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El libro Internet en México. Derechos Humanos en el Entorno Digital une las plumas de distintos expertos en temas como la criminalización de la protesta y la violencia de género, así como el anonimato en la red, y los sitúa en el contexto social y político del país, en el que con frecuencia, las garantías más fundamentales son vulneradas.

Por: Daniela Medina

Ciudad de México, 20 de marzo (SinEmbargo).- En un mundo, y en particular, en un país que no garantiza el respeto a los derechos humanos fundamentales, el internet puede ser visto como un medio para coartarlos todavía más, en lugar de favorecer la seguridad y la libertad de expresión de los usuarios.

Con la inquietud de impulsar políticas públicas que permitan la protección del disenso, el fortalecimiento de las garantías y la prevención de abusos, la asociación civil Derechos Digitales, editó el libro Internet en México, Derechos humanos en el entorno digital, en el que especialistas en distintos ámbitos escriben sobre este problemática y sus soluciones en el contexto político actual del país.

Así, a través de seis capítulos, se discuten temas como la defensa del anonimato en la red, la violencia de género en México, la criminalización de la protesta digital, el derecho a la privacidad y las paradojas del “gobierno abierto”.

En la presentación del libro, su coordinadora editorial y analista de políticas públicas en México de la organización, Gisela Pérez de Acha, explicó porqué la relevancia de dar esta información en el país:

“México es un país muy especial para hablar de estas cosas, inclusive visto a nivel de América Latina, porque vivimos en un país autoritario, queramos o no. Desde el movimiento estudiantil #YoSoy132 en 2012 que cuestionó el poder de la internet misma, hemos visto una serie de intentos regulativos por parte de los partidos que ahora están en el poder en relación con este campo que ha sido un campo para críticas. Cuando tienes un país autoritario, tienes cerrados los espacios físicos, cuando nos reprimen en protestas, cuando los medios de comunicación tradicionales tienden a seguir ciertas líneas gubernamentales, entonces Internet se vuelve una herramienta crítica para el disenso y para informarnos, el #132 fue eso, le creíamos más al hashtag que a lo que estaba diciendo Televisa”.

El ANONIMATO COMO UN DERECHO

Claudio Ruiz, Antonio Martínez, Gisela Pérez de Acha y Estefanía Vela en la presentación del libro. Foto: SinEmbargo

Otro de los presentes y autores de uno de los capítulos, Antonio Martínez Velázquez, abogado y activista, se enfocó en la defensa del anonimato como una opción que tienen los usuarios para acceder a la red.

Recordó el viejo meme de “En el internet nadie sabe que eres un perro” para ilustrar la manera en la que todavía hace una década era vista la red, antes de los escándalos de ciberespionaje, amenazas y robo de identidad.

“Sostenemos que la capacidad de ser anónimo como derecho es una consecuencia del desarrollo de la libertad de expresión y reside en la voluntad de las personas para revelar o no uno o varios de sus atributos personalísimos, como la identidad, para establecer contacto con el mundo y para expresar sus ideas”, dijo en conferencia.

Y continuó: “Recomendamos que el Estado debe dejar de pensar en el anonimato como un encubrimiento de lo ilícito y considerarlo como parte fundamental del derecho a la libertad de expresión, la asociación peyorativa de lo anónimo con lo criminal se da en países donde el disenso es incómodo, como el caso expuesto de los encapuchados en las protestas en México”.
DESIGUALDAD DE GÉNERO

Por su parte, Estefanía Vela Barba, responsable del área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), ahondó en el escaparate que ha significado la red para que el problema de la discriminación de género se refleje en amenazas virtuales, de personajes que se esconden tras un avatar de Twitter.

“Internet no es sólo el espacio donde compramos nuestros gadgets en Amazon, el Internet también puede ser un espacio de violencia […] tenemos que dar cuenta de eso”, dijo la especialista.
Puso el ejemplo de que Enrique Peña Nieto puede abrir su cuenta de Twitter y ver cientos de amenazas de muerte a diario, pero “podrá estar tranquilo porque sabe que nadie lo va a tocar […] No es lo mismo que alguien te desee la muerte cuando tienes todo de tu lado, a que alguien te desee la muerte y te quiera violar cuando vives en una ciudad como ésta, en donde no puedes caminar por la calle sin que un tipo llegue, te suba la falda y te baje los calzones”.

MÉXICO, TERRENO VIRGEN PARA LA REGULACIÓN

“En pocos lugares esas tensiones [sobre el ejercicio y defensa de los derechos fundamentales] son tan palpables como en México. La complejidad política, la seria crisis de derechos humanos y los constantes cuestionamientos institucionales por parte de la sociedad civil ameritan un análisis serio, que abone al debate democrático, pensando en las oportunidades que entrega internet para el ejercicio de los derechos humanos desde el contexto local. Actualmente los regímenes legales no dan cuenta de la rapidez con la que se mueven las nuevas tecnologías y sus consecuencias”, se puede leer en la introducción del libro, escrita por Claudio Ruiz, director ejecutivo de la ONG, iniciada en Chile y con expansión a toda Latinoamérica.

Mencionan que la Ley Telecom y la Ley Fayad, son ejemplos de el “temor” que los legisladores tienen al internet, al verlo como un medio para amplificar los discursos más críticos.

Si bien, el reformado Artículo 6 de la Constitución Mexicana garantiza que el “Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet”, Antonio Martínez asegura que hay una gran diferencia entre lo escrito y las acciones del gobierno.

“México tiene un problema estructural donde hay un abismo entre la ley y su aplicación, o su ejercicio en lo real, lo que sucede es que, por ejemplo, que en el artículo sexto constitucional se ha dicho que  el acceso a internet forma ya parte de una cartera de posibilidades para ejercer derechos casi considerados como derechos humanos”, dijo.

El libro está disponible en PDF para el libre acceso en este link.

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