Sáb. Sep 26th, 2020

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Trapitos… Al Sol.

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  Los Operativos y los Derechos Humanos


  (los “trapitos” del suicidio)                                         

 Celso Rico Rivera

Y-a
en artículos anteriores hemos hablado de los Derechos Humanos. Ahora que
efectivos de las policías Federal, estatal y municipal, apoyados por el
Ejercito Mexicano, continúan con sus operativos sorpresa en diferentes puntos
de la ciudad de Celaya, principalmente en las arterias de confluencia, traemos
nuevamente el tema, en virtud de que algunos ciudadanos se dijeron víctimas y
violentados de sus derechos fundamentales.
Aunque
con anterioridad las autoridades celayenses, solicitaron el apoyo de la
ciudadanía en general ya que se trata de la tan vapuleada seguridad pública y
de evitar los asaltos con armas de fuego y punzocortantes, así como la
distribución y venta de drogas.
Todos
sabemos (o deberíamos saber) que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
(CNDH), es una institución estatal, autónoma y a todas luces necesaria en el
proceso de evolución social. Significa en un sentido amplio la posibilidad de
hallar un espacio en el que se denuncien violaciones a la dignidad humana.
La
vida social es posible cuando se armonizan los derechos individuales con los
deberes sociales. Guardar que las instituciones no estén por encima de los
hombres, QUE NO LOS AVASALLEN, que no se pase por alto el mínimo derecho cuando
aparentemente se quiere hacer prevalecer –a través del autoritarismo o el
atropello- el máximo para las garantías sociales.
Hay
que hacer notar que la figura del defensor social comenzó como una acción
civil, un acto ciudadano, que se extendió al derecho público en los países
nórdicos, aun cuando ya en México Ramos Arizpe había hablado de la procuración
de justicia para los más desvalidos.
Pero
en este sentido no se trata de procurar justicia sino de impedir de arranque la
injusticia o de expresar como una denuncia abierta cuando ésta se ha cometido
en agravio de los elementos fundamentales de la dignidad de las personas. Sin
embargo y a pesar de la simpleza de su planteamiento, el trabajo de la comisión
y sus derivados, ha sido torcidamente comprendido. Se dice que su única
utilidad consiste en bloquear el trabajo de los policías cuando el derecho a la
seguridad es uno de los más importantes.
Al
través de nuestras notas periodísticas hemos informado que la Comisión Nacional
de Derechos Humanos (CNDH), ha emitido frecuentemente recomendaciones en contra
de las acciones policiacas, cuando ha encontrado que el atropello antecede a la
naturaleza misma de la investigación o cuando se fabrican pruebas, se siembran
evidencias o se culpa a inocentes.
Apelar
a una comisión de esta naturaleza no implica evadir la acción de la justicia y
quizá en ello estribe la reconvención presidencial en el sentido de que no es
posible defender la aplicación de la ley violándola. Un delincuente no debe ser
torturado ni incomunicado ni tratado al margen de la ley. El cumplimiento de la
norma es la única garantía de moralidad en que puede sustentarse cualquier
autoridad…
Quien
crea que un delincuente pierde su condición humana por el hecho de serlo, asi
sea de manera reincidente, olvida que la universalidad de la norma es la base
de su aplicación. Al contrario, quien delinque debe ser privado de sus derechos
humanos, o de algunos de ellos, como la libertad misma, pero no por eso debe
ser sometido a la infamia o palo, como indica la propia Constitución que en
esta materia inspira a la misma Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Finalmente,
las molestias, tanto de particulares como de manejadores de camiones de carga y
transporte, no se han hecho esperar, sin embargo, se dijo, el número de
ilícitos ha disminuido considerablemente.
Mientras
el Secretario de Seguridad Ciudadana, prometió incrementar la seguridad y
vigilancia, para lo cual fueron entregadas 27 patrullas. Y, aunque hasta el
momento de escribir este despacho el decomiso de armas y estupefacientes ha
sido mínimo, otros ciudadanos de a pie y manejadores de autos, se muestran
satisfechos por este tipo de operativos sorpresa… al Sol.
TRAPITOS…
Al Sol.
LOS
TRAPITOS DEL SUICIDIO. –Se necesitan dos valores morales para tomar la decisión
de suicidarse. Uno, matarse por enfermedad terminal para que los seres amados
no sigan sufriendo al parejo del enfermo. Otro, porque se ha llegado a un
límite existencial del desencanto, frustración, depresión y horror para seguir
viviendo. En este caso hay que analizar las profundidades de la psicología del
suicida, junto a su entorno. Es decir, las causas sociales. Está claro que en
estos momentos la situación nacional coadyuva a excitar ese dolor interno,
intenso y personal. Cada niño o joven suicida es una acusación de lesa sociedad
y lesa cultura hacia la clase social prebendada.
La
situación económica de nuestros jóvenes –estudien o no- de todas clases
sociales es apremiante. Si pertenecen a las clases pudientes, y, cuentan con
sus padres y una familia más o menos integrada, caen en medio de la
descomposición social que está a punto de quebrar todos los valores inherentes
a nuestra indisincracia.
Aquí
sobrevive para bien el concepto de la familia unidad en torno a las matriarcas.
Son las madres jefas de familia –con o sin la conciencia de la equidad de
género-, quienes sostienen la hegemonía en el hogar, más todavía en los casos
en que no realizan la doble o triple jornada, o sea, que no salgan a
desarrollar un trabajo asalariado. Es la mujer el pilar del hogar en la familia
nuclear.
Mientras
tradicionalmente en las escuelas públicas y laicas, así como en las privadas
confesionales los maestros poderados por sí y por una reacción programática les
enseñan lo sustancial de los valores éticos, morales y culturales, añadiendo
los específicos valores religiosos, pero en la vida real, lo pragmático y el
frio de ésta, chocan con las debilidades de la carne, por ejemplo, el terrible
fajeo que gangrena la solidez del clero católico con la pústula de la
paidofilia, ésta que no sólo queda impune sino que es solapada, alcahueteada
por la jerarquía. Y en el caso de la vida sociopolítica se puede la corrupción
de la impunidad, que hace, que una buena parte de los hombres mediocres esté
encumbrado, así sea un individuo zafio, inculto, apartida y con personalidad
enfermiza y  vulgar 
¿Qué hacer?
Curiosamente
los que se suicidan, generalmente son niños-jóvenes en la maravillosa edad del
ser humano, que significa ilusión y anhelo de vivir.
¿Por
qué? Esto es lo que deben profundizar en el estudio dentro de las aulas, sus
compañeros de estudios frustrados, sus amigos, sus familiares, y, todos
aquellos adultos que estén interesados en la búsqueda de la razón de ser del
hombre y la mujer nuevos.
Como
dice bellamente el poeta Jaime Torres Bodet: “Cuando un hombre muere, algo
muere dentro de mí”, esta es la clave. El vacío que dejan estos jóvenes
suicidas es espantoso para sus familias, pero es un inmenso hoyo negro en la
sociedad de esta y varias generaciones… al Sol.

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