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Mujeres A Cinco Calles         
              
(Arthur Schopenhauer, se equivocó
definitivamente…)   
                  
Celso Rico Rivera
Lo de “mujeres a cinco calles” no es desde luego ofensivo ni
arbitrario, porque alude a una propuesta presentada al interior de la Comisión
de Igualdad de Género con lo que se pretende que los nombres de cinco mujeres
celayenses destacadas, las lleven “cinco calles de la ciudad”, de acuerdo a la
propuesta de la regidora Monserrat Vázquez Acevedo.
No es el caso pues, de tomar a la ligera la idea de la
Regidora del PRI, algo inicuo a través de los siglos y en todos los lugares y
provincias de nuestro México. Desde luego que el mundo ha cambiado. 
Desde Doña
Emeteria Valencia que, aunque nació en Celaya, Doña Emeteria se dedicaba a
hacer obras de caridad entre los niños pobres, fundó escuelas, cofradías,
hospitales y por sus generosas donaciones fue que se construyó gran parte del
templo del Señor del Hospital, en Salamanca.
En 1852 se mudó a Celaya con su esposo, don Eusebio
González, desde donde controlaros el lato imperio de sus inversiones y
finanzas, y aun adquirieron el Molino de Soria con todo y tierras labrantías,
casas, carros, ganado, gente y todo…
Doña Beatriz Velazco de Alemán, esposa que fue del
licenciado Miguel Alemán Valdés, Presidente de la Republica en el lapso
1946-1952. La señora Velasco de Alemán nunca olvidó su tierra natal. Por el
lado poniente de la ciudad mandó construir una clínica Oftalmológica (que lleva
su nombre) y lo hizo con el exclusivo fin de que se atendiera a personas de
escasos recursos  y sólo se cobraran
cuotas de recuperación; pero era una obra social de Celaya.
La entonces primera dama de México influyó a su esposo el
Presidente Miguel Alemán para dotar a Celaya de los Campos Deportivos que
llevan el nombre del expresidente de México. A través de su hermano, el
historiador D. Luis Velasco y Mendoza, influyó también para que los padres
franciscanos recuperaran el Convento que estaba materialmente destruido y más
tarde, cuando la Sociedad Mutualista Femenil Celayense le hiciera un Homenaje,
tuvo la oportunidad de constatar que el convento había remodelado y rescatado
de la incuria.
Siendo Primera Dama de la Republica, visito la Clínica que
obsequiara a la ciudad de Celaya y durante los festejos del IV Centenario de
nuestra ciudad Doña Beatriz figuró como Presidenta Honoraria de los mismos. Le
toco iniciar lo que fue conocido entonces como los “Desayunos Escolares”. En
1963 llegó a Celaya, acompañada de su hija Beatriz y otros familiares para
recibir el homenaje de su pueblo en el salón Jade del hotel Isabel.
En el tema de ejemplares mujeres celayenses y no celayenses,
pero que llevaron a Celaya sus bondades con obras de su enseñanza entre otras
muchas. Los ejemplos están a la vista: doña Abigaíl, Carreño de Maldonado,
Profa. Hermelinda Méndez Villaseñor y su hermana Rosita. Tan distinguidas
maestras hicieron de su vida un auténtico apostolado  y activas, después de 71 años consecutivos de
impartir conocimiento y educación, merecen que nuestra ciudad conozca que aún
hay seres humanos que intuidas en incólumes e inmarcesibles principios, desempeñando
una benéfica labor y entregando, también el inagotable bagaje de cosas buenas
que guardaron en su corazón, para prodigarlas en bien de la niñez.
En esta ciudad el cambio es clarísimo en relación a las
mujeres, desde los combates de Celaya al presente, es clarísimo pero la mujer,
en las zonas rurales y en la periferia vive, -si a esto se le puede llamar
vivir- como en las peores épocas de historia, su denigración y su incultura van
de la mano, en contra de lo que suceden otros niveles de la sociedad, donde la
mujer incluso derrocha miserablemente bienes y tiempo.
Pero el mundo cambia todos los días. La vorágine del cambio,
la globalización, la modernización y la comunicación cibernética, las “redes
sociales” nos transforman en un pueblo distinto en lapsos muy cortos. Muchos
apuestan que el gobierno de Ramon Lemus Muñoz Ledo no se parece en nada al
Ismael Pérez Ordaz. Es más algunos piensan que a ninguno de los anteriores
gobiernos que ha tenido Acción Nacional.
Pueden tener razón, lo cierto es que las condiciones de
vida, las informaciones sobre la misma, las demandas sociales, la satisfacción
de las mismas, los intereses y hasta las posturas ideológicas se ven rebasadas
con una facilidad que las hace ver como frágiles.
Una familia ya no necesita 500m2 para vivir ni un auto, ni
ver a parientes lejanos. Nos conformamos con los 70 metros de Infonavit, con
nuestro acceso a la computadora y al Internet y hablarles por celular y
enviarles una foto a los “viejos”. Nuestro mundo se constriñe casi al trabajo
para quien lo tiene, y a la “plasma” para todos. La antigua derecha
conservadora o las izquierdas radicales se transforman en centros modernos, y
se aprietan en un espacio ideológico que resulta “Cada vez mas centro y más
moderado”. Todos en el mundo le apuestan a la economía de mercado, a la globalización,
y los que tienen dinero, a la bolsa de valores. Nadie cree ya en el taller, en
la fábrica de ropa, en la tienda de abarrotes, en la fábrica de calzado o en la
siembra de productos básicos.
El que le entre al sector productivo solo quiere hacer “chips”
de computadora, fibra óptica o partes para automóvil. Son los tiempos en una
sociedad como la nuestra, madura y civilizada como muchos creemos en donde la
información fluye con impresionante facilidad, resultan idiotas las posturas
que niegan la posibilidad del debate sobre temas tan trascendentes para todos.
Todos podemos tener una posición al respecto. Coincidir con
los que están a favor o con los que se manifiestan en contra. Con quienes no se
puede transigir es con quienes se inclinan por las vías por las que se abre el
camino de la libertad de expresión podemos o no estar de acuerdo con alguna
postura, pero nunca podemos estar de acuerdo con quienes nos niegan nuestro
derecho a opinar que nos conviene o que no. Tenemos que trabajar en el
cumplimiento de nuestras garantías y de nuestros derechos para decirlo, para
expresarlo, para convertirlo, para debatirlo, para analizarlo o para
desecharlo… al Sol.
TRAPITOS…al Sol.
Arthur Schopenhauer, se equivocó definitivamente en su
retrograda definición: “La Mujer, ese ser de pelos largos y de ideas cortas” …
al Sol.

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