16 mayo, 2021

Novedades 2020 II

Enrique R. Soriano Valencia

Hoy abordaré otras novedades del Diccionario de la lengua española, DLE. La incorporación a la 23.a edición del DLE de un vocablo no implica que sea estrictamente una palabra no usada antes. Por el contario, suelen ser voces que una buena parte de la comunidad de habla hispana ya utiliza. Es decir, que estrictamente las 2557 modificaciones al Diccionario se deben conceptuar como la normalización oficial de la evolución del idioma. Las lenguas las hacen los hablantes.

De las distintas forma de usar un vocablo, la mayoritaria es la que se impone y la que se considera la más adecuada. Incluso, esa es la razón por la que algunas evoluciones al conjugar, neologismos, diferencias fonéticas y usos causan incomodidad en generaciones anteriores y suponen que el idioma se va estropeando. La evolución jamás ha parado. Si se hubiera detenido siglos atrás, seguiríamos hablando latín. El idioma evoluciona y seguirá transformándose. Finalmente, es el reflejo de la misma sociedad que nunca ha dejado tampoco de ser diferente, aunque el día a día pudiera suponer un estatismo.

Aunque la palabra línea ya estaba en el Diccionario, ahora tiene dos nuevas acepciones. Las dos se deben al futbol. Por una parte se refiere a «…cada una de las series de jugadores que suelen desempeñar una misión semejante en el desarrollo del juego» y por la otra al juez de línea (o sea que ahora se puede decir: «El línea señaló el tiro de castigo»).

Para los que somos consumidores de café, ahora aparece el vocablo moka (también es válido escribirlo moca) para referirse al «café de buena calidad procedente de la ciudad de Moka», que es un puerto en el mar Rojo perteneciente a Yemen.

Anteriormente, cuando alguien no percibía algo positivo en su ambiente, se le solía decir: «Eres un negativo». Con el paso del tiempo, se forjó la palabra negativismo que actualmente ha sido recogida por los académicos e incluso ya también es admisible calificar a alguien de negativista. Entonces, el nagativismo se entiende como la actitud persistente o de rechazo de algo de forma sistemática.

Voz ahora con plena vigencia, tenemos el término partidocracia. A pesar de lo común en el análisis político y que cada proceso electoral la leemos o escuchamos a comentaristas políticos, recién se incorpora al diccionario oficial. Y como se usa entre comentaristas, se refiere al abuso del poder de los partidos políticos. De uso y enunciación mayoritaria este vocablo, también está extendido y validado ahora por las academias su variante partitocracia. En el mismo diccionario se establece como recomendado el primero, pero también se admite el segundo.

La palabra perfil es un vocablo muy antiguo en nuestro idioma. Sin embargo, ahora se incorpora, gracias a las redes sociales, una dos nuevas acepciones tiene (o sea, una definición novedosa): identidad de un usuario de redes sociales y el mismo espacio virtual.

Por último en esta ocasión, se añade una acepción al verbo pesar: ya también aplica al espacio que ocupa en un dispositivo un documento electrónico (independiente de su formato).

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