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Jeremías Ramírez
Ayer por la tarde salí a investigar (mi deformación
periodística me persigue) y en un breve recorrido en varias gasolineras del
lado poniente encontré que no había largas colas, y que sí había gasolina, al
menos de la Premium. La que se había terminado era la Magna.
Platiqué con dos despachadores de dos gasolineras
diferentes. Ellos no veían problema alguno, sino simplemente una sobre compra
de la gasolina Magna, tal vez (especulo) derivado de que se corrió el rumor del
desabasto y la gente llenó sus tanques, que antes no lo hacía, como yo. Cada
semana le pongo la que necesito para esa semana. Ahora llené el tanque a tope,
por si las cochinas dudas.
El martes que regresaba de la ciudad de México, en la
gasolinería de la caseta de Tepozotlán, al contrario, la que se había terminado
era la Premium.
Viajé a Salamanca y sólo en una gasolinería había una
fila grande de autos; las demás, como si nada. Y en la carretera, sólo una, a
la salida de Salamanca. Las demás, tranquilas.
Siento que el tal desabasto es más alaraca mediática y en
redes sociales que otra cosa, quienes con sus voces alarmistas agravan la
situación. Esa es mi subjetiva percepción.

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