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Trinchera Ciudadana
Héctor Gómez De La Cortina Guerrero

Se necesitaría ser un
apátrida, un indiferente e incluso un cínico para no estar de acuerdo con el
combate al huachicol que ha iniciado el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Leía hace pocos días en un artículo del periódico El Universal que Felipe Calderón inició su administración con poco más
de doscientas tomas clandestinas detectadas; al cierre de su sexenio ya había más
de mil y Peña Nieto cerró con más de doce mil. Sesenta mil millones de pesos al
año en pérdidas por el robo de combustible exigían que el gobierno federal
tomara las riendas del asunto y lo combatiera con toda fuerza y vigor. Es
indudable que debió haber complicidades al interior de PEMEX y de las
corporaciones policiacas y administrativas para que el robo creciera de manera
exponencial. Era necesario ponerle un alto y eso es un propósito loable,
aplaudible. No podemos más que reconocer al gobierno actual.
Sin embargo, la
implementación ha sido un total y absoluto desastre. Pareciera que la decisión
se tomó sin un análisis previo y sin una organización adecuada que pudiera
haber dado muchos más días de colchón en el abasto del combustible. Es decir,
se pudo haber revisado que los centros de distribución tuvieran producto
suficiente para abastecer a las gasolineras el tiempo necesario para enfrentar
el problema en lo que los ductos eran cerrados. Como han plasmado algunos
caricaturistas, en la actual administración utilizan el machete y no el
bisturí.
Los daños a la economía
por el desabasto ya son palpables para toda la cadena productiva. Podría
mencionar aquí las pérdidas por alimentos perecederos imposibles de
transportar; taxistas que pasan horas esperando gasolina y pierden el ingreso
del pasaje; hoteleros a los que les han cancelado reservaciones y un largo
etcétera que ya ha sido reseñado con oportunidad. Se han registrado ciertos
conatos de pleito entre consumidores desesperados luego de horas de estar
haciendo fila. La gente ha sido paciente pero esto no puede durar mucho más. El
día que un trabajador no pueda llegar a su empleo y le sea descontado el día,
cuando padres de familia no puedan llevar a sus hijos a la escuela o cuando una
persona tenga una emergencia y no pueda llegar a su destino final, la paciencia
se convertirá en ira acumulada.
Ojalá todo este
sacrificio sirva de algo. Que en realidad se detenga a los responsables y
veamos resultados concretos. De nada sirve una enorme faramalla si las mafias
criminales continúan intactas.
De reconocer la postura
del gobernador del estado Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, quien no ha dejado de
informar a sus gobernados sobre la situación imperante y sus esfuerzos por
normalizar el abasto. Pésima la estrategia de comunicación del gobierno
federal. AMLO utiliza puros lugares comunes. Al director de PEMEX se le nota
nervioso, con desconocimiento. Y el flamante diputado federal por MORENA Miguel
Ángel Chico Herrera, dio pena en la intervención que tuvo en el programa “Si me
dicen no vengo” que conduce Joaquín López Doriga. No aportó absolutamente nada.
Twitter: @gomez_cortina

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