21 octubre, 2020

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¡Ha muerto el Presidente!

Héctor Gómez De La Cortina Guerrero


En diciembre del 2018 mientras cenaba con buenos amigos defensores del proyecto de la 4T y luego de discutir respetuosamente diversos puntos, comentaba con ellos el desastre que podría sobrevenir si el presidente de la República falleciera antes de cumplir dos años en el mandato. Por fin coincidíamos todos en algo. Ellos también pensaban que a falta del primer mandatario el país podría sumirse en una enorme incertidumbre e inestabilidad política, pues en MORENA hay absolutamente de todo: izquierdistas, derechistas, radicales, moderados, ex priistas, ex panistas, personajes sin filiación partidista, zedillistas, salinistas, oportunistas. Lo único que tienen en común es que se cuadran, se disciplinan ante las decisiones del presidente y aunque han existido algunos conatos de rebeldía, hasta el momento nada significativo. Eso podría cambiar si el presidente faltara, ¿a quién le harían caso? ¿a quién más que no sea López Obrador le deben lealtad?


Hace pocos días me comentaba un político que conoce muy bien al presidente que al tabasqueño no le gustan los grupos. En cuanto observa que algunos miembros del gabinete se están poniendo de acuerdo, lanza un manotazo, los controla. Él y solo él tiene la decisión final. Es por tanto enemigo de las facciones y aunque tenga gente a quien escucha, la determinación final es sólo suya, es su estilo personal de gobernar habría escrito Daniel Cosío Villegas.


Recordé entonces un libro que leí hace varios años llamado “La silla vacía”, escrito por el doctor José Manuel Villalpando, el cual planteaba precisamente la laguna jurídica (océano diría el abogado José Carlos Guerra Aguilera) existente en la antigua redacción del artículo 84 de la Carta Magna, pues mencionaba que, en caso de suscitarse tal eventualidad, el Congreso de la Unión en caso de estar reunido se instituiría en colegio electoral y designaría por mayoría de votos un presidente interino, quien a su vez convocaría a elecciones en un plano no menor a catorce ni mayor a dieciocho meses. Pero mientras el Legislativo elige al interino ¿quién está a cargo?


El 9 de agosto del 2012 se publicó una reforma en el Diario Oficial de la Federación en la cual el numeral dice expresamente que será el secretario de Gobernación quien tras la falta absoluta del presidente asuma la titularidad provisional del poder ejecutivo, dando mayor claridad y quitando la laguna o el océano según se le quiera ver. Sin embargo y ante el escenario actual de llegar a presentarse tal caso, tendríamos en un periodo muy corto de tiempo (poco más de un año) a cuatro presidentes: el constitucional que falleció, el titular provisional, el interino y el que sea elegido para finalizar el mandato.


Tal escenario fue el origen de la novela política de mi autoría titulada “Ha muerto el presidente” y publicada bajo el sello de editorial Gato Blanco, en la cual desarrollo un posible escenario a partir de la muerte del presidente. Se trata de un relato corto, entretenido y de ágil lectura, en el cual, vale la pena decirlo, me tomé ciertas libertades respecto a la redacción del artículo 84 en lo concerniente al titular provisional del poder ejecutivo, habilitándolo para que pudiera ser ratificado por el Congreso como presidente interino.


El libro será presentado el día viernes 31 de enero a las 6:30 de la tarde en la sala Hermilo Novelo de la Casa de la Cultura, ex convento de San Agustín y tendrá un costo de $250.00. Los interesados podrán adquirirlo antes y después de comenzar el evento. Fungirán como presentadores el doctor Pablo Serrano Álvarez y el abogado José Carlos Guerra Aguilera.Espero contar con su amable asistencia.


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