Lun. Sep 28th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Salvo Su Mejor Opinión

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Héctor
Gómez De La Cortina Guerrero
Caminando por Oaxaca

(Tercera Y Última Parte)
Cuando
el papá de don Porfirio Díaz fallece a causa de una epidemia de cólera que
terminaría con la vida de cientos de personas en Oaxaca, a doña Petrona Mori le
es imposible seguir pagando la renta del Mesón de la Soledad y debe trasladarse
con sus hijos a un sitio mas modesto. La nueva casa de los Díaz Mori sería
registrada por la historiografía como “El solar del toronjo” y actualmente se
encuentra ubicado en la calle de Libres, justo detrás de la iglesia del
Patrocinio. Aunque se desconoce su ubicación exacta, mi papá y yo nos dirigimos
hasta esa calle para tratar de ubicar el lugar y permitir que nuestra
imaginación volara.
Una
vez que emprendimos el camino de regreso al hotel y ya habiendo comido en el
restaurante “Los Pacos” un delicioso tasajo empanizado, comenzó la lluvia, así
que decidimos que lo mejor era tomar un taxi, de lo contrario íbamos a llegar
empapados. Pasaron, 2, 3, 4 y hasta 5 taxis, pero todos estaban llenos y
comenzamos a perder la esperanza, hasta que tuve la “brillante” idea de detener
a un microbús que trajera en el parabrisas el letrero “Crespo”, que es la calle
donde estaba nuestro hotel, mi papá accedió y nos subimos. El chofer comenzó a
alejarse más y más de la ciudad, yo volteaba con cierta preocupación a ver a mi
papá y él muy seguro me decía “ahorita da la vuelta y nos regresa al centro”. Pasajeros
subieron y pasajeros bajaron, el tiempo siguió su marcha y nos quedamos solos
en el camión que se había detenido en un lugar llamado “Villas Xoxo” en donde
no vislumbramos una sola tienda, un solo taxi y a ninguna persona. El chofer
nos miró en el espejo y nos dijo que qué estábamos haciendo ahí, que hasta ese
lugar terminaba la ruta. Mi papá y yo nos pusimos de mil colores y por la cara
de angustia que teníamos, accedió a realizar de nuevo toda la ruta hasta llegar
a nuestro hotel más de 1 hora después. Vaya experiencia.
Tras
el trago amargo, al día siguiente nos dirigimos a Santa María del Tule a
conocer ese imponente ahuehuete de 2 mil años de edad. Las caprichosas formas
que se han ido desarrollando en el inmenso árbol son descritas por niños de la
comunidad que se ganan a cambio la propina que otorgue el turista. Debo decir
que por lo menos la entrada del municipio está limpísima y la zona de los
alrededores del gran árbol está impecable. Tan solo por $10.00 es posible
admirar esta belleza natural por el tiempo que uno desee.
De
regreso en Oaxaca fuimos a la iglesia de San Felipe Neri, en donde don Benito
Juárez y Margarita Maza se casaron en 1843. Se trata de una iglesia bonita por
fuera y con un bellísimo altar principal por dentro y faltando sólo un día para
el regreso, conocimos el bello edificio central de la Universidad Autónoma
Benito Juárez, con sus escalinatas señoriales, su sobria estatua de don Benito
y sus arcos perfectamente bien conservados.
De
paseo por el andador Macedonio Alcalá, disfrutamos de “La Calenda”, el desfile
tradicional que realizan todas las regiones que participarán en la gran fiesta
de la Guelaguetza. Durante el recorrido las mujeres lucen los trajes
tradicionales y regalan a los espectadores pan y mezcal.
Oaxaca
pues es y debe seguir siendo una fiesta. De Oaxaca nos llevamos su incomparable
gastronomía materializada en sus moles; sus tasajos; su quesillo; sus nieves;
sus aguas; su espectacular chocolate. De Oaxaca nos llevamos la belleza
colonial de Santo Domingo y los vestigios de Monte Albán. De Oaxaca nos
llevamos la belleza de la naturaleza en Hierve el agua y el árbol del tule. De
Oaxaca nos llevamos la hospitalidad de su gente.
Es
injusto que una tierra pródiga como la oaxaqueña se vea tan severamente dañada
por grupos radicales como la CNTE que han aprovechado las débiles posturas de
un gobernador inexistente como Gabino Cué y de un presidente cobarde e
irresponsable como Peña Nieto para violar una y otra vez la ley, para perturbar
el orden público y para devastar al comercio y al turismo.
Sin
embargo, ese extraordinario compañero de aventura que es mi papá y este
servidor, recomendamos visitar Oaxaca, uno de los tantos tesoros que tiene
nuestro país.
Twitter: @gomez_cortina

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