23 noviembre, 2020

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PEF21 no garantiza los derechos constitucionales

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Miguel Alonso Raya

Tal como fue aprobado por la mayoría de Morena y sus aliados en la Cámara de Diputados, el Presupuesto de Egresos de la Federación 2021, no garantiza los derechos fundamentales de la población establecidos en la Constitución.

Entre otros, no destinó recursos suficientes para educación, salud y seguridad; cuyos rezagos se han agudizado en los dos años de este gobierno y convertido en graves problemas para la sociedad, particularmente en el marco de la crisis sanitaria.

El presupuesto educativo del PEF21 es de 338 mil 46 millones de pesos. Esto es, 5.4% del gasto neto total, lo que representa un aumento nominal del 3.6%, 0.4% en términos reales respecto a 2020. (Centro Mexicano de Estudios Sociales)

Esto coloca al país todavía lejos del 8 por ciento del Producto Interno Bruto, que se debe destinar a educación, 1 por ciento a ciencia y tecnología, como lo mandata la Ley General de Educación.

De acuerdo con el Informe 2019: La Educación Obligatoria en México, elaborado por el entonces Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), de un total de 225,757 escuelas de educación básica, la mayoría tiene carencias de Infraestructura Física Educativa. 31% presenta daño estructural y 33% funciona con alguna estructura atípica. 55% presenta carencias de accesibilidad y 69%, de servicios de internet.

De las localidades donde se encuentran los centros escolares: 45% carece de drenaje, 23% no tiene red de agua potable y 3% no tiene energía eléctrica.

En materia de salud, si bien contempla un incremento de 2%, respecto de este año, resultará insuficiente para superar la crisis sanitaria porque no atiende las urgentes necesidades de la red hospitalaria pública ni de personal médico que se requiere para enfrentar la segunda ola de Covid-19.

Una falla grave fue no haber etiquetado recursos para la vacuna contra el Coronavirus, a pesar de la promesa de utilizar para este fin los 33 mil millones de pesos del Fondo de Gastos Catastróficos que Andrés Manuel y su partido decidieron desaparecer.

Debido a ello, el Ejecutivo Federal podría utilizar este dinero en otros rubros, entre ellos los programas sociales y los megaproyectos, como sucedió con los recursos que sustrajo de los 109 Fideicomisos que desapareció.

En seguridad, el Presidente de la República optó por incrementar el presupuesto a la Secretaría de la Defensa Nacional, a la Secretaría de Marina y a la Guardia Nacional; que forman parte estructural del fallido enfoque militar que decidió mantener para combatir la delincuencia; pero disminuyó sustancialmente e incluso desapareció los recursos destinados para este rubro a estados y municipios.

En el caso del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FAS), si bien se ve un aparente aumento de recursos, al pasar de $7,444 mdp en 2020 a $7,696 mdp este año, en términos reales tiene una caída de 0.1%

El golpe más severo para las entidades federativas y los municipios es, quizá, la desaparición del Subsidio para el Fortalecimiento del desempeño en materia de Seguridad Pública (Fortaseg), que en 2020, tuvo un presupuesto de casi 4,000 mdp.

Si de por sí gran parte de los estados y municipios están rebasados frente a la violencia y la inseguridad provocada por el crimen organizado, que es competencia del Gobierno Federal, con esta falta de recursos quedarán con muy poco margen de operación.

En síntesis, el PEF21 es un presupuesto que no tiene ninguna base para sostener que impulsa el crecimiento. Es “austericida”. No es que sea austero, sino que limita la operación de la gran mayoría de las dependencias del gobierno federal y las posibilidades de las entidades y municipios para poder atender sus responsabilidades y las necesidades básicas de la población.

No escucharon a quienes advirtieron, incluidos los gobernadores, de los riesgos de aprobar un presupuesto a todas luces insuficiente.

Lo único que atendió Morena en la Cámara de Diputados fue lo que el Presidente le dictó al propio Secretario de Hacienda. Es un presupuesto con la visión estrictamente de López Obrador, que en todo caso lo que plantea es homologar hacia abajo. Es decir, entre más pobres, mejor.

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