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Jaime Arizmendi
*Largo Discurso que no Deja Cabos Sueltos
Argonmexico / Cultivo una rosa blanca… En su poema más
famoso, José Martí hizo su ofrenda de amistad y de paz, tanto a su amigo como a
su enemigo. Hoy, como Presidente de Estados Unidos de América, le ofrezco al
pueblo cubano: el saludo de paz. Así inició Barak Obama su prolongado, pero muy
completo discurso dirigido al pueblo cubano.
Pasaron 83 años, desde 1928, cuando el entonces presidente
de EU Calvin Coolidge se convirtiera en el último mandatario estadounidense en
visitar la isla. Además, 55 años después de que la Unión Americana y Cuba
rompieran relaciones diplomáticas, fue hasta este domingo 20 de marzo cuando un
Jefe de Estado norteamericano volvió a pisar suelo cubano.
En diciembre de 2014, Obama y el presidente cubano, Raúl
Castro, se encontraron en Sudáfrica cuando ambos coincidieron en las exequias a
Nelson Mandela. Ahí, sorprendieron al mundo al anunciar que los exadversarios
de la Guerra Fría normalizarían sus relaciones después de 54 años de
rompimiento.
“La Habana se encuentra tan solo a 90 millas de Florida,
pero para llegar hasta aquí tuvimos que recorrer una gran distancia: derribar
las barreras de la historia y la ideología; las barreras del dolor y la
separación. Las aguas azuladas bajo Air Force One transportaron en su día los
barcos de batalla estadounidenses hasta esta isla, para liberar pero también
para ejercer control sobre Cuba”, sostuvo Barak.
Y prosiguió su excelente repaso histórico, que incluyó ideas
con una carga de autocrítica: Esas aguas también transportaron a generaciones
de revolucionarios cubanos hasta Estados Unidos, donde consiguieron apoyo para
su causa (como narra el mismo Fidel Castro en su autobiografía).
“Esa corta distancia ha sido cruzada por cientos de miles de
exiliados cubanos, en aviones y balsas improvisadas. Exiliados que llegaron a
Estados Unidos en busca de libertad y oportunidad, a veces dejando atrás todas
sus posesiones y a todos sus seres queridos.
“…La revolución cubana ocurrió el mismo año que mi padre
llegó a Estados Unidos desde Kenia. Bahía de Cochinos ocurrió en el año en que
yo nací. Al año siguiente el mundo entero quedó en suspenso observando a
nuestros dos países mientras la Humanidad se acercaba más que nunca antes al
horror de una guerra nuclear”.
También dijo que Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos
que han estado incomunicados durante años, “incluso cuando compartimos la misma
sangre. Ambos vivimos en un nuevo mundo, colonizado por europeos. Cuba, como
Estados Unidos, fue construida en parte por esclavos que trajeron aquí desde
África”.
Habla de la labor realizada por la salud de médicos cubanos
y estadounidenses. Lo mismo comenta: al igual que Martí escribió algunas de sus
palabras más conocidas en Nueva York, Ernest Hemingway hizo su hogar en Cuba, y
encontró la inspiración en las aguas de sus costas.
“Pero no podemos y no debemos pasar por alto las diferencias
muy reales que existen entre nosotros, sobre cómo organizamos nuestros
gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Cuba tiene un sistema de
un solo partido; Estados Unidos es una democracia de múltiples partidos. Cuba
tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un mercado libre. Cuba
ha reforzado el papel y los derechos del estado; Estados Unidos está fundado sobre
los derechos individuales.
“A pesar de esas diferencias, el 17 de diciembre de 2014, el
Presidente Castro y yo anunciamos que Estados Unidos y Cuba iniciarían un
proceso para normalizar las relaciones entre nuestros países. Desde entonces,
hemos entablado relaciones diplomáticas e inaugurado embajadas”.
Admite: lo que estaba haciendo Estados Unidos no funcionaba…
Una política de aislamiento diseñada para la Guerra Fría no tenía mucho sentido
en el siglo XXI. El embargo solo hacía daño al pueblo cubano en lugar de
ayudarlo. Y siempre he creído en lo que Martin Luther King, Jr. llamaba “la
urgencia feroz de ahora”. No debemos temer el cambio, debemos acogerlo.
Para agregar: hoy quiero compartir con ustedes mi visión de
cómo puede ser nuestro futuro. Y quiero que el pueblo cubano, sobre todo la
gente joven, entienda por qué creo que deben mirar al futuro con esperanza; no
la falsa promesa que insiste en que las cosas están mejor de lo que realmente
están, ni el optimismo ciego que dice que todos sus problemas desaparecerán
mañana.
Reconoce Obama el “extraordinario” sistema de educación de
la isla, y que el gobierno cubano ha empezado a abrirse al mundo. Menciona a
Sandra Lidice Aldama, quien eligió abrir un pequeño negocio. A Papito
Valladeres, un barbero, cuyo éxito le permitió mejorar las condiciones en su
vecindario.
Y añade que el principio de la esperanza es la habilidad de
ganarse uno la vida y de construir algo de lo que se pueda sentir orgulloso.
“Por eso nuestras políticas están enfocadas en apoyar a los cubanos, en lugar
de hacerles daño. Por eso pusimos fin a los límites en los giros, para que los
cubanos de a pie tuvieran más recursos”.
Igual, recuerda que como Presidente de Estados Unidos, “he
hecho un llamado al Congreso para levantar el embargo. Es una carga anticuada
que lleva a cuestas el pueblo cubano. Es una carga para el pueblo
estadounidense que quiere trabajar y hacer negocios o invertir en Cuba. Es hora
de que levantemos el embargo.
“Pero aunque levantáramos el embargo mañana, los cubanos no
podrían alcanzar su potencial sin hacer los cambios necesarios aquí, en Cuba.
Debería ser más fácil abrir un negocio aquí, en Cuba. Un trabajador debería
poder conseguir trabajo directamente con las compañías que inviertan aquí”.
Plantea fijar una sola divisa y que haya Internet disponible
en toda la isla, para que los cubanos se puedan conectar con el mundo entero y
a uno de los motores de crecimiento más fuertes en la historia de la humanidad.
No hay límite impuesto por Estados Unidos para que Cuba pueda dar estos pasos.
Eso es cosa suya.
“Sé que desde 1959, algunos estadounidenses veían Cuba como
un lugar del que se podían aprovechar, ignoraron la pobreza y permitieron la
corrupción. Desde 1959, hemos sido como boxeadores con un contrincante imaginario
en esta batalla de geopolítica y personalidades. Conozco la historia, pero me
niego a verme atrapado por ella”.
Vale dedicar otro o varios espacios más a revisar lo
expresado por Obama en su histórica visita a la isla, porque cada idea, cada
frase, cada palabra conllevan un enorme significado…

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