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Maese Tell.

«!Realmente, ustedes son la voz del pueblo y junto con ustedes morirá la sabiduría¡ Pero también, como ustedes, soy capaz de entender, no estoy para nada debajo de ustedes; ¿o acaso hay alguien que ignore estas cosas? Libro de Job 12:2,3, …a los designios desconcertantes de Dios…»

Para algunos críticos mal intencionados que dicen soy pariente de Slim o que tengo acciones en Telcel, o que le voy a ya “saben quién”, les digo que conforme al espíritu cristiano, los perdono porque no saben lo que dicen. Me apellido Tell, nada más así de simple.

En el Vaticano me dicen que les preocupa el futuro de los feligreses y también de los paganos –por aquello de que todos somos hijos de Dios- en cuanto al resultado de las elecciones en México.

Y sobremanera me dicen, la situación de que no haya propuestas políticas claras y más aún, que el monaguillo “Pepe” (Yomero, para sus cuates), pueda declinar en favor del desbordado “cerillo”. Les digo a mis superiores que sí, está en chino el asunto.

Pero… mis benévolos y  amados parroquianos, la verdad: ¿Importa? Y bueno, si se avientan y concretan esa puntada que dicen algunos sacrílegos es una “estrategia” del salinismo y su secta satánica (En este momento vierto a los cuatro puntos cardinales, un rocío de agua bendita y me persigno con la señal orbi et orbi y por si las dudas dejo para luego, una jaculatoria), ¿Qué podría pasar en este valle de lágrimas?

Por un lado, los politicastros hacen lo que les conviene, pero al olvidar a los parroquianos devotos o no, éstos pondrían seguro el “grito en el cielo” y de una vez mandaríamos a tales polacos al rancho de AMLO,  hasta el sureste mexicano, mientras tanto el güerumbo y don “Pepe” dejarían más paso franco a su odiado enemigo y no me refiero queridos hermanos, al “masiosare”.

No han entendido los aludidos “polacos” que las campañas de una velada o desvergonzada “guerra sucia”, ya nos tienen como dijo el poeta Sicilia: “Hasta la progenitora”, aunque como siempre ésta no tiene la culpa.

Y claro que les dije a los jerarcas de la Alta Curia, que tales conciliábulos –salinistas o no, da igual- temen perder el paraíso encontrado en las latitudes políticas y que mejor hagamos como que la Virgen nos habla y dejemos a dichos monaguillos seguir su nefasto destino, pero eso sí, sin llevarnos de corbata.

Así que a encender, mis amados feligreses, el cirio pascual y rezar tres veces al día el Santo Rosario, para que ya nos vaya mejor, encontremos la paz perdida y aprendamos a votar.

Qué el Señor nos ampare y agarre confesados.

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