0 3 mins 3 años

Fotografía: Martín Rodríguez.
Imagen capturada con celular.
El agro, entre la economía y la política

Hoy día el campo mexicano y sus diversos actores sociales (campesinos, pueblos indígenas, pequeños propietarios entre otros) viven una severa crisis económica de carácter histórico-estructural. Las causas de este estado de cosas se han acumulado y acentuado por más de un cuarto de siglo y están relacionadas de manera directa con la acción y programas de los regímenes neoliberales del Estado mexicano, así como con las influencia de las directrices y acciones de las instituciones económicas y agencias internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo entre otros. Más allá de los componentes y condicionantes coyunturales e inesperados que puedan tener (catástrofes climáticas que impactan las cosechas, la caída de los precios de productos agrícolas en los mercados, debacles del sistema económico-político global), las crisis se construyen año con año y son resultado de los modelos económicos que se imponen y de las acciones o la falta de éstas por parte de los gobiernos en turno. Sin duda, para entender por qué el campo mexicano se encuentra en este escenario actual de precariedad hay que remitirse al cambio de modelo de desarrollo económico por el que optaron los gobiernos mexicanos de fin de siglo. En un afán por seguir los lineamientos de la política económica planteados por los gobiernos republicanos norteamericanos de Regan y Bush para México, los gobiernos mexicanos del priismo tecnócrata, sin un análisis a fondo y desdeñando las voces disidentes de los actores involucrados (agricultores, organizaciones campesinas, asociaciones civiles, ONGs), pensaron que la liberalización de la economía en el sector rural y el ingreso de los productores agrícolas mexicanos al mercado internacional de América del norte conducirían a la modernización, capitalización y productividad del campo. Hoy, más de treinta años después, sólo se cosecha lo contrario. “Los datos duros” y “las estadísticas e informes económicos” sólo muestran el recuento de crisis estructurales que se sembraron y cultivaron por lustros. 
 

Guillermo Castillo Ramírez 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *