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Francisco Rodríguez
La sociedad petrolera de Jorge Díaz Serrano con el viejo
George Bush, patriarca de los antiguos republicanos –los de a deveras– rindió
frutos. Permargo, la empresa cuya torre de oficinas que se ubicaba en la
capitalina esquina de Culiacán e Insurgentes, fue suficiente para que las
compañías tradicionalmente productoras del crudo mexicano le tuvieran al
sonorense la confianza debida para puentear sus actividades en México.
Díaz Serrano era el zar del petróleo. El hombre que tenía la
credibilidad como técnico y profesional que los inventados burócratas a cargo
de la paraestatal nunca tuvieron, salvo contadas excepeciones. Era un hombre
cabal y de palabra, por eso fue sacrificado injustamente por los salinistas –
delamadridistas que nunca le perdonaron interponerse en sus planes para merecer
el dedazo de López Portillo.
JLP lo hizo senador. Y su posterior aprehensión fue inicua y
vergonzosa. Apresarlo a la puerta de San Lázaro, con lujo de saña. ‎Sin
respetar ningún procedimiento judicial, es más, sin hacerlo. Díaz Serrano no
tuvo derecho a una sola opción de defensa, frente a acusaciones falsas de que
estaba empujando el precio del barril mexicano hacia abajo. ¡Como si hubiera
estado en sus manos!
Todo por vendettas políticas, ya que el ingeniero petrolero
aspiraba a la candidatura presidencial y tenía merecimientos justos para
hacerlo, no como Miguel de la Madrid que hizo su labor a base de conceder todos
los caprichos a Margarita López Portillo, la hermana que enseño a leer a JLP, a
Rosa Luz Alegría y al hijito José Ramón.
Díaz Serrano hizo posible “el sexenio de la abundancia”

‎Gracias a los contactos que Díaz Serrano había conseguido
por su sociedad con George Bush I, jefe de la mafia petrolera de Houston, y con
los aliados transnacionales de éste que extraían el crudo mexicano –porque
todos sabemos que Pemex es la histórica subcontratista y nunca ha extraído una
lata de esos hidrocarburos–…
… el sonorense consiguió desentrañar
secretos muy guardados sobre las probables reservas petroleras en Tabasco y el
fenomenal Cantarel, que finalmente salvaron de inanición al saqueado gobierno
de JLP e hicieron posible que, después de 60 años, se hablara en México de un
sexenio de la abundancia. Oxígeno puro para un sistema rebasado por las pugnas
de moche$ entre los criollos gerifaltes de la administración.
Hoy, Pemex es un auténtico tiliche inservible y viejo
El salinismo – delamadridismo, vengativo y fatuo, consiguió
sus propósitos. Su producto más acabado de depredación e injusticia fue la
llegada al poder de Carlos Salinas de Gortari, quien desmanteló el Estado
mexicano y lo entregó en los brazos de los financieros neoyorkinos. La empresa
petrolera estatal fue utilizada como caja chica de los nuevos sultanes, quienes
medran de ella hasta nuestros días.
Un ejemplo basta: la empresa era hasta hace unos años la más
exitosa del mundo, antes de impuestos, pues tenía que sostener todas las
obligaciones del Estado y los caprichos de sus manipuladores políticos. Los
peñanietistas se la acabaron. No sólo la destruyeron, sino sepultaron cualquier
posibilidad de supervivencia.
Hoy, Pemex, la que ponderaron en la reforma energética como
la empresa productiva del Estado, es un auténtico tiliche viejo. Ya no es ni
productiva, ni petrolera, ni estatal. Es simplemente una gran oficina de
reparto de privilegios y beneficios para un grupito de ladrones, sin oficio ni
beneficio.
Larga lista de corruptos prestanombres y saqueadores
Salinistas, zedillistas, foxistas, calderonistas y peñistas,
con su respectiva cauda de mentecatos, han logrado acabar con lo que durante
décadas funcionó como la garantía efectiva de la República, gozne y apoyo de su
gobernabilidad, sostén de las instituciones, palanca del desarrollo y entendimiento
con los industriales locales y grupos de presión, aval de los endeudamientos
con el extranjero y todo lo que usted me haga favor de añadir.
Una larga lista de traidores, siguiendo el ejemplo de
presidentes nefastos y corruptos, se avoraza sobre reservas petroleras,
contratos, subastas de territorios, explotación industrial de derivados
petroquímicos, funcionando vergonzosamente como alfiles y prestanombres de
empresas extranjeras, que de este modo disfrazan el cumplimiento de las leyes.
En esa lista de corruptos prestanombres y saqueadores de
nuestra riqueza originaria y única, se encuentran casi todos aquéllos que,
siguiendo las directrices de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, nos han
llevado al abismo de la indigencia y a los umbrales de la explosión nacional.
Aspe, Montemayor, Bailleres, Slim, los cuñados de CSG
Son quienes no sólo han devastado y entregado los vientres
petroleros de la Nación, sino que rematan en la actualidad grandes franjas de
territorio inmensamente ricas en reservas, entregan, con todo y financiamiento
popular todos los ductos y sistemas de transportación de combustibles,
petróleo, gasolina, diesel y gas, a las mismas empresas gabachas‎. Un regalo
que rebasa los más febriles sueños del dictador Santa Anna.
Pedro Aspe Armella, el mentor de Vi(rey)garay, aparece ahora
como copropietario‎ de Inversora Evercore México, Capital Partners,
triunfadores de la primera ronda de la subasta energética, implementada por
chalanes zedillistas de cuarto talón. Rogelio Montemayor, al que Salinas hizo
director de Pemex, hoy es mandamás de la empresa Strata BPS, consentida de la
reforma energética.
Carlos Morales Gil, a quien Calderón hizo el jeque de las
plataformas petroleras en el sureste mexicano y vendió los secretos a los
petroleros de Houston, hoy es jerarca de Petrobal, enemiga jurada de los
intereses nacionales. Sirve como puente a los testaferros Bailleres y Slim.
Hipólito Gérard, cuñado de Salinas de Gortari, representa
ante el gobierno mexicano a Sierra Oil & Gas, ampliamente beneficiada por
las rondas entreguistas de hidrocarburos, aparte de otros jugosos contratos del
gobierno, como el del frustrado tren bala México – Querétaro y espacios
privilegiados del mega Aeropuerto imposible, gracias a la influencia de la
desdichada hormiga atómica. Todos nos preguntamos qué magia maneja para ser
experto en materias tan disímbolas.
FeCal, Kessel, Gil Díaz, Cañedo White, Coppel
Felipe Calderón, el nefasto consorte de la dama del rebozo
mordido y arrastrado, junto con Georgina Kessel, la que fue su secretaria de
Energía, forman parte destacada del Consejo de Administración de la ibérica
Iberdrola, adjudicataria petrolera y de todo lo que usted se imagine, a pesar
de las serias demandas internacionales que la acechan y condenan.
‎Francisco Gil Díaz, jerarca de la SHCP con Fox, es valedor
y recipiendario de todos los haberes impúdicos de las empresas transnacionales
en las que colocó a su hijo y a sus sobrinos Cañedo, Gil y Coppel por medio de
viles chantajes fiscales, donde estaban de por medio el dinero de usted y el de
este servidor, obligados a pagar impuestos para beneficio de su macabra
parentela. El inefable Suárez Coppel llegó a ser por estos votos, director de
Pemex y uno de sus más conspicuos verdugos.
Ruiz Sacristán, Martha Sahagún, Hildrbrando Zavala
Carlos Ruiz Sacristán, secretario de Comunicaciones y
Transportes del felón Zedillo,‎ artífice del costoso Fobaproa y de todos los
rescates carreteros, es hoy un alto ejecutivo de otra depredadora de nuestra
riqueza mineral, Energética Nova, que en su casa la conocen, pero aquí es reina
del contratismo y de la prevaricación con nuestros bienes.
Los hijos de Marta Sahagún, y su protegido Amado Yánez,
explotaron los contratos multimillonarios de Oceanografía, pasada a la báscula
por Citi Group, no por la PGR, acusada de fraudes financieros bajo pretextos
del huizachero factoraje mercantil.‎ Eso, sin contar los múltiples contratos de
servicios petroleros que la Sahagún peleaba como gata boca arriba… y los
adjudicaba a placer.
El fraudulento Hildebrando Zavala, coautor del escandaloso
fraude electoral que llevó a su cuñado a la Presidencia de México en 2006,
disfruta hasta la fecha de las prebendas que otorga ser proveedor consentido de
Pemex. Protegido hasta por el ratero Emilo Lozoya Austin, director de Pemex del
catatónico e infeliz Peñita.
Gasolinazo, una gracejada de rateros y vende patrias.
Todos ellos, y sus jefes extranjeros son los que decidieron
el incremento inaudito de los combustibles, que Peñita firmó. Por ellos, El
Guasón Meade trata de defenderse excusándose y acusándose de que los toluquitas
no deciden los precios y que, como quiera que sea la inflación que causen nos
pela los dientes. Simplemente, lo que omite decir es que las empresas
extranjeras quieren precios altos para arrasar cuando ellos instalen las
gasolineras que ya les adjudicó la tolucopachucracia en el poder.
No son los precios internacionales del mercado, porque las
inversiones petroleras siempre son a largo plazo, sus ganancias son
multimillonarias en dólares, en rublos, euros o libras esterlinas. Es el
camuflaje para forzar al que viene atrás que arree. Una gracejada de rateros y
vende patrias.
Esta es tierra de saqueo y de vergüenza sin límite.
Aunque Peñita, por la necesidad de ganar la elección local en
Atracomulco y el Estado de México dé marcha atrás, suavice el craso error que
cometió con los bolsillos y la dignidad de los mexicanos, el daño ya está
hecho, sólo se pospondrá para mejor ocasión, pues esta es tierra de saqueo y de
vergüenza sin límite.
La obligación de los ciudadanos mexicanos es resistirse a
pagar estas nuevas alcabalas e imposiciones esquizofrénicas que han acabado con
la paciencia de los bien nacidos, celosos de la independencia económica y
política de la patria.
¡Duro con los traficantes de la
miseria patria!
¿No cree usted? O, como dijo el ya
clásico: ¿Qué hubieran hecho ustedes?
Índice Flamígero: “Lo peor que le puede pasar a cualquiera
es tratar con gente deshonesta, porque ésta puede decir o hacer cualquier cosa.
Es lo que nos está sucediendo con Peña Nieto. ¡Hasta dónde ha descendido el
nivel del presidente de México! ¿Será tan grande la impunidad que aquí existe
que no podamos llevar a juicio a quien está destrozando nuestro país?”, comenta
y pregunta don Miguel Ramírez, desde Torreón, Coahuila. + + + Y desde
Fresnillo, Zacatecas, don Alfredo Álvarez Barrón: “Margarita Zavala, ex primera
dama, culpa a Peña Nieto por el gasolinazo pues asegura que ‘el aumento al
precio de las gasolinas nos ha llenado de coraje, de indignación y de
impotencia’, y de paso arremete contra López Obrador a quien acusa ‘de jugar
con la esperanza del pueblo’…” Mientras que El Poeta del Nopal acomete: “Pisa
sangre y se resbala, / da un paso atrás, y también, / mientras recuerda el Edén
/ ¡en tiempos del Hombre Bala!”.
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@pacorodriguez

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