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Gabriel Ríos

Algunos paneles exhiben a [email protected] jóvenes como [email protected] de educación. En otros, se dice que no [email protected] [email protected] jóvenes nacieron para estudiar (¿Son una misma cosa educación y estudio?). En otros dicen que México es un país sobre diagnosticado pero muy poco operado a partir de esos estudios. Mi sugerencia al respecto, para quien resulte electo el Primer Mandatario de México, es que se le dé un enfoque verdaderamente científico a un asunto que parece exclusivamente político, porque esos análisis se hacen para altos mandos y, aparentemente, necesitan ser políticamente correctos.

¿Qué pasaría si el gobierno destinase una partida presupuestal para entrenar y dar salario y viáticos a muchos jóvenes [email protected] como “ninis”, para realizar encuestas que les permitan conocer y reflexionar (verdaderos libros disfrazados), a [email protected] y sus [email protected] de su valor personal y de sus legítimas aspiraciones y correlativas obligaciones?

Es posible que esa actividad, además de encarrerar a [email protected] jóvenes en el autoconocimiento, genere datos específicos de cada microentorno, en vez de las estadísticas que, según quien esto escribe, empiezan mal a partir de que sus muestras mezclan respuestas desde Baja California hasta Yucatán, desde la calle urbana hasta el surco agrícola, desde [email protected] [email protected] [email protected] con un roce sociocultural hasta [email protected] [email protected] cuya percepción no va más allá de las paredes de su casa.

Primeramente, buenos datos, bien organizados y analizados pueden aportar a los gobernantes, legisladores y juristas de todo nivel, un panorama real de lo que viven los habitantes de cada microentorno de este mosaico llamado México, para que tomen decisiones robustas y abandonen para siempre las tablas rasas. Hasta el “Bronco” subraya la necesidad de descubrir vocaciones.

Segundamente, y ya con políticas e instrumentos sólidos, [email protected] jóvenes pueden operarlas, bajo la dirección de tanta gente sabia con que cuenta este país. El costo sería menor al dinero que se diñlapida, y los beneficios, si no inconmensurables, al menos verían la luz del sol por primera vez.

Una vez que las personas hayan aprendido unas de otras, [email protected] [email protected] de [email protected] [email protected] y viceversa, y después de operar con sus coetá[email protected] aquello que verdaderamente “les llega”, no solamente se habrán descubierto a [email protected] [email protected] en su verdadero valor y vocación, sino que podrán aportar al país las ideas legítimas, válidas y pertinentes que le son indispensables.

En la forma actual de dizque gobernar, educar y aprovechar nuestros recursos humanos y naturales la mayoría de [email protected] [email protected] estamos en la periferia de los intereses egoístas. Los viejos sistemas están exonerados de sus errores en función de las épocas que vivieron, pero a partir de ya deben ser enviados a la basura si no aceptan que la humanidad ya vive una nueva etapa.

La mediocridad de los conservadores no debe seguirse imponiendo a las ideas relevantes que nos pueden ayudar a ser mejores seres humanos. Si el Homo “Sapiens” se atrevió a salir de África para poblar el mundo, ¿qué nos detiene como Homo “Scientificus” para dar el siguiente paso? Quien resulte electo Presidente de México, no condene a [email protected] jóvenes al sufrimiento improductivo

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