0 7 mins 3 años

…sin palabras. La corrupción     

                                
Celso Rico Peña
Llueve 
y llueve bonito, les parece amigo lector y mientras llueve escribo lo
que ahora lees, aunque muchos fanáticos afirman que una imagen vale por mil
palabras, pero nunca he visto a ninguno de ellos, por ejemplo mirar la tele sin
volumen porque las imágenes muchas resultan insustanciales. ¡Hágase la luz! Y
la luz se hizo cuando el Señor la nombro.
La historia humana comenzó cuando logramos
transformar el gruñido primario en palabras articuladas y digamos hambre,
dijimos lluvia, dijimos frio, dijimos fuego. Hay pensamientos en mi memoria sin
palabras. Sin ellas no hay pasado, ni presente, ni futuro, y es por eso que
cuando un nuevo ser llega al mundo lo primero que hace es nombrarlo para otorgarle
reconocimiento y espacio en la dimensión humana.
Pero sucedió que un día nos percatamos de
que entre la infinita variedad de seres vivos que pueblan la tierra, solo
nosotros se nos otorgó el don de la palabra, y en ese momento, inflados de
soberbia construimos la torre de Babel para llegar hasta el cielo con objeto de
que nos diéramos cuenta de que aún nos faltaba mucho por aprender. Dios mando
la confusión de las lenguas y nos obligó a empezar de nuevo.
Aprendimos la lección y nos obligó a la
confusión al recuperar el uso de la palabra nos entendimos, nos organizamos y
obramos prodigios, leyes, religiones, historia, poesía, para darle esplendor y
permanencia, escribimos las palabras, nacieron los libros y reformamos las
bibliotecas donde preservar la quintaescencia del pensamiento. Conscientes del
poder de la palabra, quisimos hacernos oír y más y más a allá de la voz
inventamos el radio, el teléfono, la televisión y el internet para que la
comunicación no tuviera límites.
Los teléfonos celulares rápidamente se
volvieron imprescindibles para mantenernos comunicados con el mundo desde
cualquier lugar nos encontramos; el W.C. las nubes o incluso desde otro.
Planeta. Hoy que la distancia ya no es impedimento, los mejores comunicólogos
del mundo se ufanan por encontrar el lenguaje croeconomico que nos permita
comunicarnos con los extraterrestres cuando tropecemos con ellos. Orgullosos de
nuestros logros nos llamamos a nosotros mismo los reyes del universo.
No es extraño por lo tanto qué con objeto
de recordarnos que las torres en el cielo se crearon un día cayeron en la
humillación (con música del trio los Diamantes); el señor haya permitido la
destrucción de las torres de la llamada Babel de Hierro. A un no se sabe si
podremos, si podremos superar esta prueba por evidente que perdido el don de la
palabra, hemos vuelto a caer en la confusión y el caos basta visitar un antro
para constatarlo “me cai que si guey” “que pedo guey”. ¿Te late! Pos ta’ chido…
“ ni madres guey”, ta’ gachisimos. Pues igual y si, igual, no hombre. O sea…
que no hay pedo guey. Tanta invension de neuronsa de los comunicólogos para que
en un alarde de organización mental los chavos reciban a los extraterrestres
preguntándoles ¿Qué onda o qué?… si después de pasar por Cervantes y los
Borges que en el mundo han sido, el Señor ha dispuesto que retrocedamos al
gruñido primario. Hágase señor tu Voluntad si haz dispuesto que retrocedamos
debe de ser por eso que no encuentro palabras filosas, duras como piedras para
arrojarlas a los legisladores priistas, que anteponiendo sus intereses a los
del país, igualmente a los “morenazos” del señor López,  siento como si nos hubiera negado a todos los
mexicanos, ¡me cai que si!… al sol
Y nos aclaran otra “onda”: “que la
corrupción llego con los españoles, y que se quedó para siempre entre nosotros,
básicamente entre los políticos, ha llegado a tal grado, que si no se asume una
actitud combativa en aquellos que la cometen, la sociedad civil encontrara ya
lo está haciendo instrumentos adecuados para hacerlo rebasar a todos los
partidos políticos y a las propias autoridades, que han demostrado sus
ineficiencias para enfrentar esta realidad incontrovertible. Indigna observar
tanta corrupción en políticos que no tienen ética como algunos que conocemos en
la administración de Don Ramón Ignacio Lemus y algunos dirigentes de partidos
políticos que aprovechando el cargo hacen negocios sucios en contra de la
ecología, a la que dicen defender.
Pero eso no es nada, pero si indigna a los
Celayences, sobre todo los que pagamos impuestos, estamos manteniendo a tantos
flojos que con el pretexto de tener la dirigencia de un partido, se les entrega
cierta suma de lana en efectivo para que realicen sus actividades propias del
partido, pero bien se sabe que muchos realizan actividades no para el partido
en cuestión. Aunque lo anterior no lo tengo confirmado, en próxima columna daré
nombres de confirmarse el hecho. La ética del comportamiento político califica
o adjetiva los actos humanos y, en especial, la justificación moral de la
conducta de un político.
Ideales y valores se conjugan para producir
la conducta pero frente a este apotegma, surgen los intereses materiales que
llevan a los políticos a cometer, no solo uno acto de corrupción lleva a otros
actos. Paralelamente a estos personajes anda otro protegido por el  gobernador a quien se le atribuyen autor de
un libro que el no escribió, sino otro que si sabe de estas cosas, a quien se
la compro… al sol.
Trapitos… al sol
Mientras tanto, no olvidemos que son pocos
los políticos que si escriben libros… al Sol.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *