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Jesús Sosa León

Al respecto del caso de la Estafa
Maestra, del que apenas vamos conociendo detalles, el analista Fernando García
Ramírez ha escrito: “En cualquier otro país, en uno más democrático que el
nuestro, un reportaje como el de La Estafa Maestra habría puesto a tambalear a
un gobierno y, en época electoral, dejado fuera de la contienda a su
candidato.”
En nuestro México, país no tan
democrático, el gobierno está inmerso en un mar de corrupción: un inmenso lago
de podredumbre del que no se ve fondo. Este lodazal cubre hechos y
circunstancias que quizá tardemos años en conocer detalles.
Aún si el gobierno mexicano cambiara
radicalmente de dirección y se tuviera la voluntad de investigar, hay
demasiados actores políticos y empresarios metidos en esta ciénaga, que sería
una labor épica seguir las huellas de la corrupción.
Bueno, “Estafa Maestra”, es un trabajo
realizado por los periodistas Nayeli Roldán, Manuel Ureste y Miriam Castillo.
Sin entrar en el detalle, para lo cual remito a la puntual lectura del
reportaje, el resumen de las cifras es aterrador y muestra hasta que grado el
régimen peñanietista esta inmerso en este estiércol que de veras apesta.
Resulta que once dependencias del
gobierno federal, por sofisticados métodos, desviaron miles de millones de
pesos. Solo las Cuentas Públicas 2013 y 2014, detectaron contratos ilegales por
7 mil 670 millones de pesos. El gobierno federal uso empresas fantasma para
desviar estos recursos millonarios
Los 7 mil 670 millones de pesos le
fueron entregados a 186 empresas, pero 128 de ellas no debían recibir recursos
públicos. O bien, porque no tienen la infraestructura ni la personalidad
jurídica para dar los servicios para los cuales fueron contratadas, o
simplemente porque no existen!!
Esta corrupción tiene nombre y apellido.
Las tres principales dependencias artífices de este mecanismo, fueron la
Secretaría de Desarrollo Social, de Rosario Robles; el Banco Nacional de Obras,
con Alfredo del Mazo al frente, y Petróleos Mexicanos bajo la dirección de
Emilio Lozoya.
En el mecanismo aludido, el gobierno no
entregaba los contratos directamente a las empresas; primero los da a ocho
universidades públicas y éstas lo dan después a las empresas. Sólo por
triangular los recursos, las universidades cobraron mil millones de pesos de
“comisión”, aunque no hayan dado ningún servicio.
El fin de toda esta operación
delincuencial, fue el de inyectarle recursos al partido en el gobierno en
tiempos electorales, según quienes la han analizado a detalle.
Ahora, y comparto totalmente su inquietud,
cabe preguntar: quien pudo coordinar todo ese mecanismo que involucra a once
dependencias federales?
Sin duda, alguien de muy, muy, arriba.
Tan arriba como Enrique Peña Nieto que, si encabezo el depravado mecanismo, es
el más corrupto mandatario que haya tenido Mexico. Y si, como dicen sus
defensores, no estuvo involucrado, como es que le pagamos un sueldo de
presidente para que no se diera cuenta que frente a sus narices corría un
pestilente y oscuro rio de corrupción??
Que hacia Peña mientras a sus espaldas
todos robaban?? Solo hay dos opciones: o cerraba los ojos y era cómplice… o
robaba arteramente también???
Usted, que piensa???

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