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Jesús Sosa León
Hace apenas unos días, una familia
compuesta por el padre, la madre y dos hijos, tuvieron la necesidad de recorrer
la autopista México-Puebla. Al filo de las 3 de la madrugada, a la altura del
municipio de San Martín Texmelucan, tuvieron la mala fortuna de detener su
camioneta Ford Ranger para hacer alguna necesidad. En ese momento fueron
atacados por al menos ocho sujetos que viajaban en dos vehículos.
Los delincuentes, sádicos y frenéticos
de salvajismo, golpearon al padre de familia, le dieron un disparo al bebé de
dos años  y atacaron sexualmente a la
niña de 14 años y a su madre.
Los sujetos se llevaron la camioneta y
abandonaron a las víctimas en la carretera.
Los
hechos han despertado una enorme indignación en todo el país por la saña y la
ferocidad con que fue cometido el atraco, y se han dejado escuchar multitud de
voces exigiendo la reinstalación de la pena de muerte.
Castigar 
con severidad a quienes demostraron no tener ningún respeto por la vida
humana. Entonces, porque respetar la suya…??
Conforme avanzan los días, la
indignación expresada en las redes sociales va en aumento; al igual que la
polémica por castigar este tipo de actos con la pena capital,
La gran mayoría de personas se
manifiesta de acuerdo en que se vuelva a implantar y desarrollar la ejecución
de aquellos maleantes y delincuentes que no merezcan la convivencia con el resto
de los humanos.
Casos graves como el que le ocurrió a la
familia de Puebla y otros que se cometen en el país con similar encono,  nos mueven a pensar si en esos casos tan
brutales, excepcionales e inhumanos, no seria mejor aplicar la pena de muerte…?
Que nos detiene para hacerlo: un exceso
de celo legal, compasión humanitaria o simplemente miedo?
Sin embargo, nos gana una irritación que
sacude el cuerpo al imaginar como esos bestiales sujetos pudieron golpear a un
inerme padre de familia y obligarlo a presenciar como asesinaban a su pequeño y
violaban a su niña de catorce años que seguramente ya estaba imaginando como
celebrar sus Quince… y una madre que al dolor de ver a su bebe muerto todavía sufría
la cruel violación…
Más indigna que por argucias legales
esos chacales podrían no ser castigados. Es mas, ahora las autoridades judiciales
poblanas, empiezan a desvirtuar los crueles hechos, señalando que a los
agresores se les escapó un disparo al momento de forcejear con la madre y
accidentalmente le dio al pequeño, con lo cual se le desvanecen las agravantes
de la alevosía y demás terminajos legaloides. Incluso algún miope funcionario
de ese estado se atrevió a insinuar que posiblemente, el evento  se había debido a un “ajuste de cuentas entre
ladrones de hidrocarburo”.
La ultima vez que se aplicó la pena de
muerte en México  en agosto de 1961,
cuando el  soldado José Isaías Constante,
de 28 años,  fue fusilado por
insubordinación y asesinato
Desde esa fecha, al menos con esa
formalidad, no se ha llevado a cabo ninguna ejecución de la pena máxima en
territorio mexicano…
Ante la comisión de hechos tan
deleznables como el de Puebla, no será hora de pensar en reinstalar la pena de
muerte…???

Poniéndose en los zapatos de
ese padre de familia golpeado y vejado… Usted que opinaría???

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