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Un
primero de mayo mas  (¡vayamos todos a
cazar nuestro mamud!)    
         
 Celso Rico Rivera
El
día de mañana será un primero de mayo más, fecha inquietante, tal vez la más
inquietante, del año para los encargados de guardar la paz social en esta
ciudad y en el estado de Guanajuato. De acuerdo a lo previsto por el líder de
la C.T.M., Arnulfo Bocanegra. Los actos centrales del Día del Trabajo ocurrirán
conforme a lo programado, tal vez mejor. Incluso las manifestaciones de los
llamados independientes y no sindicalizados que en otros desfiles que en años
anteriores han provocado hechos violentos, pasarán relativa calma. Eso se
espera en el lado amable, claro.
Sin
embargo, digno de mención es el hecho de que se permita, sin cortapisas, que la
clase trabajadora obrera manifieste sus inquietudes, y que está lo haga sin
caer en errores estratégicos. Es preciso entender, una y otra parte, que sólo
en un marco de civilidad podrán dejarse atrás situaciones-riesgos, como los que
asoman -de manera intermitente- en el horizonte debido a los problemas de
inseguridad grave que padecen los celayenses.
Conocido
es que el extendido radio de acción de la delincuencia ocupa un importante
lugar en la conversación y miedos cotidianos de diversos grupos humanos. Todos
los estratos sociales, son afectados por la acción de la delincuencia, la común
y la organizada. Los medios de comunicación destinan notables espacios y
tiempos para exhibir las muestras más evidentes de una forma de vida, al margen
de lo legalmente instituido y aceptado.
Por
orden de ideas, no podemos negar que la violencia no es innata porque en todos
se refleja el instinto natural de la muerte (thanatos), aunque también nacemos
con instintos agresivos, naturales: por ejemplo, la cacería que devino en el
deporte y en la guerra, pero también la violencia es adquirida. Genéticamente
estamos programados para la violencia como impulso instintivo para atacar
cuando sentimos que podemos ser agredidos por otros y nuestra vida corre
peligro, y en muchos casos también está la violencia que satisface al
individuo, el sadismo, el goce ante el dolor ajeno.
Aquí
es en donde podemos encontrar multitud de pensamientos, sentimientos de odio,
la venganza como medio de satisfacción de una agresión previa, el miedo a lo
desconocido, la frustración como individuo ante una sociedad que abandona a sus
miembros, entre otras muchas explicaciones. Imagine lector, ahora que “exhortan
a la Cámara de Diputados agilizar la reforma constitucional sobre la portación
de armas”, lo que sucedería si fuera a favor de los ciudadanos civiles, ¿sobre
la portación de armas.
Sin
embargo, en lo que hay coincidencia es en afirmar que la delincuencia no puede
existir sin protección oficial. El fenómeno no es nuevo desde luego. Es real y
se ha documentado de distintas maneras. Una de ellas por medio de la
literatura. Así pues, la sociedad moderna vive en la violencia, usa y abusa de
ella desde la bofeteada al niño y el menos precio de la mujer hasta el control
estatal contra la delincuencia. El gran problema lo encontramos en la
educación. La educación que se recibe en el hogar con el ejemplo y la que no es
controlada y dirigida hacia actividades deportivas en las escuelas.
Retomo
el tema del primero de mayo, al señalar que el poder adquisitivo de los
salarios no ha dejado de descender desde principios de la década ultima de los
noventa del siglo pasado, y se dice que esa caída ha sido dramática a partir de
la crisis que se inició en 1994. En este año también el desempleo ha crecido en
forma alarmante y miles de personas han sido orilladas a realizar ocupaciones
de subsistencia mínima en el ámbito de la llamada “economía informal”.
El
salario actual, hoy en día no alcanza para cubrir siquiera los gastos básicos
de una sola persona y mucho menos de una familia promedio. Las condiciones de
salud, educación y vivienda de los trabajadores asalariados han experimentado
una severa degradación. Uno de los efectos más deplorables de la crisis actual
es que, si no en la ley, en los hechos los mecanismos de defensa de los
asalariados han perdido buena parte de su efectividad. En las circunstancias
actuales, cuando es evidente que una mayor parte de las empresas no están en
condiciones de ofrecer a sus trabajadores el cumplimiento de los contratos
colectivos establecidos, y cuando el ejercicio del derecho de huelga pone casi
automáticamente en riesgo la sobrevivencia de las fuentes de empleo, el
movimiento obrero, en la mayoría de los casos, ha debido aceptar la
restructuración, para peor, de los contratos colectivos e incluso disminuciones
salariales.
Por
ello, justo hoy se requiere una clase trabajadora en favor de sus más urgentes
intereses, de lo contrario, no será posible construir la cultura laboral que se
requiere sin una fuente interlocución obrera. El modelo económico, en su
planteamiento básico, pide mayores sacrificios a las mayorías más
desfavorables, entre ellas los trabajadores. Si n embargo, es un hecho que si
el plantel industrial y los procesos productivos tienen que adecuarse a las
nuevas exigencias fabriles y tecnológicas ciertamente planteadas en nuestro
texto Constitucional.
En
efecto, lo urgente es pensar en un sindicalismo más acorde con la realidad
productiva y política, del país, capaz e sumar a la mayor cantidad de
trabajadores a la lucha de recuperación salarial y del empleo que vale por
elevar sus niveles de productividad y eficacia. Más aun, se requiere de un
planteamiento del pacto social, donde trabajadores y patrones, con el mínimo de
fricciones posible lleguen a acuerdos útiles para sacar al país de la crisis, y
dicha recuperación cierre el “circulo virtuoso” que haga menos conflictiva
hacia la consolidación de una sociedad más igualitaria y democrática… al Sol.

Mucha
gente dice que la violencia sólo se termina con la violencia y apoya a la
propuesta de que un ciudadano civil porte un arma de fuego para ciertos
delitos, promueve el lenguaje violento de la autoridad como único idioma que
entienden los agresores violentos porque creen que ellos sólo a la violencia le
temen. No aprendemos ni avanzamos, antes bien retrocedemos a los tiempos de las
cavernas. ¿Vayamos todos a cazar nuestro mamud”…. Al Sol.

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