Jue. Sep 24th, 2020

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México, toponimia en duda

4 minutos de lectura
Por.- Enrique R. Soriano Valencia

Hace unos meses, la periodista Gabriela Montejano difundió
una información donde señalaba que el nombre ‘México’ significa «Luna reflejada
en el lago». En efecto, se trata de una de las múltiples hipótesis sobre su
significado y una de las más aceptadas. Vale la pena, en el mes patrio revisar
algunas otras.
La ‘toponimia’ es el nombre que la Gramática asigna al
estudio del nombre de un lugar. Entonces, ‘topónimo’ es el nombre del sitio
(localidades, regiones, países, rancherías, pueblos, ciudades o metrópolis),
acorde con su origen histórico. Los pobladores originales de un lugar
normalmente lo bautizan con un nombre distintivo. Con el paso del tiempo, el
nombre va trastocándose (como Zalaya por Celaya) y a causa de diversos
factores, el nombre va perdiendo su sentido original.
Existen no menos de cien hipótesis. Gutierre Tibón en un
libro sobre el tema presenta una compilación de 95 posibilidades. Sin embargo,
deja de lado muchas. Como hipótesis, todas tienen las mismas probabilidades de
ser ciertas, y las desechadas por ese autor han sido porque no se ajustan a los
estudios sobre la cultura mexica. Está el caso de la novela Tlaélel de Antonio
Blasco Piña. En ella asegura que se trata de un nombre mágico que da fuerza y
unidad. En el ambiente de la novela, queda perfecto; pero frente a los estudios
sobre la cultura, se ubica muy lejos.
El nombre México nos llega por el nombre de la ciudad
capital del imperio más grande de Mesoamérica, México-Tenochtitlan. De la
segunda parte, se sabe que fue en memoria de un sacerdote llamado Tenoch, pero
¿qué hay de México? Hay una respuesta fundamental, de la que estoy convencido:
México recibió ese nombre porque era el mejor. No había algo más importante que
ser llamado mexica, que es el gentilicio en náhuatl. Ninguna cultura bautiza su
ciudad con un nombre aberrante. Desde luego debió tener un significado
sumamente importante. Debía, por tanto, reflejar todas sus ideas y conceptos
del mundo.
Tener rostro y corazón, según León portilla, para los
mexicanos era fundamental. Era identificarse consigo mismos, ser diferente a
los demás. Quien no se conoce el rostro, no sabe quién es. Tener corazón
implica conocer sus más profundos sentimientos para lograr superarse y ser
mejor. Así pensaban los mexicas. Esa era la base de su filosofía de vida.
Los trescientos años de coloniaje fueron suficientes para
que ese nombre importante,  perdiera su
significado profundo, y el rostro y el corazón forjado por los primeros
mexicanos. Ahora los actuales, conscientes que perdimos nuestra identidad,
debemos recuperarla. Estamos tardando más de doscientos años para recuperar
nuestro rostro y corazón. Saber lo que significa nuestro nombre, para estar más
intensamente identificados con nuestro pasado glorioso, encontrar nuestro
rostro, para saber quiénes somos, debe ser tarea de primer orden.
Algunos estudios relacionan dioses y sacerdotes con el
nombre. Una que sostiene que Mexitzin fue un sacerdote también fundador. Otra
más, supone que se trata del dios Maguey. Otros más concluyen que se relaciona
con la Luna. Las más probables hipótesis provienen de esas raíces nahuas para
maguey (metl) y luna (metztli). Las definiciones basadas en el maguey son
generalmente vinculadas con liebre o abuela (citli), centro u ombligo (xictli)
o cara (ixtli), pues son palabras que fonéticamente se parecen y ello pude
identificar la raíz.
También se debe tomar en cuenta que la escritura náhuatl
empezaba una evolución fonética, como el alfabeto que actualmente usamos. Por
lo tanto, su raíz no es determinante en el significado, sino de forma
simbólica.
Al combinar todas estas voces han surgido diversos supuestos
que se fundamentan en su relación con el resto del concepto cultural.
En lo personal me inclino más como significado de México
como «El punto de donde surge todo». La lógica de esta aseveración se
fundamente en la fusión de metl-xictli-co. El náhuatl recurría al sentido
metafórico y no literal. Por ello, esta hipótesis podría estar en mejor
consonancia con su papel cosmogónico. Al igual que un maguey, de México debía
partir, como Cem Anáhuac o centro del Universo, todo lo positivo. Según la
tradición, el papel de ser vigilantes del funcionamiento del Cosmos les
obligaba a difundir desde algún punto las formas más adecuadas para que este
Quinto Sol se mantuviera o durara por siempre. Por eso el concepto de dominio,
guerra y sacrificios tenía un enfoque diametralmente distinto de otros pueblos.
A mi juicio es lo que significa el topónimo México, que no deja de ser una de
las múltiples hipótesis.

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