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Héctor Gómez De La Cortina Guerrero
Duarte,
Yarrington y los Que Faltan

Las
detenciones en días recientes de los ex gobernadores de Veracruz y Tamaulipas,
Javier Duarte y Tomás Yarrington respectivamente, el primero de ellos en
Guatemala y el segundo en Italia, son apenas un par de casos de los múltiples
ejemplos que tenemos a lo largo y ancho del país, de individuos que han actuado
como señores feudales de su territorio y que no se han cansado de saquear
inmisericorde e impunemente las arcas estatales.
No
trato de realizar una apología del viejo régimen, ni anhelo regresar a él, pero
hay algo que no podemos dejar de tomar en cuenta, había control. El poder
central, representado por el presidente de la república, controlaba a los
gobernadores en su totalidad e inclusive era capaz de removerlos del cargo. Son
muchos los ejemplos y no me voy a detener en eso, pero pueden verificarse con
facilidad.
Cuando
el PRI perdió la presidencia de la república en el año 2000, los gobernadores
se convirtieron en amos y señores de sus estados. Sin el hombre fuerte a quien
rendirle cuentas, comenzaron a hacer y deshacer a su antojo, pues no se
encontraron con contrapesos reales en sus terruños y en algunos casos, el
control no solo del congreso local, sino del poder judicial se hizo evidente.
El gobernador incluso determinaba a los candidatos a diputados federales para
que se encargaran de gestionar mayores recursos para su entidad. El nuevo
presidente de extracción panista, influenciado por los aires democráticos, no
quiso intervenir en los estados y por el contrario, para mantener tranquilos a
los gobernadores del PRI, se encargó de repartirles cantidades multimillonarias
durante el boom de los precios del petróleo.
Además
de los arriba mencionados, podríamos por lo menos citar a 10 mas y quizá me
quedo corto. Duarte fue el ejemplo vivo del descaro y el cinismo. Soberbio,
seguro de que sus trapacerías serían encubiertas por el gobierno federal,
sangró hasta el cansancio el dinero de los veracruzanos. La Auditoría Superior
de la Federación reportó irregularidades desde el 2001, un año después de haber
asumido el gobierno estatal. Ayer, el columnista Jesús Silva-Herzog Márquez
mencionó en su artículo para el periódico Reforma,
que de 9 millones no comprobados en 2012, la cifra aumento a 9 mil en 2013.
Un escándalo mayúsculo. Duarte creía que al ser un priista el presidente, él se
mantendría impune. Así hubiera sido de no ser porque Duarte debía caer sí o sí
ante la emergencia electoral que vive el PRI.
Urge
detener la sangría, urge castigar a los culpables. El país no puede seguir
resistiendo un sistema político de complicidades en donde todos se cubren las
espaldas. La postergación del fiscal anticorrupción es una pésima señal y
mientras la impunidad sea la regla, las cosas no cambiarán, llegue quien
llegue.

Twitter:
@gomez_cortina 

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