre partidos, que él asegura
había desde el 2000.  El articulista
termina lamentando que los “mexicanos ordinarios no vean mucha mejora y culpen
al Presidente”.
La estrategia, que al parecer también
implica el menosprecio a los contrarios, incluye una defensa a ultranza del
régimen y sus acciones aunque muchas de ellas sean indefendibles.
Un comentarista mexicano, proclive al
régimen hasta la ignominia, David Páramo, recientemente declaró que “la
comunicación del gobierno de Enrique Peña Nieto ha incurrido en los errores de
no saber comunicar el éxito de las reformas estructurales y permitir que una
“legión de imbéciles” acapare las redes.
En un programa radiofónico, Paramo retó
a los televidentes a revisar sus bolsillos: “¿Has comprado carro? ¿Has comprado
casa? ¿Te está alcanzando para más? Si no es así no tiene que ver con la
economía. Tiene que ver con algo que estás haciendo mal tú, en tu casa”.
Peña Nieto, sin duda, también ha tenido
puntos buenos: limitar el papel público de su esposa Angélica Rivera; extremar
las políticas sociales; tratar de delimitar el papel del Ejército en las
calles; las buenas intenciones para reformar cosas que no se habían tocado,
etc.

Sin embargo, el balance es negativo, las
encuestas lo cantan claro y las redes lo dicen fuerte.   

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