20 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

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Entre rateros y cabrones

Por.-.L. Antonio Lavín
Maldonado

Estaba platicando con un amigo sobre la posibilidad de mudarme a Irak,
pues  parece que ahora es más seguro que
Celaya; sin embargo, él me recordó que mi árabe no es tan bueno y tendría problemas
de comunicación, por lo que desistí de mi idea, resignándome a permanecer aquí,  con el riesgo 
que implica. Nuestra ciudad está viviendo uno de sus peores momentos, llena
de crímenes, que parecen aumentar ante la ineficacia de las autoridades.  El duro pan de cada día son las noticias de
asesinatos, secuestros, extorsiones  y
robos que han creado una paranoia entre los habitantes que ya no quieren salir
de sus casas.  
Ante esta dolorosa  situación uno pensaría que lo más lógico sería
implementar una estrategia integral enfocada a la prevención,  unión vecinal, denuncia, educación y rescate
de espacios públicos. Pero tal parece que el gobierno de “Ron Damon” esta al revés;
no sólo por carecer de verdaderas estrategias de seguridad o jefes de policía
serios, sino porque ahora, cuando más se requiere del uso de espacios a favor
de actividades que propicien esparcimiento, se les ha ocurrido  cobrar por algunos recintos que antes eran
gratis.  Por ejemplo, le subieron el
precio al auditorio Tresguerras, (que ya era el salón de fiestas de muchas administraciones)
el parque lineal o bicentenario, al que de por si poca gente va, ahora también  lo van a cobrar.  Pero ahí no para la cosa,  según me dijo un pajarito hasta recintos de
casa del diezmo y casa de la cultura se alquilaran.  Desconozco  si la disposición viene del Ayuntamiento  o del Consejo de Cultura o de algún primate
con acceso a internet. Es el colmo que en 
 una ciudad  paranoica por el crimen y con pocos espacios para
el arte, ahora quieran obstaculizar el uso de varios lugares. Dicen que es para
pagar el mantenimiento  ¿Acaso no hay un
presupuesto asignado para ello que obviamente viene de los impuestos?
Por otro lado, es  un secreto a voces que muchos delincuentes
son  “cuates” de la policía, así  es difícil que la ley se aplique. Manifestaciones
van y vienen exigiendo justicia, seguridad y acciones eficaces  contra el delito, poco falta para que la gente
comience a hacer  justicia por su mano. Si
queremos recuperar la seguridad de nuestra ciudad es necesario unirnos, existen
ejemplos de vecinos, locatarios  o
comerciantes que cerraron filas contra la delincuencia y han dado resultado. No
podemos  esperar que una administración
sin pies ni cabeza resuelva la situación; si queremos reestructurar el tejido
social necesitamos apostar por la educación y el arte como medios de prevención
del delito. Exijamos  acciones verdaderas
 para 
contraatacar  la delincuencia con
conciencia, antes de querer cobrar a los que tratan de hacer algo por la
ciudad, o peor aún, endeudar al municipio con millonarios préstamos, que solo
nos dejaran peor de lo que ya estábamos. Pero en la vecindad de “Ron Damon”,
todo puede pasar. Hasta pronto.

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