0 8 mins 3 años

Saúl Arellano

A la hora de escribir estas líneas, los datos del Programa Resultados Electorales Preliminares (PREP) indicaban que Andrés Manuel López Obrador ganó la mayoría de los votos en 31 de 32 entidades del país. La excepción fue Guanajuato, un estado que desde 1991 ha sido gobernado por el Partido Acción Nacional y en el cual, al haber obtenido el triunfo en la gubernatura, seguirá gobernando hasta el año 2024, con lo que sumará 33 años consecutivos en el poder.

Al inicio del proceso electoral, sin embargo, el candidato a la gubernatura, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, candidato de la Coalición «Por Guanajuato al Frente», integrada por el PAN, PRD y MC, había prometido para Ricardo Anaya la suma de 1.4 millones de votos.

Con el 92.9% de las casillas computadas, al corte de las 16:09 del 2 de julio, el PREP de Guanajuato daba los siguientes resultados: 1.033 millones de votos para el mencionado candidato del PAN; 504,914 votos para Ricardo Sheffield Padilla, candidato de la Coalición integrada por Morena, PT y PES; y 265,092 para Gerardo Sánchez García, candidato del PRI. El resto de la votación se repartió entre el PVEM (6.88% de la votación) y el Panal (2.81% de los votos).

Guanajuato es, junto con Nuevo León, la entidad con mayor desigualdad económica del país.
De acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Guanajuato es hoy la entidad más violenta del país, medida por el número de homicidios dolosos perpetrados en su territorio: entre enero y mayo de 2018 se habían registrado 1,302 casos, cifra superior a los 1,202 de Baja California y a los 1,099 registrados en Guerrero en el mismo periodo.

Asimismo, de acuerdo con el CONEVAL, a pesar de la disminución del porcentaje de personas en pobreza en los últimos años, 42.4% de su población está en esa condición (2.48 millones de pobres) y, comparando la cifra absoluta de 2016 frente a la de 2012, es de apenas 214 mil personas, es decir, un promedio anual de 53,500 personas al año.

De acuerdo con el propio CONEVAL, Guanajuato es, junto con Nuevo León, la entidad con mayor desigualdad económica del país, pues registró en 2016 un coeficiente de Gini de .576, superior al de un país africano como Zambia en el cual el indicador es de .574, o al de Honduras, en Centroamérica, en el cual se registra el mismo valor de .574.

Puede configurarse un escenario en el que el PAN pudiera tener en Diego Sinhue Rodríguez al último gobernador panista de los últimos 30 años.
¿Qué explica entonces, frente a esos indicadores, que Guanajuato sea una de las pocas entidades en las que no ha habido alternancia en el gobierno estatal en los últimos 30 años? Los otros estados son históricos: Estado de México, Coahuila, Colima y Campeche nunca han sido gobernados por un partido distinto al PRI.

Hay al menos cuatro factores que explican la permanencia de un partido hegemónico en Guanajuato:

La existencia de un panismo ideológica y religiosamente arraigado. Se trata de una entidad de la cual ha surgido una de las corrientes históricas más fuertes del panismo nacional, que llevó incluso a Vicente Fox a la presidencia de la República. Es una de las versiones del panismo más conservadoras, con mayor respaldo de la Iglesia católica, y que se corresponde con la idiosincrasia y religiosidad de la mayoría de la población. Recuérdese que, según el INEGI, Guanajuato es la entidad con mayor proporción de población católica en el país.

Una potente economía generadora de empleos, aunque mal remunerados. En efecto, Guanajuato es considerado uno de los «Estados TLC» más exitosos: en su territorio se encuentra instalado uno de los clústeres automotrices más relevantes del continente (tiene plantas de Mazda, Honda, Toyota y General Motors), así como uno de los sectores exportadores de productos agrícolas y de calzado más relevantes del país. Esto le ha llevado a ser el único estado que, junto con Nuevo León, ha podido crecer a ritmos superiores de 5% de su PIB en los últimos años.

La migración y la recepción de cuantiosas sumas de dinero en remesas. Uno de los principales paliativos de la pobreza en Guanajuato es la recepción de remesas de las personas migrantes. Se estima que hay al menos 1.3 millones de guanajuatenses en Estados Unidos, los que envían al año más de 2,500 millones de dólares en remesas (casi 50 mil millones de pesos), suma que representa mucho más de lo que invierte el gobierno a través del Ramo 33.

La vigencia de un «pacto de concertacesión» vigente desde 1991 y la consecuente ausencia de liderazgos de oposición competitivos. Recuérdese que, a cambio del reconocimiento de la elección presidencial de 1988, se dice que el PRI pactó ceder el estado de Guanajuato al PAN, lo que llevó a Carlos Medina Plascencia a ser el primer gobernador panista del estado. Ese pacto se mantuvo desde entonces y, en sentido estricto, el PRI a nivel nacional nunca intentó construir liderazgos capaces de pelear la elección en la entidad, reduciendo al PRI local a un espacio desde el cual difícilmente pudieron lograrse resultados electorales relevantes, incluso a nivel municipal y del Congreso local.

Frente a todo lo anterior, la lógica de la política local acaba de dar un vuelco enorme. Por primera vez en la historia de la entidad, Morena -un partido distinto al PRI- será la segunda fuerza electoral de la entidad. A lo que debe agregarse que ni López Obrador ni Morena tendrían por qué respetar el «pacto no escrito» de un Guanajuato reservado para el panismo.

En efecto, el hecho de que Guanajuato haya sido el único estado en el que López Obrador no triunfó puede convertirlo en la «joya más disputada» en las próximas intermedias y, con base en ello, buscar arrebatarle la hegemonía que tiene el PAN en la entidad.

Por lo pronto, según el PREP del estado, el PRI gobernará en 10 municipios; Morena en cinco más, incluido Salamanca; en el Congreso local Morena obtuvo un diputado de mayoría que, sumado a los plurinominales, será la primera minoría en el Congreso. Obtuvo también un distrito federal y la senaduría de primera mayoría.

El panorama sin duda es complejo para el PAN: con una entidad en problemas graves de inseguridad, desigualdad y pobreza, y con Morena en la Presidencia de la República y como primera minoría en el estado, puede configurarse un escenario en el que el PAN pudiera tener en Diego Sinhue Rodríguez al último gobernador panista de los últimos 30 años.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *