Participación femenina en la Revolución Mexicana

General
 Laura García
Cuando
se habla de mujeres en la Revolución Mexicana inmediatamente nos remontamos a
las imágenes de soldaderas o “Adelitas” que acompañaban a las tropas, y que en
muchas ocasiones demostraron un carácter y una valentía admirable en el campo
de batalla. Sin embargo, la participación de la mujer en la Revolución fue más
allá de preparar alimentos, atender heridos o combatir en  la línea de fuego. Desde principios del siglo
XX fueron muchas las voces de mujeres que se alzaron  contra la dictadura de Díaz, a favor de la
reivindicación de derechos, tanto sociales como laborales y para que se
reconociera su participación en el ámbito político. Mexicanas que lucharon
desde otro frente, el de las ideas  y con
la pluma y su palabra  como armas.
Entre las más destacadas se encuentran nombres como el de Juana Belén
Gutiérrez de Mendoza, una de las más férreas detractoras de Porfirio Díaz,
quien colaboró en publicaciones opositoras como El Diario del Hogar y el Hijo del Ahuizote. En 1901 fundó y
financió el semanario Vesper. Entre
sus artículos más enérgicos se encuentra “Abra Paso” de 1903, en el que le
exigía a Díaz dejar el poder, ¡Paso,
Sr. Gral. Díaz, paso! Apártese ud., retírese de un puesto que reclamamos para
un hombre honrado
, fueron sus palabras
textuales.  La respuesta ante su
activismo y crítica fue el encarcelamiento en varias ocasiones.
Otra escritora  y periodista que colaboró en el Diario del Hogar fue Dolores Jiménez y
Muró, maderista que en 1910 fundó en Club Femenil Anti-reeleccionista Hijas de
Cuauhtémoc. Fue una luchadora por los derechos de los campesinos, de cuya
miseria e injusticia  fue testigo en sus
visitas a poblaciones rurales. Se incorporó al Zapatismo y elaboró el prólogo
del Plan de Ayala. A la muerte de Madero y ascenso de Victoriano Huerta al
poder, dirigió el periódico la Voz de Juárez, en el que se externaban ideas
contrarias al huertismo por lo que fue encarcelada once meses.
Por su parte, otra activista, Carmen
Serdán Alatriste colaboró activamente con los opositores al régimen de Díaz,
distribuyendo copias de la entrevista que Porfirio Díaz proporcionó al
periodista James Creelman, en la que aseguraba que ya no se postularía a la
presidencia en 1910, en los clubes anti-reeleccionistas femeninos; asimismo
compró  y almacenó pólvora y armas para
los revolucionarios. Por ello, días antes del inicio de la Revolución, la
policía y el ejército atacaron su casa, ella salió al balcón con un rifle
incitando al pueblo a unirse a su lucha y fue herida. Posteriormente, junto con
su madre y su cuñada fue aprehendida.
La 
ciudad de Celaya fue cuna de otra gran mujer de firmes ideales, Eulalia
Jiménez Méndez quien se opuso a la dictadura de Díaz desde el club
Anti-reeleccionista Hijas de Cuauhtémoc y se afilió al maderismo. Su madre y
ella fueron aprehendidas en 1910 por sus acciones revolucionarias y su casa fue
saqueada. Más tarde se unió a la causa constitucionalista como parte de los
servicios médicos.

Durante
el periodo revolucionario, mujeres valientes y aguerridas lucharon por sus
derechos e ideales, sin importar las amenazas de muerte, encarcelamientos o la
pérdida de su patrimonio. Mujeres  que
participaron activamente en la Revolución Mexicana y que, al lado de los
hombres que compartían sus aspiraciones por un México más justo, sentaron las
bases para una camino de institucionalidad del cual gozamos hasta hoy

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