Sáb. Sep 26th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Thich Nhat Hanh

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Por.- Florencio López Ojeda



Maestro
zen, es uno de los líderes espirituales más respetados del mundo, nos dice en
la introducción de su libro: SILENCIO, las siguientes palabras:
“…
Pasamos gran parte de nuestra vida buscando la felicidad sin ver que el mundo
de nuestro alrededor está lleno a rebosar de maravillas. Estar vivos y caminar
por la Tierra es todo un milagro y, sin embargo, la mayoría de las personas
persiguen una cosa tras otra para gozar de una mejor situación. La belleza nos
está llamando cada día, a cada hora, pero raras veces le prestamos oídos.
El
silencio interior es esencial para poder oír la llamada de la belleza y
responder a ella. Si en nuestro interior no hay silencio -si nuestra mente,
nuestro cuerpo, están llenos de ruido- no oiremos la llamada de la belleza.
En
nuestra cabeza está sonando sin cesar una radio, la del PSP: Pensar Sin Parar.
Nuestra mente está llena de ruido, por eso no podemos oír la llamada de la
vida, la llamada del amor. Nuestro corazón nos está llamando, pero no lo oímos.
No tenemos tiempo para escucharlo.
La
plena conciencia es la práctica que silencia el ruido de nuestro interior. Sin
ella nos dejaremos arrastrar por una cosa tras otra. A veces nos dejamos llevar
por el arrepentimiento y el pesar relacionados con el pasado. Al venirnos a la
cabeza recuerdos y vivencias de antaño, revivimos una y otra vez el sufrimiento
que nos causaron. Es fácil quedarnos apresados en el pasado.
También
nos dejamos llevar por el futuro. Una persona que esté preocupada y asustada
por el futuro está tan atrapada en él como otra anclada en el pasado. La
ansiedad, el miedo y la incertidumbre que nos provoca el futuro nos impide oír
la llamada de la felicidad. De modo que también nos quedamos apresados en el
futuro.
Aunque
intentemos vivir el presente, muchas personas tenemos la cabeza en otra parte y
creemos que nos falta algo, sentimos un vacío en nuestro interior. Anhelamos o
esperamos que ocurra algo que nos alegre la vida. Algo un poco más excitante,
porque nuestra situación actual nos parece aburrida: una rutina en la que no
pasa nada interesante.
La
plena conciencia se describe como una campana que al sonar nos hace detener y
escuchar en silencio. Podemos usar una campanilla o cualquier otra cosa que nos
ayude a no dejarnos llevar por el ruido exterior ni interior. Al oír el sonido
de la campana, te detienes. Te concentras en la inhalación y en la exhalación,
haciendo espacio para el silencio. Te dices: «Al inhalar, sé que estoy
inhalando». Al inhalar y exhalar de manera consciente y llevar la atención a la
respiración, silencias el ruido que hay dentro de ti: el parloteo sobre el
pasado y el futuro, y el deseo de algo más.
Respirar
durante dos o tres segundos conscientemente te permite darte cuenta de que
estás vivo, inhalando. Que estás aquí. Que existes. El ruido de tu interior
desaparece y notas una espaciosidad inmensa, muy poderosa y elocuente. Puedes
responder a la llamada de la belleza que te rodea: «Estoy aquí. Soy libre. Te
oigo».

¿Qué
significa «Estoy aquí»? Significa «Existo. Estoy realmente aquí, porque en
lugar de estar pensando en el pasado o en el futuro, de estar ensimismado en
mis pensamientos, en el ruido interior, en el ruido exterior, estoy aquí». Para
existir de verdad tienes que estar libre de pensamientos, ansiedad, miedo y
deseos. «Soy libre» es una afirmación poderosa, porque muchas personas no somos
en realidad libres. No tenemos la libertad que nos permite oír, ver y
simplemente ser”.

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