26 enero, 2021

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

TRAPITOS… al Sol.

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EL MES
“TRICOLOR”   
                                            

 (la toma de la calle)                                  

 Celso Rico Rivera
En tiempos históricos distintos, la
Independencia y la Libertad han sido valores a exaltar, a conservar y
consolidar. En este mes que por justa alegoría ha sido llamado “tricolor”, por
maravillosa coincidencia se han acumulado las efemérides fastas en donde
nuestro espíritu mexicano se exalta con autentico fervor.
El trece de septiembre, por ejemplo, se
recordará a los jóvenes cadetes que, sin vacilar –ni un instante- entregaron su
vida luchando denodadamente contra un enemigo que, en armas, no en ideales ni
razones, era notablemente superior. Significativo, por supuesto el día quince
de septiembre, en la clamorosa ceremonia del Grito, se realizará una vez más a
la larga batalla por librarnos de tres siglos de ominoso yugo español.
Y el dieciséis de septiembre, el pueblo que
es siempre bravo cuando la causa es justa, se volcará a las calles de la ciudad
para patentizar su amor a los soldados que, cuando cumplen con limpieza su
deber militar, emanados del pueblo, siendo pueblo, vuelven al pueblo en
hermosa, leal solidaridad.
No obstante, hay una fecha, dentro de este
mismo mes, que no señala el calendario y que por razones que ignoro, pasa casi
en la obscuridad, debido a que ni el mismo pueblo lo tiene presente. Me refiero
al día veintisiete de septiembre, día en que, en el año de 1821, se dio la
culminación de la guerra de Independencia, la que, como dice la arenga oficial
en la noche del Grito, nos dio patria y nos dio libertad.
El Ejercito Trigarante, a la cabeza
Iturbide, hizo entrada triunfal, a México, consumada la Independencia, en la
fecha señalada: 27 de Septiembre.
Todos sabemos que durante once años de
sudor y sangre la gloria se esquivó. Muertos los grandes caudillos iniciales:
Hidalgo, Morelos, Allende y así, sólo pequeños grupos tenaces, guerrillas casi
perdidas en las montañas y en la selva, mantuvieron viva la llama. Y fue hasta
que los luchadores de Vicente Guerrero y las tropas del realista Agustín de
Iturbide se unieron, la victoria arribó.
Su ejército, con el impulso fundamental de
las Tres Garantías: Unión, Religión e Independencia, que los tres colores de la
bandera simbolizan, nos dejó la invaluable lección: sólo con la unidad triunfan
los pueblos. Más los humanos somos proclives a olvidar (sobre todo lo que en
nuestro egoísmo pertinaz estimamos que no nos conviene).
Más hondo es en algunos, en muchos, el
sentimiento de inferioridad, mayor es la arrogancia, madre de los obtusos y por
ende tercos. No hay estulticia peor que la de los medianamente inteligentes que
se creen de inteligencia superior: asumen la capacidad que no tienen, repiten
en consecuencia los errores y los dislates que su imaginación dislocada y su
ambición consustancial nimban de perfección en el acierto. No preguntan ni
escuchan, sólo dictan tal si fueran la encarnación del Evangelio.
Naturalmente los hay en que lo fantasioso
prevalece y los hay en que la ambición domina. El caso es que, pintos o
colorados, sintiéndose la totalidad pitagórica, a la que ni una migaja de
virtud hay que añadir, y con totalitarismo proceden.
En esa línea de procacidad andan aquí y
ahora partidos y partiduelos morenazos,
políticos y politicuelos (funcionarios también) ¿Buscar puntos afines, analizar
discordias para hallar fórmulas de concordia para fines superiores de
mejoramiento y elevación comunal? ¡Bah!
Hoy por hoy vemos que la sociedad ha
participado a su modo para tratar de resolver los grandes problemas de esta
ciudad. Inseguridad, oportunidades de empleo, educación y salud, etcétera. 
Diversas organizaciones ciudadanas en colonias, barrios y comunidades han
mostrado su eficiencia para resolver problemas específicos, pero la mayoría de
las veces lo único que les queda es manifestarse bloqueando calles, quejándose,
marchando…
Sabido es que la manifestación callejera de
las ideas es necesariamente la expresión publica de los recursos de presión
política. El derecho de hacer del reconocimiento ajeno las ideas propias, las
inconformidades sociales, es al mismo tiempo la posibilidad de enardecer a los
demás en contra de alguien a quien deseamos convertir en común enemigo, grito,
salgo a la calle, participo en la pedrea por culpa de un gobierno malvado y
sordo que de otra manera ni me oye ni me ve.
Estamos en septiembre, mes propicio para
pedir, exigir y gritar junto a este pueblo que camina y bloquea. Hemos gritado
de todo: «desde este puño si se ve”… y pues hasta hoy es fecha que no se
sabe de injusticia que se haya corregido gracias a los marchistas, quienes de
cuando en cuando vuelven para expresar su desacuerdo con el orden social y aún
con el cósmico. Estamos y vivimos en un estado de libertades.
Ciudad escenario de marchosos y quejicosos
de quienes algunos han hecho industria y herramienta para llegar al poder.
Derecho de expresión que impide el de libre tránsito; asunto en conflicto. Se
programan caminatas con pancartas de repuesto en horarios previos a la lluvia
inminente que quizá sólo en esto ayude a una ciudad más habitable.
Dicen que la manifestación callejera es un
derecho legal. Bueno, pues las leyes son hasta que dejan se serlo como tales.
Obra humana al fin. Me sumo al sueño de muchos millones de mexicanos: ver en la
cárcel a los corruptos… al Sol.
TRAPITOS… al Sol.
El problema que padecemos todos los
habitantes del estado de Guanajuato es, sin duda, el dela violencia, y para
resolverlo se proporcionan eficientes declaraciones del Secretario de Seguridad
del Estado y Secretario de Seguridad Ciudadana que dicen más o menos lo que
sigue: “Se ha logrado disminuir el índice delictivo en robos y ejecuciones en
las colonias consideradas como peligrosas”.
Posiblemente los ciudadanos no entendemos
tan contundentes declaraciones contra la violencia, supongo que ha de ser
cuestión de significados o de delimitar el uso de la aplicabilidad de las
palabras. Me explico, amable lector, seguramente lo que el funcionario quiere
decir es que el incremento de “notas rojas” en los diversos medios de
comunicación no tiene relación alguna con los índices delictivos, y lo que
sucede es que los medios tienen una campaña contra el gobierno.
Por lo que es válido afirmar que, “estamos
avanzado en materia de Seguridad Pública (aplausos).  Si a la gente la saltan en la calle a plena
luz de sol o la matan es porque, en su afán de protagonismo, toma papeles que
no le competen, y sólo lo hace por salir en la Red o aparecer en los espacios de
nota roja de los periódicos con cara
de Brad Pitt, o mínimo de popular Matraca
al Sol.
De último minuto. La lucha interna en el
Partido Acción Nacional por la candidatura a la gubernatura del estado, ha
arreciado, ya que no es uno el que desea ser el abanderado, sino varios.
Nombres? La próxima… al Sol.

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