Mar. Sep 29th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Ngaguib Mahfuz

2 minutos de lectura
Por.- Florencio López Ojeda

Egipcio, Premio Nobel 1988. Es el escritor
árabe de mayor proyección universal. Hoy leemos uno de sus célebres relatos:
Las vicisitudes de un funcionario sin
muchos escrúpulos
La historia de Gannam Abu Rabiya es
divertida.
Por su origen social, pertenece a los
desheredados de nuestra callejuela. Acaba con éxito los estudios en la escuela
y obtiene un puesto en el Ministerio Interior; después, va ascendiendo hasta
ocupar el cargo del fondo de reptiles.
Se diferencia de los desheredados de su
familia por una vivienda limpia, una mujer bella y una buena comida; su
apariencia es respetable y a él acuden muchas gentes con peticiones.
Un día, Gannam Abu Rabiya desaparece sin
que nadie lo vuelva a ver.
Se piden noticias suyas en su casa y en el
café y los allegados, los conocidos y los envidiosos se preguntan qué habrá
sido de él. Nadie obtiene una respuesta clara; el asunto está rodedo de
misterio y suscita perplejidad y todo tipo de conjeturas. El hombre no está
enfermo ni de viaje, no tiene relación alguna con la política -con sus
vaivenes-, como tampoco tiene enemigos. Las sospechas giran, pues, en torno a
asuntos más delicados y suscitan opiniones diversas según las disposiciones y
los sentimientos personales de cada uno hacia Gannam Abu Rabuya. A veces, se
oye decir que huyó, otras, que lo asesinaron.
Gannam Abu Rabiya reaparece un día tan de
repente como había desaparecido y las gentes acuden a su casa para felicitarlo.
El hombre explica el misterio de su ausencia por una disputa que tuvo con un
alto funcionario del Interior. La disputa subió de tono hasta que agredió al
alto funcionario y fue detenido, pero él matuvo su posición hasta que se le
puso en libertad.
Las gentes creen su versión y consideran su
gesto un acto de valentía. A Gannam Abu Rabiya lo jubilan diez años antes de la
edad reglamentaria, y dado que las gentes tienen predisposición natural a
pensar mal del Ministerio de Interior, se le tiene por mártir.
Con el tiempo, circula una nueva historia
sobre la desaparición de Gannam Abu Rabiya. No sé cómo surgió, quién la propagó
por primera vez, ni lo que hay de cierto en ella, pero el caso es que corre de
boca en boca, toma cuerpo y pasa a formar parte de la crónica de nuestro
barrio.

Se cuenta -pero Dios es el más sabio- que
Gannam Abu Rabiya se aprovechó de su cargo de inspector del fondo de reptiles
para desfalcar diez mil libras y, según algunos, incluso más; que se le detuvo,
se le interrogó y confesó…

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