20 octubre, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

¿Tranquilidad en Celaya?

4 minutos de lectura
Por. Florencio López Ojeda.
La tranquilidad en los hogares celayenses, es cosa del
pasado. Predomina en los medios la nota roja. Nuestro acontecer diario se ha
deteriorado de manera alarmante. Existe desasosiego, desazón, desconfianza,
alarma, aflicción, incertidumbre; un presente y un futuro sumamente afectados,
por hechos tales como:

– El desarrollo normal de las actividades en comercios,
plazas fábricas, empresas, negocios, bancos, iglesias, mercados, tianguis,
todos ellos amenazados con extorsiones.
– El caminar por las calles, por toda la ciudad y en las
delegaciones municipales, y el circular por caminos, avenidas, carreteras en la
zozobra de ser asaltados.
– Hacer ejercicio, practicar deportes y disfrutar momentos
recreativos, eventos culturales en parques y jardines, auditorios, salas; pero
con la amenaza de las pandillas.
– Convivir sanamente en cafeterías, bares, restaurantes, en
fiestas familiares, con el temor de agresiones.
– Asistir a clases en colegios y universidades ante el
peligro de la violencia de los asaltantes.
– Los automovilistas no pueden dejar sus vehículos en
calles, plazas, estacionamientos, porque son despojados de sus pertenencias y
unidades. Asimismo el transporte público también ya es inseguro.
– Celaya ya es referencia nacional en los robos y asaltos en
carreteras y en el despojo a los trenes, mismos que afectan gravemente a las
actividades económicas, y que pueden impedir el flujo de las inversiones.
– Roban hasta en la propia Presidencia Municipal, a pesar de
la presencia policíaca y escoltas de los funcionarios.
– ¿Está actualizado el mapa de riesgos?
– Las corporaciones policíacas y de auxilio, no están
debidamente capacitadas y no cuentan con suficiente y moderno equipamiento, ni
con salarios dignos, así como con prestaciones sociales adecuadas, tomando en
cuenta los riesgos que afrontan en sus servicios.
¡Todo esto hemos perdido!
¿Cómo lo recuperamos?
Han pasado diversas administraciones municipales y los
problemas de la inseguridad pública se han incrementado hasta llegar a índices
delictivos nunca antes vistos.
Se hablaba en gobierno anteriores de construir dos recintos:
uno destinado a las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, y el otro a
unidades del Ejército Mexicano. Esta intención se quedó en proyecto, en mero
ofrecimiento, tan sólo en una declaración política del momento. ¿No es hoy el
momento preciso para llevarlo a cabo?
Incluso se creó en Celaya una Secretaría de Seguridad
Pública, de la cual, desde su inicio, no hemos visto buenos resultados, y
tenemos la impresión de que tan sólo fue un incremento burocrático, porque su
operatividad no se ha reflejado en la prevención y disminución de los delitos;
al contrario, los indicadores de violencia se han disparado incontenibles y con
total impunidad, además.
¿QUÉ HACE FALTA ENTONCES PARA RECOBRAR LA TRANQUILIDAD Y LA
SEGURIDAD EN NUESTRO MUNICIPIO?
La respuesta la tienen las actuales autoridades municipales,
principalmente, y que hablan de una coordinación eficiente con corporaciones
estatales y federales, pero la ciudadanía no ha percibido, hasta ahora, acciones
acertadas, en esta cooperación interinstitucional.
Es tiempo ya de que las promesas de la campaña electoral se
conviertan en realidad, y de que la presente administración realice su mayor
esfuerzo; recurriendo a todos los medios posibles de información, a la asesoría
y trabajo de las personas más capaces, más experimentadas, más confiables y más
comprometidas con la seguridad de la sociedad, y a mejorar sustancialmente la
capacitación y los salarios y condiciones de trabajo de las corporaciones policiacas
y de auxilio.
Desde luego, los habitantes del municipio también están
involucradas en el problema de la inseguridad; y en los barrios, colonias y
comunidades están realizando acciones, dentro de sus posibilidades, para
contribuir por un Celaya más seguro; incluso, han capturado a delincuentes y
los han entregado a la Policía. Los vecinos están cerrando sus calles con rejas
para vivir encerrados como ghetos, erogando estos gastos con sus propios
recursos. Lo invertido en estos enrejados, dispositivos electrónicos,
alambrados electrificados, alarmas. Estos pagos suman cientos de miles de
pesos. Este es un dato agregado de la incertidumbre que padecen los celayenses
y de la percepción que tienen de que sus autoridades no han sido capaces de
cuidarlos y protegerlos de la delincuencia.
Las labores de inteligencia (?) para detectar a grupos
delictivos y las medidas preventivas conducentes no se han dejado ver, ¿y la
justicia? Tal parece que las autoridades judiciales no están en sintonía con la
sociedad en su reclamo de castigo a los delincuentes.
Esperamos que el presente gobierno municipal concrete
acciones contundentes para devolver a los celayenses su tranquilidad y su
seguridad, y eviten los dispendios y gastos suprefluos, para destinar mayores
recursos al rubro de la seguridad, la cual constituye la mayor preocupación de
los habitantes del municipio.

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