0 5 mins 3 años
G.
Saúl García Cornejo

Estimados lectores, el 10 de octubre de 2018, tomaron protesta y juraron cumplir y hacer cumplir la Constitución y demás leyes que de ella emanen –tanto la Carta Federal, como Local- y me refiero al órgano colegiado de gobierno municipal, compuesto como saben, por regidores, síndicos y la Presidente Municipal. Qué en otras fechas les precedía el adjetivo “honorable”, es decir, el H. Ayuntamiento, que fue precisamente perdiendo el calificativo en razón de dislates e incumplimientos con su legal y hasta natural función: El bien gobernar.

El actual Ayuntamiento, a casi 100 días de ejercicio administrativo, aunque es un tiempo corto, pero que han acostumbrado hacer algún balance en ésos primeros tiempos, de cara a la sociedad, desde una álgida demagogia, como lo fue, por ejemplo, la época de Napoleón Bonaparte, sin que con ello exista un parangón con el polémico y audaz estadista corso.

En los inicios de ésa administración en el municipio de Celaya, nos dijeron los protagonistas y muy especialmente los regidores que han presumido ser independientes, que darían unos tres meses a determinados funcionarios para ver si en verdad, reunían requisitos de eficacia; sin importar que tal postura es contradictoria con lo más elemental de cualquier órgano –público o privado- en que se precie de ser eficaz: El perfil y las competencias, como le dicen ahora a la capacidad en el oficio o profesión de que se trate, que deben tener los individuos que ejerzan para el buen desempeño, por lo regular se deben acreditar antes de tomar el puesto o cargo y no después. Pero, como dicen luego, en la “política, como el amor, se vale de todo”, por más supina que resulte tal fórmula popular.

Y no es nada más por echar más leña a la hoguera política, pero podemos afirmar los ciudadanos, que la situación de la actual administración no ha variado en casi nada, más que en aumento de emolumentos y torpezas de algunos “funcionarios” que no funcionan. Los casos más notables y crasos están precisamente, en los propulsores del sistema de “probar” la eficiencia de por ejemplo, el “secretario de seguridad”, el “director de cultura municipal” e irónicamente, los propios regidores en realidad, reconociendo su inexperiencia, tal vez con muchas ganas, pero igual al final y, lo más relevante, sin independencia y con una pobre o nula oposición como muchos ciudadanos crédulos esperaban de ésos jóvenes “políticos”, que incluso también, nos dijeron no ser precisamente, “políticos”.

En casi todas las administraciones serias y comprometidas, cuando no se da la talla requerida para desempeño de cualquier función, por más modesta, como por ejemplo, barrer las instalaciones, si no se hace bien, ¿Qué pasaría? Son despedidos y sustituidos por quien sí sepa hacer su trabajo. Por desgracia, en la función pública y más cuando se trata de una representación popular y menos cuando hay convenios laborales de excepción como es liquidaciones fuera de la norma y por ello, exagerados, como sucedió precisamente con el ahora síndico, exempleado de la JUMAPA, resultaría oneroso liquidar a tanto funcionario, amén de los requisitos de Ley, para “despedirlos”, aunque en realidad deberían renunciar, pues justificación, hay; así, la Ley Orgánica Municipal y la de los servidores públicos, los protegen de tales vaivenes.

Sin embargo, a los ciudadanos les queda exigir o en su caso, promover juicio político a tales funcionarios que no funcionan. Pero, ya saben, también el trámite se hace casi imposible. Por lo que podrán decir, estimados lectores: ¡No hay pues, solución!

Parecería inútil, pero una clave importante es saber votar en la elección. Cuántas personas y veces, nos repetimos que el PAN ya agotó su ciclo, que la corrupción y la ineptitud los hizo presa. Pero… Ahí están.

¿Qué opinan, estimados lectores?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *