Mar. Sep 22nd, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Snorri Sturluson

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Por.-Florencio López Ojeda

 Escritor y estadista. Su EDDA MENOR (Arte Poética) es la obra más relevante que se conserva de la poesía cultivada durante siglos por los “escaldas” (poetas cultos) escandinavos. Hoy leemos un fragmento del inicio del texto:

“… El mundo estaba dividido en tres partes. A la que va de sur a oeste y se mete en el Mediterráneo se la llamó África; su extremo sur está tan caldeado por el sol, que allí quema. A la que va de oeste a norte bordeando este mar se la llamó Europa o Eneas; su extremo norte es tan frío, que no crece allí la hierba ni lo habita nadie. Desde el norte hasta el sur rodeando las tierras del este, todo aquello se llamó Asia. En aquella parte del mundo todo es fausto y hermosura, campos fértiles, oro y piedras preciosas. Allá se encuentra también el centro del mundo, y de la misma manera que la tierra es allí más hermosa y mejor en todos los aspectos que en otros lugares, así también eran sus habitantes los más dotados en todo, en sabiduría y fuerza, en hermosura y todo tipo de conocimientos.

Cerca del centro del mundo se construyó la habitación y morada más grandiosa que jamás ha existido, la llamada Troya, allá en lo que nosotros decimos Turquía. Aquella ciudad se construyó mucho mayor que otras y con más pericia en todos los aspectos, con tantos medios y recursos como allí había. Había allí doce reinos y un alto rey, y eran muchas las tierras que tenía cada reino. Doce reyes había en aquella ciudad y estos reyes eran superiores a los demás hombres que ha habido en el mundo en todas las cualidades humanas.

Uno de los reyes que allí había se llamaba Munón o Memnón, y estaba casado con la hija del alto rey Príamo; Troyana se llamaba. Tuvieron un hijo llamado Tros, el que nosotros conocemos por Tor. Éste se crió en Tracia con el duque de allá, que se llamaba Lorikus, pero ya a la edad de diez años se hizo cargo de las armas de su padre. Tanto destacaba por su hermosura cuando se hallaba entre otros hombres, como el marfil incrustado en el roble; su cabello era más rubio que el oro. A la edad de doce años alcanzó la plenitud de sus fuerzas; diez pieles de oso levantaba del suelo de una vez. Entonces mató a su padrino, el duque Lorikus, y a la esposa de éste, Lora o Glora, y se adueñó del reino de Tracia; Trudheim le decimos nosotros.

Luego salió a recorrer el mundo y conoció todas las tierras y venció él solo a todos los “Berserkir” (guerreros con poderes mágicos) y a todos los gigantes y un enorme dragón y muchas fieras. En la parte norte del mundo encontró una adivina llamada Sibila, la que nosotros conocemos por Sif, y se casó con ella. La familia de Sif no la sé, pero era la más hermosa de todas las mujeres; su cabello era como el oro. Tuvieron un hijo, Loridi, que era igual que su padre, y luego una gran descendencia… Frídleif; fue éste quien tuvo por hijo a Voden, el mismo que nosotros llamamos Odín, que era un hombre famoso por su sabiduría y por todas sus buenas cualidades. Su esposa se llamaba Frígida, pero nosotros le decimos Frig (según esta genealogía, Odín sería descendiente de Príamo y Tor).

Odín poseía, como también su esposa, el don de la adivinación, y mediante esta ciencia supo que en la parte norte del mundo su nombre sería más honrado y ensalzado que el de ningún rey. Quiso por ello venirse para acá, y salió de Turquía seguido de una gran multitud de jóvenes y viejos, hombres y mujeres, que llevaban consigo muchas cosas de valor. Por todas las tierras que iban pasando se contaban grandes maravillas de ellos y más eran tenidos por dioses que por hombres. Avanzaron para el norte hasta llegar a la tierra que ahora se llama Sajonia. Odín permaneció allá bastante tiempo y se adueñó de una gran parte de aquella tierra. Puso allí Odín como señores de ella a tres hijos suyos. El primero se llamaba Végdeg, un rey poderoso que recibió la Sajonia oriental. El segundo hijo de Odín se llamaba Béldeg, éste recibió la tierra que ahora se llama Vestfalia. El tercer hijo de Odín se llamaba Sigi; los de su línea recibieron lo que ahora se llama Francia… Y todos ellos dieron origen a muchos grandes linajes…”.

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