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Víctor Manuel García Flores

Periodo Preclásico o Formativo. Etapa Formativa (2,500 al 100 a. de C.)

     El Periodo Formativo o Preclásico de América, corresponde al tercer periodo en el que se divide la Prehistoria de América para efectos de estudio. Situado entre el 2,500 y el 100 a. de C.  Gracias a la Agricultura, el hombre americano comenzó a conformar pueblos sedentarios y alrededor de ello se dio la formación de sociedades más complejas, inicialmente en Mesoamérica y Los Andes Centrales.

     Aparecen las primeras formas de escritura y las grandes casas clásicas como la de los olmecas o antiguos mayas en Mesoamérica o los moches en Los Andes. Durante el período formativo de América se consolida la agricultura en las zonas de mayor densidad de población, aparecen las primeras sociedades jerarquizadas con formas de gobierno más complejas que la de la aldea mononuclear. De hecho, durante el formativo aparecen grandes estructuras estatales que se extienden sobre centenares de kilómetros como la civilización olmeca en Mesoamérica que llegó a dominar extensos territorios y a construir importantes centros urbanos en torno a santuarios dedicados al Dios Jaguar. Otras culturas reseñables son las de los anasazi y sus similares en Colorado, Utah, Arizona y Nuevo México, así como los constructores de Montículos de Sudamérica.

     En Mesoamérica, el Periodo Preclásico abarca aproximadamente desde 2,500 a. de C., fecha probable de la elaboración, principalmente de la primera cerámica mesoamericana, hasta el 100 a. de C., en que se consumaba la caída de Cuicuilco y tiene lugar el florecimiento de Teotihuacan. A lo largo de este periodo se da un proceso de evolución actuando de las sociedades agrícolas igualitarias hacia unas más estratificadas que concluirán con la formación del Estado nacional teotihuacano. Hay 3 etapas de formativo: temprano, medio y superior.

     Preclásico Temprano. Es el punto cultural que marca la transición entre el periodo cenolítico superior y el inicio de la civilización mesoamericana es el desarrollo de la alfarería. Esto es así porque la cerámica es uno de los atributos de las sociedades plenamente sedentarias. En el caso de Mesoamérica, se estima que la producción de cerámica debió comenzar entre los siglos XXVI o XXV a. de C. Los restos más antiguos de su manufactura son los rescatados en Puerto Marqués, en la sureña área cultural de Guerrero. Los arqueólogos las han fechado en el año 2,440 a. de C.

     La etapa temprana del Preclásico abarca los 1,300 años que van de 2,500 a. de C. al 1,200 a. de C. Para esta época, las sociedades mesoamericanas habían llegado a ser plenamente sedentarias, aunque como ocurriría a lo largo de la historia de la región.

     Preclásico Medio. La segunda parte del período es denominada Preclásico Medio, y comprende los siglos que van de 1,200-400 a. de C. Se trata de una época de intensos cambios tecnológicos, especialmente en los que respecta a la agricultura. En algunas regiones clave del territorio mesoamericano se construyen los primeros sistemas de irrigación o de control de aguas. En su libro sobre la agricultura mesoamericana, el antropólogo Ángel Palerm consideraba que la movilización de grandes cantidades de mano de obra para la realización de los proyectos hidráulicos es un indicio de una sociedad segmentada, con un Estado fuertemente centralizado.

     Las culturas mesoamericanas principales del Preclásico Medio: Olmeca, Chupícuaro, El Opeño, El Arbolito, Zacatenco, Tlatilco, Atoto, Coatepec, Xalostoc, Lomas de Becerra, Copilco, Azcapotzalco, Tetelpan y Tlapacoya y Kaminaljuyú en Guatemala.

     Preclásico Superior, Tardío o Protoclásico. La declinación de la cultura olmeca dio origen al periodo Preclásico Superior, Tardío o Protoclásico (400 al 100 a. de C.). Se trata de una época de diversificación cultural y asimilación de los elementos olmecas en los sistemas culturales de cada pueblo. Con esa base dieron comienzo varias de las tradiciones más importantes de Mesoamérica. Sin embargo, Cuicuilco, en el sur del valle de México, y Chupícuaro, en Guanajuato y El Opeño, en Michoacán, que venían del Preclásico Medio, serían las más importantes. La primera llegó a convertirse en la mayor ciudad de Mesoamérica y principal centro ceremonial del Valle de México; y, mantenía relaciones con Chupícuaro y El Opeño. La declinación de Cuicuilco es paralela a la emergencia de Teotihuacan, y se consuma con la erupción del volcán Xitle ocurrida en el 50 a. de C., pero no fue totalmente abandonada sino unos cien años después, cuando nuevas erupciones la cubrieron por completo de lava (150 d. de C.), que motivó la migración de sus pobladores al norte del valle de México. La cultura Chupícuaro es conocida sobre todo por su producción alfarera, cuyas huellas se han detectado por una amplia zona ubicada entre el Bajío guanajuatense y la cuenca lacustre.

     Culturas mesoamericanas principales en el Preclásico Superior: Olmeca, Chupícuaro, El Opeño, Ecatepec, Ticomán, Cuicuilco, Monte Albán y Teotihuacan y Kaminaljuyú en Guatemala.

     Hacia el final del Periodo Preclásico había comenzado la planificación de las ciudades que llegarían a ser emblemáticas de Mesoamérica, como Monte Albán y Teotihuacan.

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