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.Jesús Sosa León

Perdida en el maremágnum del ruido
mediático que ha generado el reciente debate de candidatos a la presidencia,
hay una noticia que no ha tenido la atención que merece: una nota que señala un
revés muy notable contra el régimen Peñanietista, a manos del sector obrero;
que al igual que el campesino y el popular han sido altamente agraviados, por
las políticas neoliberales, que ejecuta el presidente Peña Nieto en cumplimento
puntual con los mandatos de los poderosos organismos financieros
internacionales.
Así pues, la Confederación de
Trabajadores de México, a través de su secretario general, Carlos Aceves del
Olmo, ha anunciado la cancelación de las reformas a la Ley Federal del Trabajo,
cuyas leyes secundarias, tienen el fin de desaparecer las Juntas de
Conciliación y Arbitraje y crear tribunales laborales. Situación que, dijo, “no
era benéfico ni para los trabajadores ni para sus familias, ni para México.”
Al anunciar la muerte de la reforma
laboral, Aceves del Olmo hasta señaló como “traidores” a los senadores Isaías
González Cuevas, de la CROC y a Tereso Medina, de la CTM, quienes “trataron de
traicionar votando por algo que ni para nuestro partido (PRI) en época de
elecciones como la que tenemos es bueno”.
Y no solo los cetemistas reprobaron la
reforma, sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil, laboralistas,
también manifiestan su preocupación y rechazo por la iniciativa tan nociva
presentada por el gobierno, disfrazada a través de líderes sindicales.
El Senador petista, Luis Humberto
Fernández, dice que es una iniciativa de ley “tan peligrosa y tan destructiva
de los derechos de los trabajadores en México, que ya rebasó las fronteras
nacionales”.
Y, a tal grado es extrema, que
organizaciones sindicales de Estados Unidos como la International Brotherhood
of Teamsters y la poderosa AFL-CIO han manifestado, mediante sendas cartas al
Senado norteamericano, su “preocupación por la violación de derechos humanos en
materia laboral en este país.”
Inaudito que en el extranjero vean eso
y, en nuestro país, el gobierno ni la boca abra.
De hecho este es uno de los capítulos de
mayor tensión del Tratado de Libre Comercio,
Arturo Alcalde Justiniani, prestigiado
abogado laboralista indica que mediante esa reforma “Ninguna organización
democrática estaría en posibilidad de transitar hacia un contrato colectivo
auténtico o hacia una organización representativa”. Y dice mas: “En lugar de
estado de derecho, esta reforma regresa al tripartismo en la impartición de
justicia a través de un órgano malamente denominado Instituto Federal de
Conciliación y Registro Laboral, 
que de aprobarse será un instrumento para
impedir el ejercicio de los derechos colectivos”
Al confirmar la suspensión de la reforma
laboral, Carlos Aceves del Olmo, también anuncio que juzgarán por “traición” al
cetemista Tereso Medina, y al croquista Isaías González Cuevas, magníficos
“chivos expiatorios” cuando al que deberían juzgar es al Presidente Peña Nieto,
quien se auto ostenta como artífice de tales reformas.
¿Celebración del  Dia del Trabajo?
¡¡Que es eso…!!!

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