28 noviembre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

¿Qué va a ser?

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Arturo Miranda Montero

Las franquicias partidarias ya comenzaron a ofrecer sus primeros menús.

Si usted es hombre o mujer de partido, puede que se le haga y sea elegido por el dedo decisor. El juego de moda de la paridad en las candidaturas obliga a postular serpientes y escaleras: puede que suban, puede que bajen mujeres y hombres en cada cargo.

Pero, ¿tiene usted (aparte del género) el peso y los pesos para jugar? Debe usted tener valedores dentro del aparato partidario para que le consideren candidatura útil; debe, sobre todo, tener dinero, mucho dinero, porque el juego político-electoral es carísimo.

Primero el Partido Acción Nacional -luego los demás- anuncia que en tal y en tal hombre o mujer serán candidatos para presidir municipios. A Guanajuato capital, por ejemplo, ya le avisaron que le ejaretarán al panista que está ahora; hasta el propio gobernador –que no se para por acá- vino a derramar millones en acto evidentemente electorero.

Dos cosas nos quedan claras: sólo a los que decidan los aparatos partidarios podrán jugar, lo que demuestra que los intereses que controlan se ponen en marcha; y, por demás, que solo les interesa el cargo principal, la presidencia, dejando una vez más al garete a los ayuntamientos, esos nichos de Alí Babá.

El juego electoral se resuelve cuando se impone la fuerza política que se tenga. Aquí, en nuestro guanajuatense estado, el panismo tiene la sartén por el mango: mayorías institucionales, nóminas ancla e inercia clientelar. Los contrincantes solo pueden aspirar, por el momento, a ubicarse en algunos sitios, como hasta ahora.

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