Jue. Sep 24th, 2020

Voces Laja Bajío

Juntos llegamos más lejos

TRAPITOS… al Sol

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 DOS AÑOS
                                                                 
(dedicatoria)                                                    

 Celso Rico Rivera

“Qué tienes que contar, reloj molesto,
en un soplo de vida desdichada
que pasa tan presto;
en un camino que es una jornada
breve y estrecha, de este al otro polo
siendo jornada que es un paso solo?”.
                           Francisco de Quevedo.

En busca de un tema para el artículo de esta columna, fui a la Casa de Cultura donde se realizaba un recordatorio-homenaje a dos años de fallecimiento de Herminio Martínez Ortega. Asomé al recinto donde se ofrecía una muestra de los diferentes géneros literarios en los que incursionó el poeta de la Cañada de Caracheo.

Herminio Martínez Ortega es reconocido por su diversa creación literaria, tanto por su depurada producción poética. En un poema que Herminio escribió poco antes de su muerte se encuentra un poco de despedida de lo que el escritor ya esperaba. Y Herminio aceptó el desafío y fue cadáver, y fue artista, y fue poeta; cuando más muerte sentía, más poeta era.

Aquí transcribo un fragmento del poema “CELAYA”, publicado en la primera plana del Sol del Bajío el lunes 14 de mayo de 2014.
“Gracias, Celaya, por brindarle asilo
a aquel que vino a ti con su alegría,
Eneas, Indomeneo, Ayax o Esquilo,
¡te abrazo como a un hombre en este día!
Recibe mi saludo ajedrezado
por las luces que ya andan en mi vista
echándole a los ojos un candado
y al corazón sus pálpitos de artista.
Si muero en ti, te pido dos favores:
O entrégame al olvido en horas grises
O alójame, ya muerto, entre sus flores
Para seguir soñando con Ulises.”

Las lecturas de homenaje estuvieron a cargo de los estudiantes del taller Diezmo de Palabras que fundara el artista cachorro.

A manera de recordatorio, reproduzco ahora algunas líneas de un articulo que escribí hace algunos años, de cuando fuimos amigos y compañeros integrantes del Círculo Literario Alfonso Sierra Madrigal, donde escribí que “de quienes acudíamos, en 1965, al Círculo Sierra Madrigal, quizá el más afortunado haya sido, desde entonces, Herminio Martínez. Por eso no me extrañaba que esté ahora bien situado y que incluso se le haya dado un magnifico empleo en la administración pública, como Cronista Vitalicio de la Ciudad de Celaya.

POEMAS DEL ARTISTA CACHORRO (La lámpara ante el espejo)
Les habla Herminio Martínez Ortega:
I
“La primera fue la existencia, cuando me tropecé con el día trece de marzo de 1949, en un pueblo de piedra, áspero y fiel, de gente buena y devota. Desde entonces vengo gritando por los caminos, los libros y contra los vientos, este delito: la existencia.

Yo Herminio Martínez Ortega, llamarada y voz, campo y asceta, aquí estoy confesándome contigo. Vine al mundo desnudo de artificio y el mundo me ha llenado de pasiones… en él respiro imágenes de fuego, me nutre el aire, la piedad me inspira. ¿Qué más? Soy como soy, el agua y el hastío.

Cuando caí no se escribió una historia, antes bien, se fundaba una existencia. Porque a mi me fundaron como se funda el ser y la aventura. Un horizonte frío, como frío como hirviendo en el agua de asombro, un nuevo ser, también otra caída… Llorando estaba yo. Una primer llamarada llenó con sus metales el abismo. Estaba enrarecido el escenario para que se iniciara la comedia. Vivir es ser comedia, es ser la propia historia, es conseguir un mundo interesante.

Las lágrimas que mojan de repente, son el espejo donde el alma flota. Cuando uno nace pobre, sin herencia, desnudo y sólo, sólo el llanto nutre. Por eso, te confieso mi existencia; fue la primer caída, de la que no termino de asombrarme. Y esta llamada fuerte, como el viento arrancando los harapos. Hay que seguir fundando maravillas, no hemos nacido todo… falta nacer completamente libres.

II

Vivo en una ciudad donde más de cien mil cadáveres me acechan. Las calles de Celaya me respiran y la noche se mueve como una eterna célula de aceite. Esta ciudad maravillosa tiene la virtud de fundarme cada día. En ella descubrí la poesía, atada a cada poro, a cada piedra, en las muchachas que al pasar me guiñan no un ojo, sino toda una sonrisa. Por la avenida me pasó su historia y se me fue el aliento de resistir su polvo y mi conciencia. Fue la segunda vez que un golpe artero, como bajo la cruz de una insólita redención, me dolió hondamente y sin alardes. ¿Qué quieres tú, lector crítico, hermano?. Yo soy así, nací bajo este signo. La segunda caída del poeta, de bruces con la carga, la segunda caída, la segunda estación de mi calvario.

Yo soy del signo piscis, signo de los que como yo son callejeros, amamos la aventura y la tristeza, buscamos un motivo para alejar el sueño de los ojos. ¡Aquí me tiene ya de cara al canto: soberbio soñador y hasta estrellero!

Caer de golpe, en desenfreno errátil, duele más que una búsqueda en la noche, y sobre todo con el mundo a cuestas. Y soy proclive al fuego como la salamandra, me gustan los crepúsculos si hieren el corazón y el timbre del poeta. Me gusta dialogar, llevar la contra, enojarme si el tema es importante, no creer en nada que me haga ciego, egoísta para el hombre.

Es la segunda vez que una llamada resuena en los conjuntos de mi sangre. Me llama el árbol, la montaña, el canto. La segunda voz me llena mis abismos. Toda la magnitud, la exagerogamia que tengo yo para narrar los hechos… Yo me tuteo con Dios y con el Bosque, con la estrella y con todo lo que existe. Me gusta ser sencillo como el agua, servir inmensamente y sin ambages.

III

La tercera caída fue el poema, cuando me hundí con hambre en el idioma. Caí hasta el fondo oscuro de la lengua, y, con mi grito despertaron las aguas y las flores. Entonces quise ser como el poeta: sentir el mundo, resistir la vida, poder decir un himno a la esperanza. Me falta fe, soy hombre ensimismado, un vació metafísico me nutre, mi ser es como cara de sangre. Habita un Dios, la nada y el vacio…! Argumentando enigmas voy cayendo como hoja al viento, en tempestad bravía…

La tercera llamada fue la sangre; destruiré los mitos que la tiñes, levantaré girones ya enlodados, del hombre, de la luz o de mí mismo.

No quieres más de mi porque mi tiempo, mi ahora, este espacio que respiro, es todo lo que puedo yo ofrecerte. ¡Arrópame, destrúyeme, dame alma si esta jauría sonámbula te asedia!

Llama del amor, en la que el hombre comprime sentimientos, en ella reforcé la frase, alverbo, el acento melódico y el clima. Este, que como ves, no está templado: es invierno, volcán y hasta blasfemia. Si vienes del ocaso, enlistonando una quemada inspiración de lirios, puedes tomar la esencia legendaria y ceñirte de rosas o silencio. Si vienes de la mar y eres viajero, sigue el comás insomne de la lengua, la más hermosa castellanamente, y sufre y ríe solitario viendo la sociedad que he creado para el gusto.

No soy distinto a nadie, me parezco a todos los que entienden de retórica, ni soy siquiera un hombre autografiado. En mi retrató la transparencia y el pájaro que empolla las estrellas. No me mires así, que tu mirada sea viento, tempestad, roca y navío, quiero seguir naciendo y reviviendo cada vez que me lleves en tus manos.

De cara a Dios confieso mi existencia, mi delito de ser barro y galaxia. ¡Qué culpa tengo yo de la desdicha! De la alegría terrible que me asalta siempre que se concibe alguna forma. Tú sabes ya lector, eco infinito, todo lo que ignoré para decirlo… Esa es la confesión de mis pecados y quiero que lo siembres por el mundo, para que brote el jazminero blanco o el aguijón del hombre amancillado”… al Sol.

TRAPITOS… al Sol

“Con afecto profundo al poeta, alto y sereno amigo, Celso Rico Rivera para que sigamos en esta voz mía, sigamos siendo comunes colaboradores de la cultura nacional y humana: la poesía”.
Firma: Herminio… al Sol

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