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2 Breves
anécdotas sobre la habana y la visita de obama
Por.
Héctor Gómez De La Cortina Guerrero
Hace casi un
año, mientras caminaba junto a mi papá la transitadísima calle Obispo en el
corazón de la vieja Habana, un mulato se nos acercó al detectar que éramos
turistas, nosotros teníamos unas cuantas horas de haber llegado a la capital
cubana y apenas unos minutos de haber terminado de comer en “El Floridita”, el
famoso restaurante-bar cuna del daiquirí que era frecuentado por el escritor
norteamericano Ernest Hemingway, quien acuñó la frase “Mi mojito en La
Bodeguita y mi Daiquirí en El Floridita”. El mulato de finos modales nos
ofreció vendernos unos puros, “de gran calidad mi hermano, como los que fuma
Fidel” nos dijo con el acento característico de aquellas tierras; yo ya había
investigado previamente y las recomendaciones eran que el turista no debía
comprar puros en la calle, la generalidad son piratas, así que lo recomendable
era acudir a una tienda certificada y adquirirlos. A pesar de tanta
insistencia, nos negamos amablemente y continuamos el recorrido, pasamos por
varios y sencillos paladares (así se le llama a los restaurantes en Cuba),
establecimientos de café, un mercado de artesanías y el hotel Ambos Mundos,
famoso por haber albergado largo tiempo a Hemingway, antes de que el autor de
“El viejo y el mar” se fuera a vivir a la Finca Vigía. 
De regreso y
por la misma calle Obispo, de nueva cuenta el mulato nos abordó, insistió en
los puros, pero nos negamos, así que bajando la voz comenzó a seguirnos y casi
en susurros nos dijo “miren mis hermanos, por aquí cerquita yo tengo 2
cuartitos limpios, con sus toallas y con un par de hermosas rubias mis
hermanos, una para cada quien”, mi papá se sacó de la manga la típica respuesta
optimista, le dijo “huy, excelente, nada más vamos al hotel por dinero y
ahorita regresamos”, el mulato nos dijo “huy mi hermano, a mí ya me dijeron que
cuando un mexicano te dice ahorita vengo, jamás en tu vida lo volverás a ver”,
era cierto, no volvimos.
Un tanto
impactados por la experiencia  y cuando
ya comenzaba a oscurecer, decidimos regresar al hotel; en el camino nos abordó
otra cubana, “de dónde son mis grandes amigos” de México, “México lindo y
querido”, nos pidió que la invitáramos a comer, nos dio pena pero nos negamos,
ya también había investigado que así es como las “jineteras” (así se les llama
a las prostitutas en Cuba) comienzan a relacionarse con el turista. El caso de
esa muchacha era evidentemente triste, tenía una delgadez enfermiza y un
aspecto sucio, nos impactó también y lo comentamos al llegar a nuestra
habitación.
Estos son
solo un par de ejemplos de cómo tan solo en unas cuantas horas en La Habana, la
prostitución, la dramática prostitución asomó su rostro, primero en la
propuesta de un “padrote” y luego en la de una pobre mujer que indudablemente
lo hacía para poder sobrevivir.
Barack Obama
llegará en los próximos días a Cuba, es una visita histórica luego del
rompimiento de relaciones y del bloqueo económico que ha durado más de 50 años,
Obama será recordado por muchas cosas, pero quizá el acercamiento con Cuba sea
lo que se quede tatuado en la memoria de muchos de nosotros.
La mayoría
de los cubanos que interrogué acerca del acercamiento entre su país y los
Estados Unidos, están ilusionados, esperan un cambio significativo, están
conscientes que podrían pasar muchos años, pero se ven esperanzados.
Un pueblo
tan educado, tan cordial, tan lleno de historia y de cultura, con ciudades
bellísimas y playas que le compiten en hermosura a Cancún-Riviera Maya, merece
un futuro mejor, un futuro lleno de oportunidades, de libertades, Obama dio el
primer paso, ojalá su sucesor continué con el camino trazado y levante el
ignominioso bloqueo económico que solo ha servido para perpetuar una dictadura.
Twitter:
@gomez_cortina

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