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Con copia  doña Elvira 

                 
(el trampolín…)
Celso Rico Peña
Conozco de “oídos” a la señora Elvira Paniagua
quien resultó ganadora de la presidencia municipal de Celaya en las pasadas
elecciones. Todo esto tiene los visos de auténtico parte aguas y no es
gratuito. Ni siquiera logro imaginarlo vistas las cosas desde otro ángulo, lo
que pasara con el PRI.
Lo primero que había que pensar en las
condiciones es que el antiguo partido no tiene otro destino que ir perdiendo
todos los votos de poder que le quedan, ante la incapacidad de su dirigencia
para darle reforma democrática interna que le urge, encaminarse a lo que ya
todos vaticinan su completa y definitiva desaparición…
Y ahora asombra ver la exigencia de los
políticos del sistema y de los detectores de la democracia y de su gran poder
económico para  que el gobierno de
Paniagua como un dios, elimine de un plumazo tanto mal que sufren los
habitantes de la ciudad de Celaya.
Se les olvida la enormidad de origen y
causas de la descomposición social, provocadas por ellos, que además ya no es
exclusiva de la Celaya de la Gran Caleta politiquero de ayer, y ahora nuevos
ricos, por ejemplo acabaron o dejaron casi en la nada la actividad agropecuaria
del área conurbada de dicha ciudad y su conveniencia con empresarios
oportunistas urbanizaron con la norma de la voracidad y de la corrupción de
grandes superficies.
A hora ahí, además la aglomeración urbana,
ha surgido, y es el semillero para seguir surgiendo, la fábrica de pobres, la
juventud sin esperanzas, el adulto con responsabilidades familiares
incapacitado para resolverlas.
A hora digo y sostengo que es derecho de
todos los ciudadanos tener una mejor calidad de vida. Y es solo competencia de
las autoridades locales hacer valer las leyes y reglamentos para responder a
las necesidades de los ciudadanos, señora Paniagua, ¡óigalo y óigalo muy bien!
¡No queremos poses en su gobierno!
Preguntamos sobre las injusticias de
nuestra ciudad es poner en tela de juicio a los distintos jefes de áreas o departamentos,
directores etc. A locales en turno, jefes políticos, líderes, senadores,
diputados, jueces que puedes decidir sobre el destino de los habitantes
citadinos. Ponemos en sus manos la decisión de cómo hacer las cosas de cómo
aplicarse las leyes y como la justicia.
-Pero esperemos que sean hombres y mujeres
en su ciudad íntegros, que ofrendan su vida por la paz y por la tranquilidad de
esta ciudad que puso en sus manos el buen gobierno a través del voto ciudadano.
Cuando un gobernante no aplica la justicia
en su municipio, no está siguiendo las leyes de la ética, y en este sentido no
es un gobierno digno. Un presidente municipal, (o presidenta) que no gobierna
su municipio debería ser capaz hasta de quitarse la vida primero antes que
actuar con impunidad y con injusticia. Pues un gobierno en esta ciudad se
supone es el mejor personaje para dirigir una ciudad, un estado; y solamente es
una persona de bien que posee principios éticos inquebrantables.
Tener ética aprueba de las peores
adversidades es ser capaz de arriesgar su vida antes que pasar por l vergüenza
de no cumpliera cabalmente con lo que un gobierno necesita. Ya no queremos más
gobiernos injustos ni queremos jefes policiacos cobardes y corruptos. Los
ciudadanos ya no aguantamos más impunidad, violencia ni injusticias. No solo es
cierto que haya problemas económicos (pues a lo mejor somos capaces de entender
el robo por hambre) ´pero hay tantas ejecuciones, tantos crímenes en las calles
a toda hora cualquier día, tanta gente verdaderamente violenta que hace mucho
daño asalta o roba; son personas hasta cierto punto enfermas, que necesitan un
escarmiento.
Tanta violencia en esta ciudad necesita una
buena cura, y esta solo se consigue con fuerza en el corazón. De hecho el
policía o el juez o el gobernante en turno necesitan arriesgar la vida (su
vida) como ha ocurrido en los últimos días, antes de pasar la vergüenza de no
cumplir y a veces poner en peligro sus vidas.
Por eso la ética es de suma importancia en
nuestros días, y no es posible que dejemos pasar más tiempo, más indignidad. No
existe un gobierno con dignidad, está por sí mismo le daría  la fuerza necesaria para triunfar contra la
violencia y el crimen. Por supuesto que este discurso o (ya conocido) pasa por
un lenguaje utópico, porque pensamos que es un asunto absurdo pedir ética a los
gobiernos, pero sin ética no es posible, no se puede vivir con justicia.
Nos hemos acostumbrado ver la injusticia y
la violencia como parte de nuestra vida moderna, en donde los hombres no
persiguen la ética con un afán supremo, ya que esta solo al cumplirse tan solo
un poco, nos parece inexistente, algo solo bueno para sujetos cursis y
soñadores. Nos hemos olvidado de exigir un comportamiento ético a los
gobiernos, pues creemos como ha triunfado la violencia ese es el estado natural
de nuestra ciudad.
Sin embargo, hoy más que nunca hemos de
exigir que se aplique la justicia en nuestro municipio,  y que sean capaces de mostrar esa valentía
nuestros gobernantes y jueces al perseguir los delitos…al sol
                                               TRAPITOS… AL SOL

Existe entre los ciudadanos algunos que
piensan que doña Elvira Paniagua tomo el pelo a quienes votaron por ella en las
elecciones correspondientes, pues solo utilizo el cargo de diputada como
trampolín… al sol

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