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Héctor
Gómez De La Cortina Guerrero
Bartlett
Manuel Bartlett Díaz es uno de los
personajes más siniestros del viejo régimen. Su sólo nombre llegó a causar
escalofríos en propios y extraños pues era bien sabido su influencia y su
enorme poder, acumulado a lo largo de años de trayectoria política. Bartlett es
uno de esos hombres que representan un pasado oscuro que en México ya no se
quiere volver a vivir. Bartlett es el prototipo del político caduco, del
dinosaurio que se resiste a la extinción, pero también del hombre camaleónico
que gozó de las mieles del sistema para luego transformarse en un férreo
opositor de izquierda al gobierno de Peña Nieto. Bartlett fue el hombre que
reprimió a la prensa y cuyo capítulo doloroso y sangrante, aún vive con la
memoria de Manuel Buendía; Bartlett fue el arquitecto del fraude electoral de
1988 que terminó por favorecer a Carlos Salinas de Gortari y que permitiría que
Bartlett fuera, como recompensa, titular de la SEP y luego gobernador de
Puebla.
El
político poblano es retratado de manera cruda por J. Jesús Esquivel en su libro
La CIA, Camarena y Caro Quintero (Grijalbo,
2015) como uno de los enlaces del gobierno federal con el poderoso cártel de
Guadalajara. Recordemos que Bartlett era en aquel entonces, el secretario de
Gobernación del presidente Miguel de la Madrid y aspiraba a la presidencia de
la República. En el citado libro, el ex agente de la DEA en México Héctor
Berrellez da cuenta de la protección que ofrecía el gobierno y que tenía en
Bartlett a su personero; narra toda la trama que tuvo como trágico final el
asesinato del agente Enrique Camarena, perpetrado a manos del cartel de
Guadalajara, acontecimiento que tendría como posterior consecuencia la
disolución de la Dirección Federal de Seguridad y la caída de los capos
emblemáticos del grupo criminal (Félix Gallardo, “Don Neto” y Caro Quintero).
Por
muchos detalles, Bartlett es una persona non
grata,
su nominación como director de la Comisión Federal de Electricidad
del futuro gobierno es un insulto, una infamia, una falta de respeto para
quienes tienen memoria histórica. Pero el mandato que el pueblo le otorgó a
Obrador es tan amplio que se puede dar ese y otros lujos. En lo personal, no me
sorprende, AMLO se hizo acompañar tanto de personajes brillantes, así como de
la peor calaña política, quizá entendiendo como una vez me lo dijo mi amigo
“Toño” Guiza, que era necesario realizar ciertos pactos para acceder al poder.
AMLO
cuenta todavía con la posibilidad de rectificar, faltan muchos meses para que
asuma la presidencia. Ojalá reflexione o lo hagan reflexionar. El mejor lugar
para alguien como Bartlett es el olvido.
Twitter: @gomez_cortina

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