7 mayo, 2021

LA VOX POPULI versus “Quédate en casa” (Y bueno, ¡Mientras de qué vamos a vivir!)

G. Saúl García Cornejo.

Como saben estimados lectores, intento no caer en críticas sin sustento. Y la “plaga del Siglo XXI”, que nos azota y obliga a repensar muchos usos, costumbres, ideologías políticas (En gran mayoría más teóricas que prácticas), a querer o no, se impone.
Muchos consejos, opiniones, sugerencias, y órdenes o decretos de gobierno, afloran en una supina solución a la Pandemia de moda. ¡Encierro! Suspensión de negocios “no esenciales” –aunque para quienes viven de ellos sí son fundamentales para subsistir-; “sana distancia” (Qué en lo político no aplica), pero…
Vemos que tales medidas no son de fondo, ni vienen de políticas públicas ad hoc. Y por supuesto, soy el primero de decir que aplica la “teoría del Caos”, que en resumen nos dice que no hay plan perfecto, siempre habrá situaciones aleatorias que lo pueden hacer ineficaz. El punto fino es cómo se reacciona ante tales contingencias imprevistas. No hay dinero que alcance o valga, ni teorías o posturas políticas-ideológicas, menos aún, promesas populistas (En sentido contrario al bienestar popular real), que contengan la morbilidad y menos la muerte, como resultado final individual.
La reclusión ciudadana o el cierre temporal (¿De cuánto?) de negocios o industrias o de servicios –incluida la burocracia- es un paliativo, pero no resuelve efectos, ni riesgos pandémicos. Vuelvo a insistir: ¿Qué van a hacer todas las gentes que no tengan forma legal de ingresos, para la mera subsistencia? ¿Qué no tenga acceso a seguros de desempleo y otras modalidades de apoyo oficial? Por lo pronto no hay respuesta, ni plan oficial que se proponga la solución. Eso sí, las obligaciones ciudadanas no están suspendidas, que digamos. ¿Pagar impuestos es esencial? Bueno, pasa lo mismo: No tanto para el ciudadano, sino para un sistema burocrático parasitario y rapaz.
El precio del petróleo está en menos cero. Les llegó a los aparejos a los acaudalados propietarios del negocio del “oro negro”, y no es precisamente por causa del Covid-19. Es la especulación, nada más. Y AMLO, en concordatos con su homólogo del Norte. ¿El precio de las gasolinas y el diésel, qué? Nomás no es acorde a ésa baja en los costos. ¡Claro! Hay que rescatar la “soberanía”, y por ello a Pemex. Mismo discurso falso y de lesa humanidad, desde el general Cárdenas y luego, por otro López en los ochenta, que nos iba a llevar a la abundancia del “primer mundo”. Y no es que lo diga y repita, lo dicta la realidad. O, ¿Acaso alguno de ustedes, estimados lectores, tiene un peso partido a la mitad que provenga de la renta petrolera? Porque el petróleo es de los mexicanos, nos dicen desde la “expropiación”, pero olvidamos que ésta sólo fue de las compañías extractoras extranjeras, pero… ¡Ahí está el resultado económico de Pemex! Y que, “con todo respeto”, el Presidente quiere seguir con la sangría a los mexicanos. Si a Pemex se lo lleva “patas de cabra”, no pasa nada a la Soberanía, sólo nos dejaría de sangrar.
Para no entrar en confusión, paso a la definición de Soberanía: “Autoridad en la que reside el poder político”. (Es laxa). Si dejáramos de extraer el petróleo, sea porque ya no hay, o por decisión, ¿México perdería “autoridad”? No. Empecemos por decir que, según la Carta Magna Federal de 1917, dicta que la Soberanía reside y proviene del Pueblo. Entonces, Pemex o AMLO o el “gobierno de México”, no son la “autoridad en la que reside el poder político”. También dentro de la ficción constitucional, es justo decir, que hay un mandato, por tanto, mandantes y mandatarios (Constitución, Pueblo y Representantes Populares, en este caso el Presidente), aunque el Pueblo, deposita facultades soberanas, por medio de su máximo representante: El Congreso de la Unión (Cámara Alta –Senado- y Cámara Baja –diputados federales-).
¿Por qué nos insiste AMLO en que si Pemex desaparece, perderemos “soberanía”? Es nada más una postura política. No tiene fondo realista en cuánto a que el Pueblo se vea o vaya a verse afectado en su Soberanía. Una reacción es que se tendría que recurrir a la empresa privada –nacional o extranjera- para seguir en el concierto del negocio petrolero. Y según AMLO, habría un retroceso en cuanto a que intervengan empresas extranjeras. El punto subrepticio sería que gobiernos extranjeros –una posibilidad de coloniaje- manejaran los asuntos de gobierno, eso sí sería una pérdida relativa de Soberanía. Porque la total es que fuéramos gobernados por otra Nación. Lo que hoy, sería imposible en términos políticos, sin soslayar neo-sistemas colonialistas sofisticados, como por ejemplo, la “globalización”.
Pero se pierde de vista lo más importante: El petróleo, como un bien, un recurso natural valioso (En el sistema capitalista, hoy neoliberal del qué México no es ajeno, por supuesto), no deja o dejaría de ser propiedad de la Nación, es decir, al igual que la Soberanía, son del Pueblo. La solución, como siempre, no es ni ha sido política, sino de mera administración. La renta petrolera, es similar a quienes saludan con sombrero ajeno, empezando por AMLO. ¿Cómo resolver llenar el agujero de corrupción y criminales manejos administrativos de Pemex, sangrando al Pueblo? Porque el dinero para ése fin proviene de fuentes crediticias externas –que tanto dice odiar AMLO- y de los impuestos fiscales, el criminal sobreprecio de los combustibles (gasolinas, diésel, aceites, gas y todo lo que se derive del petróleo). ¿No lo entiende el Presidente? Sería imposible. Lo que no hay son cuentas claras a los mexicanos, sobre la real situación de Pemex y “nuestro petróleo”. Ni un plan de negocios inteligente y acorde a la situación económica pública y de los mexicanos.
Mientras AMLO, por un lado y en un claro sometimiento a los intereses –entre ellas la reelección- de Mr. Trump: 1. Complacencia en subrepticio plan para abatir la migración centroamericana, a como dé lugar; 2. Recepción –disque por razones humanitarias- de inmigrantes con trámite de solicitud para asilo en EUA y su manutención en México. Con el efecto a dejar mientras en desventaja a millones de pobres extremos en México; 3. La “firma” de acuerdos secretos o al menos no explicados con claridad y transparencia, sobre la extracción –qué no producción, como maliciosamente se nos ha definido- de petróleo, sumado a mantener sobreprecio de combustibles, en los que por supuesto hay compañías estadounidenses que perderían interés y ganancias, dejando por su cuenta no a Pemex, sino al “gobierno de México”, con un problemón de desabasto. En fin, maneras acomodaticias y soterradas de “interpretar la soberanía”; 4. La incitación a qué mexicanos sigan yendo a trabajar a los EUA. Dos razones de peso: a. Caída de las remesas y sus efectos en la macro y micro economías y de rebote en la economía gubernamental; b. Recesión de la mano de obra gringa. Sumando entre otras situaciones, los cambios sin debida planificación en materia de Salud Pública, en obvios efectos de ineficacia. El “plan del perdón” a criminales, concretado en plena Pandemia, la pregunta: Esos criminales menores o hasta en una mínima proporción inocentes, ¿de qué van a vivir afuera del reclusorio obligatorio?AMLO dijo en una de sus conferencias matutinas, que en Guanajuato, si bien, hay una mejor economía –desde el punto de vista macro-empresarial- de inversión. Pero de qué servía, si había mucha delincuencia. Es por supuesto, una visión política sesgada, además de supina podemos inferir que de mala leche.

Es claro para los guanajuatenses, aunque en algunos casos, tardío o todavía con el velo político en plenos ojos, que el Presidente nunca le ha interesado más que los votos electorales de nosotros y como no lo logró, el interés se ha convertido en lo contrario.

El PAN, ciertamente se convirtió en una hegemonía, en una especie de gobierno cuasi totalitario, por razones de resorte en los negocios y su economía de élite. Basta decir que a lo largo de unos treinta años, transitó de la oferta política ciudadana, a vivir de lo mismo que criticaba: La partidocracia. Un botón de muestra, es la composición de la Cámara de Diputados local, con 21 de los 22 miembros por elección directa. Lo que resulta en una mayoría absoluta, en términos técnico-jurídicos en calificada. No hay oposición, ni de chiste. Y los partidos como por ejemplo, MORENA, no tienen en sus filas, personajes de peso ideológico de izquierda, más bien son sus orígenes azules y se presumen conversos. La muestra más agria: Ricardo Sheffield Padilla, que entre paréntesis avala el sobreprecio de combustibles y los llama “estables”, tiene además la supina idea de que su actual pareja debe encabezar al partido local de MORENA. ¿A quién, además, conviene esa postura? Adivinaron: ¡Al PAN! En fin.

Prosigo en la situación actual de Guanajuato: Hay avances en materia de Educación Pública –aunque un extraño e irresponsable desbordamiento de oferta privada, por citar un caso, en Celaya, hay 27 escuelas de Derecho y contando-; en la construcción y equipamiento de hospitales públicos, de carreteras, en planes macroeconómicos empresariales con visión neoliberal, sí. Pero, el gran problema que genera la mejora económica es la atracción, surgimiento o asentamiento de huestes criminales de toda ralea y grados. Es verdad, pero no como lo dio a entender AMLO, porque la delincuencia se debe abatir con medios como la coordinación policial, de procuración y persecución y por supuesto, de administración de justicia. Es decir, en un acuerdo entre Federación, Estado y Municipios, sin importar color político, intención política o sufragios efectivos, para ningún Partido o Candidato en su momento electoral. Lo contrario no tiene justificación.

Entre tanto, gracias al “acuerdo convencional federal”, el otro López “petrolífico” presidente en los ochentas (JOLOPO), implementó una cuota a los Estados, para la Federación, de un 80% de lo que se recaudara, lo que hoy, sigue vigente y que parece los gobernadores, en particular del centro, quieren cambiar a una participación más equitativa. Así es.

¿A qué hora el “gobierno de México” aplicará políticas de seguridad, efectivas y realistas? Si atrapa a ya saben, ¿También lo dejará ir a la mera hora? Caray, la congruencia está muy lejos. O al igual, para que no nos asalten, extorsionen o roben, nos dirá: ¡No salgan a la calle! En fin. El Pueblo, hace su juicio y se llama “Vox Populi”, algunos todavía le suman: “Vox Dei”.

¿Qué opinan, estimados lectores?

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