21 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Salvo Su Mejor Opinión

3 minutos de lectura
Héctor Gómez De La Cortina Guerrero
Caminando por Oaxaca
(Segunda Parte)
Sobre
la calle de independencia se encuentra el bellísimo teatro Macedonio Alcalá,
nombre que recibió en honor del compositor oaxaqueño del hermoso vals “Dios
nunca muere”. De principios del siglo XX y de estilo afrancesado, en ese
recinto se llevan a cabo diversas expresiones artísticas de gran nivel y se
puede ingresar para conocerlo en una visita guiada. A unas cuantas cuadras de
ahí, sobre la calle de constitución, se llega al restaurante Casa Oaxaca, uno
de los más tradicionales de la ciudad y cuyas especialidades son verdaderas
delicias para los comensales. El mole negro es delicioso.
Terminando
de comer acudimos al jardín etnobotánico que se encuentra en la parte trasera
del centro cultural Santo Domingo y que alberga infinidad de especies de
plantas, varias de ellas endémicas. Es un lugar gigantesco que fue rescatado
por varios oaxaqueños, entre ellos el pintor Francisco Toledo y que hoy puede
ser admirado por la gente, que solo puede ingresar en horarios determinados y
con visita guiada.
Al
día siguiente nos levantamos temprano para conocer “Hierve el agua”, uno de los
paisajes naturales más imponente de México. Tomamos un taxi colectivo que nos
llevó a Mitla y de ahí otro al ya mencionado destino. Nos fuimos tan pronto que
ni siquiera desayunamos y afortunadamente no lo hicimos porque el viaje lleno
de curvas, en subida y a gran velocidad, seguramente habría terminado en
tragedia. Mi papá y yo llegamos mareados y nos sentamos un poco a tomar el
fresco. Bastaron unos cuantos minutos para reponernos y continuar. Al llegar al
punto señalado nos maravillamos con las cascadas petrificadas, las fosas de
agua y la soberbia vista de las montañas. Vale la pena quedarse un tiempo sólo
para admirar aquello. El regreso fue en la parte trasera de una camioneta, acompañados
de un par de niños de Salina Cruz y por el sinuoso camino de terracería de la
montaña. Las vistas son espectaculares pero uno llega francamente molido,
aunque todo lo que se conoce compensa las incomodidades.
Llegando
a Oaxaca y luego de comer en el restaurante Titos una rica torta de quesillo,
acudí al hotel Quinta Real, que se encuentra sobre la calle 5 de mayo y ocupa
el ex convento de Santa Catalina de Siena. Bellísimo lugar que conserva la
estructura original. En la planta baja es posible admirar el jardín de los
lavaderos para tomarse la foto del recuerdo.
Recuperados
de tanto ir y venir, un día después y luego de desayunar, conocimos la muy
bonita parroquia de la virgen de la Soledad y posteriormente acudimos a lo que
se conserva del “Mesón de la Soledad”, testigo mudo de los primeros años de vida
de Porfirio Díaz, pues ahí vivió con su familia hasta la muerte de su padre.
Cabe señalar que en la explanada del templo se pueden comprar las tradicionales
nieves de Oaxaca, las de leche quemada con tuna son las más famosas y sabrosas.
En
Oaxaca se conserva la casa del padre Antonio Salanueva, en donde don Benito
Juárez viviría por 10 años luego de haber llegado de Guelatao. Dicho lugar se
conoce como “Casa Juárez”, es un museo y se encuentra muy bien conservado. A
unos pasos de ahí se ubica la iglesia del Carmen Alto, que aunque les parezca
extraño amables lectores, así se llama. Resulta que en Oaxaca hay 2 iglesias
dedicadas a la Virgen del Carmen, una de ellas se llama iglesia del Carmen de
abajo y la otra es iglesia del Carmen Alto. La curiosa historia se remonta a la
época colonial en donde los indígenas adoraban a la virgen en la parte baja de
la ciudad y los españoles en la parte alta. Esta distinción puede observarse en
la arquitectura y el decorado de ambos templos.
La
próxima semana la tercera parte.
Twitter: @gomez_cortina

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