Sáb. Sep 26th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

Trapitos… al Sol.

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 Una
Ciudad en la Que No Pasa Nada                                    
Celso
Rico Rivera
-“Impulsan”
A Miguel Márquez
-Al
Pri “Un Candidato Que Sea Revolucionario”
-Recordando
A Don Jesus Reyes Heroles.
Cuando
revisamos el contenido de los medios de información a través de los cuales los
gobiernos y los políticos se comunican con el pueblo, nos encontramos con mucha
frecuencia con una enorme cantidad de información a la que podríamos llamar
igual que a la comida que engorda mucho pero que no nutre: chatarra.
Pero
dígase lo que se diga, los actos tienen inocultables tintes de proselitismo
político. Según algunas crónicas, los ayudantes del titular del Gobierno de
Guanajuato, Miguel Márquez Márquez (que mucho viene a Celaya), preparan el
escenario de tal modo que éste pueda estar en contacto con la gente, saludarla,
calibrarla con Impulso Social. Y lo curioso es que, pese a las vicisitudes que
en el estado s e padecen (Inseguridad, falta de empleo, salud y servicios
prioritarios con sus etcéteras) el todavía gobernador de Guanajuato es recibido
ya desde ahora como auténtico “candidato” por la Presidencia de la República.
Eso
me huele a acarrero; o de veras los guanajuatenses adoran a Miguel Márquez
Márquez? Eso está bien ¡qué caray!; en la guerra y en el amor todo se vale, y
la política es una de las mayores expresiones de la guerra. Pero si de verdad
Miguel Márquez pretende hacerse de adeptos en su marcha a la candidatura por la
Presidencia de México debería aplicarse mejor en otros rubros, a fórmulas
distintas.  A generar empleos, por
ejemplo; a combatir a fondo la corrupción y la impunidad; a desaparecer la
inseguridad imperante en Guanajuato; a no lastimar la economía de las familias
con más impuestos. Eso funcionaría mejor sin lugar a dudas.
Pero
dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Y es cierto. La abuela
cuando alguno de sus nietos hablaba de más, sentenciaba: “El pez por la boca
muere. En boca cerrada no entran moscas.” Y a continuación dejaba caer el puño
cerrado sobre la cabeza del bocón. Pero hay de boquiflojos a boquiflojos. Los
que parecen merolicos y aquellos a que gracias a su inusitada capacidad verbal,
logran conquistar en menos de cinco minutos a sus escuchas.
Aún
con el alto precio que estamos pagando los celayenses, aún en medio del clima
de violencia con clara tendencia a empeorar; tenemos que creer que en esta
ciudad no pasa nada; tenemos que creer que Celaya es una ciudad tranquila y que
los inversionistas pueden tener confianza en invertir en este municipio porque
es seguro, porque nuestro gobernador y nuestro presidente Ramón Lemus Muñoz
Ledo lo confirman, y pues ahí está la Purísima Concepción que no los dejará
mentir.
Y
porque la fe es creer así nomás, contra toda evidencia. Es confiar ciegamente
aunque no haya ninguna razón para hacerlo. Así es como tenemos que creer y
porque no podemos seguir así lo asegura nuestro alcalde el pasado mes patrio el
cinco, y el siete, y el nueve, y ante tanta insistencia lo menos que podemos
hacer es creer. Creer con fe de niños que los niveles de delincuencia han descendido,
aunque los delincuentes disparan a cada rato y no más andemos a puro balazo.
Creer,
aunque los ciudadanos asesinados a pleno sol en cualquier calle, caigan ante
miradas aterrorizadas de los transeúntes, creer aunque tengamos que caminar
entre el regadero de cadáveres. Creer ser agradecidos porque después de todo
podíamos estar peor…
Al
menos hasta ahora las balas no han sido para nosotros y ¡caray! Nadie tiene
derecho a quejarse mientras no sea el muerto. Además, ahí están los porcentajes
que hablan por sí solos y demuestran claramente que la delincuencia ha
descendido, aunque nuestros ojos miren lo contrario.
Los
sucesos criminales que se dan todos los días en esta ciudad no son más que
casos aislados, ya lo explicó asi nuestro gobierno una y otra vez y no hay
ninguna razón para no creerle ¿o qué? ¿le vamos a creer más a nuestros propios
ojos que al presidente municipal? Luego por eso los funcionarios se cansan y ya
ni caso nos hacen. Es mejor tenerles fe y si repetimos con ellos que todo está
bien… que todo está… que todo…; con suerte de tanto repetirlo acaba por hacerse
realidad. ¿O qué? ¿Acaso no se nos ha dicho una y mil veces que la fe mueve
montañas?
Por
otra parte, después de tantos años de convivir con la delincuencia y la
impunidad, francamente ya deberíamos habernos acostumbrado. Después de todo si
nos comparamos con otros países como por ejemplo Irak; se puede decir que aquí
estamos en el reino de la gloria. De veras que no se vale estarse queje y queje
cuando tenemos la suerte de que vivimos en una ciudad tranquila… una ciudad en
la que no pasa nada… al Sol.
TRAPITOS…
al Sol.
Aunque
aún es temprano para pontificar que el PRI no llega al 2018. Hay errores graves
de apreciación sobre este asunto específico. Que no se interprete que algunos capítulos
erráticos de conducción y operación políticas, achacables más bien a la
dirigencia que a la militancia, son la parte medular del trabajo partidario. No
se soslaye que el PRI está en el poder. Faltan todavía muchas cosas para
asistir a sus exequias tan “cacareadas”.
Ha
habido equivocaciones y tienen que asumirse plenamente, pero aún queda
suficiente margen de maniobra para enmendar agravios, soberbias y desviaciones,
(diría desuniones).
Las
victorias obtenidas por el Partido Acción Nacional (PAN), u otros partidos de
coyuntura no son factores determinantes para que las cosas se presenten en el
mismo tenor. El PRI deberá transitar en breve tiempo sobre un  sendero de congruencia con sus orígenes, tan
desdibujados en los últimos sexenios. Al final de cuentas, en el tema de la
sucesión presidencial al interior del PRI va a pesar más no quien esté más
cerca de la tradición ritual, sino quien garantice el triunfo priista en el
2018. Mucho de eso se va a deliberar a corto plazo.
Hace
ya muchos años, Don Jesús Reyes Heroles expuso lo siguiente:
“Para
ser candidato de nuestro partido no basta ocupar un cargo federal. Una
designación presidencial, por honrosa que sea, no convierte en revolucionario a
quien no lo es. Para ser nuestro candidato hay que ser revolucionario; serio y
no parecerlo. Un partido revolucionario como el nuestro sólo puede tener un
candidato que sea revolucionario.
Afortunadamente,
disponemos de hombres probados –y no me refiero exclusivamente a los recientes
mencionados-, con convicciones revolucionarias y dispuestos a la entrega que se
demanda. Los hombres son decisivos en cualquier páis y más en un régimen
presidencial como el de México. Pero no son todo. Junto a ellos están las
ideas, los programas, los planes, el examen de los problemas y el señalamiento
de sus posibles soluciones.
Sin
duda…al Sol.

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