30 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Paralizado y sordo, pero hay propuestas

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Uso de Razón

Pablo Hiriart

Tenemos enfrente una crisis de salud no superada y una tormenta económica que dejará sin ingresos a millones de personas, y nuestro gobierno, como casi ninguno en el mundo, está totalmente al margen de las soluciones.

Pasmado se encuentra el presidente de México, que gobierna a ciento veinte millones de personas y encabeza la catorceava economía del mundo.

De esa manera nos iremos mucho más abajo de la caída del -6.6 por ciento que pronostica el FMI y tardaremos décadas en volver al punto en que López Obrador tomó las riendas de la república.

Una desgracia de punta a cabo le ha caído a esta generación, con la pandemia y las manos irresolutas que llevan el timón en medio de la tormenta.

Por propuestas ilustradas, sensatas y de buena fe para enfrentar la crisis no ha quedado.

Hemos leído aportaciones concretas de economistas cuyo «corazón late a la izquierda», como Gerardo Esquivel, integrante de la Junta de Gobierno el Banco de México: «Pandemia, confinamiento y crisis: qué hacer para reducir los costos económicos y sociales».

Y de otros, con experiencia en la academia y en el sector público. Especialmente me refiero a «No permitamos que el país se nos deshaga entre las manos», de Enrique de la Madrid Cordero, cuyo texto apareció recientemente en Nexos con otro título.

El país quebró en 1981-82 pues basó su crecimiento en el gasto público financiado con la venta de hidrocarburos y deuda. No soportó la caída de los precios del petróleo y el alza de las tasas de interés.

La lección la aprendimos y hoy tenemos una deuda razonable respecto al PIB (alrededor del 52 por ciento), por lo que es posible adquirir deuda para enfrentar la adversidad que De la Madrid sintetiza como más o menos todos la visualizan:

-No habrá empleo una vez que termine la pandemia, porque cientos de miles de empresas tendrán que cerrar.

-Es indispensable que las empresas continúen vivas aunque los empleados se queden en su casa. De igual manera se tiene que apoyar a las personas que viven al día para que no salgan a buscar el sustento a la calle y, entre otros efectos, el coronavirus en su fase más agresiva se prolongue.

-Sin apoyos las empresas no podrán resistir tanto sin ventas, por lo que habrá millones de desempleados. El gobierno también lo resentirá ya que sin empresas y sin empleos la recaudación caerá y no podrá cumplir con los programas sociales y sus tareas de educación, salud y estado de derecho.

-Vienen más pobreza, desolación, inseguridad y quebramiento del orden social.

Ante ello, De la Madrid hace propuestas concretas destinadas a fortalecer acciones de salud y un plan -inmediato- de rescate de la economía, que consiste en:

-Comprar todos los insumos médicos y medicinas necesarios. Pagar al personal de salud (sin regateos ni pedirles que aporten de su salario). Incorporación masiva de jóvenes residentes y personal retirado. Rentar hoteles y centros de convenciones para convertirlos en instalaciones de uso médico..

En paralelo, apoyar a la planta productiva y al empleo:

-Reducir temporalmente el pago de impuestos para asalariados y asimilados al salario. Posponer las aportaciones al IMSS, Infonavit y Ahorro para el Retiro.

-A las empresas, créditos equivalentes por lo menos a los impuestos pagados el año pasado.

-A las empresas de la economía informal, créditos a través del sistema financiero mediante un fuerte esquema de garantías, apoyado por el gobierno y la banca de desarrollo.

-Apoyar con el pago de un porcentaje de la nómina de las empresas, por un breve tiempo, a condición de que no despidan personal.

-Apoyar con capital a empresas (como hizo Estados Unidos en 2008 con la industria automotriz y hace ahora con las líneas aéreas) y el gobierno recibiría acciones o deuda convertible. A cambio, las empresas no deben despedir a trabajadores y no pagar dividendos ni bonos a ejecutivos.

-Apoyos directos a personas que están en la informalidad (57 por ciento de las personas), con recursos a organizaciones que llevan años atendiendo a grupos vulnerables (y por tanto tienen un padrón), con despensas y dinero. Rescatar Prospera, que atendía a seis millones de familias.

Para financiar estos programas de emergencia, De la Madrid propone utilizar los recursos del FEIP que recibió este gobierno (y se gastó la mitad antes de la crisis) de la administración anterior y utilizar la línea de crédito que tenemos abierta en el Fondo Monetario Internacional.

En total implicarían recursos por cerca del cinco por ciento del PIB, que no es un lastre dado el nivel de endeudamiento manejable que tiene el país.

¿Qué espera el gobierno para echar a andar un mecanismo así?

O complementarlo con lo que ha propuesto Gerardo Esquivel, Vanessa Rubio, Coparmex, los senadores del PAN, Miguel Osorio del PRI.

Cada día que pasa es un día perdido para amortiguar el golpe de la catástrofe mundial, complementada con la crisis económica que este gobierno creó antes del coronavirus.

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