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Guanajuato
la Excepción a Morena
El
Pri en los Huesos
Héctor
Gómez De La Cortina Guerrero
El
llamado tsunami de MORENA del pasado domingo 1 de julio cubrió casi toda la
república a excepción de Guanajuato, que se mantuvo como una especie de isla
entre todo el país. Guanajuato fue la única entidad en la que ganó Ricardo
Anaya y una de las gubernaturas que conservó el blanquiazul, afianzándose como
el bastión por excelencia de Acción Nacional.
Sin
embargo, MORENA avanzó y mucho en nuestra entidad hasta colocarse como la
segunda fuerza política y desplazó al PRI, del que hoy quedan los puros huesos.
MORENA además, logró la victoria en Salamanca, un municipio de suma importancia
en el corredor industrial y ganó importantes posiciones en el congreso local. Si
bien es cierto que a final de cuentas el PAN mantiene su dominio, MORENA ha
conseguido un importante avance que no puede desdeñarse.
En
Guanajuato lo que fue dramático (me dirán muchos que también a nivel nacional)
fue la derrota del PRI. Los tricolores se habían afianzado como segunda fuerza
política desde que fueron desplazados en 1995 por el PAN y jamás lograron
recuperar el gobierno estatal a pesar de haber tenido en dos ocasiones a un
gran candidato, me refiero al fallecido Juan Ignacio Torres Landa en 2000 y
2012. En su primera incursión fue arrasado por otro tsunami, pero de color
azul; en 2012 realizó una dignísima campaña que en buena medida ayudó a que
Bárbara Botello ganara en León.
Ahora
el priismo cosecha lo que sembró. Lo veníamos diciendo aquí desde hace un año
cuando mencionamos que el candidato idóneo por su perfil, preparación y
honestidad era José Luis Romero Hicks. En el grupo del Senador Gerardo Sánchez
no cayó nada bien el activismo de Romero y fue el propio salvaterrense quien
amagó con abandonar al PRI y llevarse “la estructura” que había venido
construyendo hacia MORENA, pues se dijo que podía ser el candidato del partido
de AMLO. 
Entrecomillé estructura porque el resultado final fue un auténtico
fiasco. Sánchez García terminó desplazado a la tercera posición y con varios
cadáveres políticos en su camino. Desde su forzado nombramiento como candidato
no hizo mas que distanciarse de liderazgos y fracturar al partido. Hizo lo que
quiso con las candidaturas a las alcaldías y al congreso y al final el desastre
fue absolutamente rotundo. No existe autocrítica en su discurso. Le echó la
culpa de su derrota al PAN y a la alta votación de MORENA, increíble no asumir
responsabilidades propias.
El
tiradero llegó a Celaya. Había también dicho aquí que el PRI no podía
considerarse como la opción de alternancia pues había cometido errores
garrafales en el camino que le iban a costar. Que lejos de haber sumado, restó
y que seguramente vería disminuida su presencia en el Ayuntamiento, de 3 a 2
Regidores. Bueno, pues al final resultó peor y el tricolor contará con un solo
representante en la figura de Ezequiel Mancera Martínez, un hombre probo y
trabajador que seguramente aportará mucho en esta administración.
El
resultado en la mayoría de los municipios fue similar. Decisiones
incomprensibles como la de la capital, en donde se impulsó a una ex panista
como candidata a la alcaldía. En Irapuato y León los abanderados fungieron como
meros espectadores.
La
próxima semana, el panorama para Celaya.
Twitter:
@gomez_cortina

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